Hamon y Valls se disputan las primarias socialistas con riesgo de escisiones

Benoît Hamon y Manuel Valls se disputan mañana la candidatura de los socialistas a la presidencia de Francia en unas primarias que amenazan con fragmentar todavía más un partido sin apenas posibilidades en la lucha por el Elíseo.

Hamon, representante del ala más izquierdista del partido, la que en los últimos tiempos ha denunciado una deriva liberal del Gobierno del presidente, François Hollande, aparece claramente como el favorito tras la primera vuelta de las primarias que se celebró el pasado domingo.

Entonces no sólo quedó en primera posición de los siete candidatos que se presentaban, con un 36 % de los votos, sino que inmediatamente recibió el apoyo del que acabó en tercera posición, Arnaud Montebourg (17,5 %).

Hamon y Montebourg fueron ministros de Hollande hasta ser descabalgados en agosto de 2014 por sus repetidas críticas a lo que consideraban “políticas de austeridad” del jefe del Estado y de su entonces primer ministro, Manuel Valls.

Por su parte, Valls sale en clara desventaja para el escrutinio de mañana (se celebrará en 7.700 mesas electorales por todo el país entre las 08.00 GMT y las 18.00 GMT) después del 31,5 % de los votos con que se tuvo que contentar en la primera vuelta.

Eso pese a que ha recibido el apoyo expreso de dos de los candidatos que quedaron apeados de la carrera el domingo pasado, Sylvia Pinel (2 %) y Jean-Luc Benhamias (1 %), y de que un tercero, François de Rugy (3,8 %), le haya respaldado a medias al decir que no votará a Hamon.

Consciente de su posición, el que fuera primer ministro hasta comienzos de diciembre cerró su campaña advirtiendo de que si pierde la situación “será muy difícil para la izquierda”, mientras que si gana “la victoria es posible” en las presidenciales de mayo.

En realidad, las encuestas de los últimos meses vienen repitiendo que, sea cual sea el candidato socialista, no conseguirá pasar a la segunda vuelta, a la que se calificarían el líder de la derecha, François Fillon, y la de la extrema derecha, Marine Le Pen.

Es más, en espera de ver con perspectiva el impacto en las intenciones de voto del escándalo que sacude a Fillon desde el miércoles pasado por haber contratado a su esposa con un supuesto empleo ficticio, esos mismos sondeos colocan a quien sea el pretendiente socialista en quinta posición.

Es decir, también por detrás del representante de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon, apoyado por los socialistas, y de la estrella emergente Emmanuel Macron, antiguo ministro de Economía de Hollande, que se presenta con un programa social-liberal y que está aspirando a cuadros dirigentes socialistas.

En los últimos días se han filtrado nombres y gestos de responsables del ala más centrista (este viernes, el de dos concejales de París) que se han pasado al campo de Macron o tienen intención de hacerlo, lo que llevó al primer secretario, Jean-Christophe Cambadelis, a lanzar un llamamiento para evitar la deserción.

Cambadelis se esforzó en recordar que “los dos candidatos firmaron una carta de la unidad” -que prevé el apoyo al vencedor- y declararon públicamente que la cumplirían.

Valls, que se había resistido a entrar de lleno en cuál sería su actitud en caso de derrota para no dar por hecho ese resultado, cedió al final ante la presión para clarificar las cosas y aseguró que iba a mantener su lealtad a las reglas, como siempre lo ha hecho, aunque no podrá defender el programa de Hamon.

La última esperanza del ex primer ministro de origen español para invertir la dinámica de la primera vuelta es una movilización de nuevos electores, es decir una participación más elevada que la del domingo pasado, cuando se desplazaron a las urnas 1.655.919 votantes.

Una cifra muy inferior a los 2,6 millones que participaron en la primera vuelta de las primarias socialistas de 2011 -las que sirvieron para designar como candidato a Hollande-, y más todavía si se compara con los 4 millones que eligieron en las primarias de la derecha a Fillon el pasado mes de noviembre.

Sabedor del riesgo de escisión al que se enfrenta el partido, y que probablemente tendrá que gestionar él mismo, Hamon ha avanzado que reunirá el martes a sus parlamentarios para hacer un llamamiento a la calma, pedirles que luchen con él, y que tiene intención de apoyarse en ellos para su lucha por el Elíseo.

Efe

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