Fiscal especial presenta acusaciones contra un sospechoso de la conexión rusa

Washington

El fiscal especial estadounidense Robert Mueller presentó cargos contra al menos una persona en la investigación sobre la injerencia rusa en la campaña para las elecciones presidenciales del 2016, con lo cual marca una nueva etapa judicial.

Todavía no se ha revelado quién es la persona acusada, ni   qué cargos se le imputan. Empero,  la cadena CNN confirmó con varias fuentes que un gran jurado federal aprobó las acusaciones el viernes y que el lunes podrían tener lugar detenciones.

El diarioThe Wall Street Journal también coincidió en que se trata de al menos una persona.

El equipo de Mueller permanece en silencio, fiel a su estilo desde que el exdirector de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) tomó las riendas de la explosiva investigación rusa el  17 de mayo.

Mueller fue nombrado por el número dos del Departamento de Justicia, Rod Rosenstein, después de que el presidente Donald Trump despidió  al director del FBI, James Comey.

Hasta entonces, era el FBI quien llevaba a cabo las investigaciones, que comenzaron en julio del 2016.

Un fiscal especial es más independiente del poder político que un fiscal convencional, incluso si permanece bajo la supervisión del departamento.

Amplia pesquisa. El alcance de la investigación incluye todas las acciones de Rusia para influir en las elecciones estadounidenses, en particular una posible colusión con estadounidenses o miembros del equipo de campaña de Trump. El presidente ha negado repetidamente cualquier colusión con Moscú.

El equipo de Mueller también está analizando un posible intento de obstrucción a la justicia por parte del mandatario, quien admitió haber despedido a Comey por el caso ruso.

Comey testificó en una audiencia ante el Congreso que, en encuentro cara a cara, el presidente le había exigido “lealtad” y le había pedido que frenara la investigación sobre su exasesor presidencial Michael Flynn.

El exjefe de campaña de Trump, Paul Manafort, figura en la lista de personas de interés de los investigadores, en particular debido a sus relaciones financieras con Rusia al hacer lobby y consultor a lo largo de los años.

En cuanto a Michael Flynn, efímero primer asesor de Seguridad Nacional del presidente, también estaría bajo la lupa por su trabajo de cabildero. Además se reunió con funcionarios rusos después de las elecciones.

Vienen detenciones. La inminencia de los arrestos desató una ola de indignación entre los partidarios más fervientes de Trump, quienes, como él, aseguran que la investigación de Mueller es una “caza de brujas”.

Sean Hannity, efusivo defensor del presidente y presentador estrella de la cadena Fox News, argumentó que la investigación de Mueller es una cortina de humo destinada a ocultar otro escándalo que involucra a Hillary Clinton, rival de Trump en los comicios.

“¿Cuándo se acusará a Hillary Clinton?”, tuiteó.

Los republicanos reabrieron recientemente el caso de una venta de minas de uranio estadounidenses en el 2010, mientras Clinton era la jefa de la diplomacia de Barack Obama, al grupo nuclear público ruso Rosatom. Acusan a la exsecretaria de Estado de haber permitido la venta a cambio de donaciones para la Fundación Clinton.

A esto se agrega la revelación, esta semana, de que el equipo de campaña de Clinton y el Partido Demócrata pagaron al investigador privado británico que el año pasado realizó un polémico informe sobre Donald Trump, que incluye información comprometedora de sus vínculos con Rusia. Ese informe se filtró a la prensa en enero, denunciado como una manipulación por parte de Trump.

Para los demócratas, ambos casos son un evidente intento de distracción, especialmente el del uranio, conocido y analizado durante años. Pero la Casa Blanca los explota para acusar a Clinton de colusión con Rusia.

“Estamos empezando a ver que los propios demócratas son los realmente culpables de todo aquello de lo que acusaron al presidente”, dijo el viernes la portavoz presidencial, Sarah Sanders.

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