Islandia fue a las urnas para elegir el nuevo Parlamento

Reikiavik

Los islandeses elegían este sábado un nuevo parlamento, en unas elecciones anticipadas, indecisos entre la voluntad de cambio tras los escándalos que han afectado a la clase política y el deseo de estabilidad económica.

Los electores comenzaron a votar a las 9  GMT y podían hacerlo hasta a las 22  GMT (4 p. m. en Costa Rica).

Había nueve partidos en la contienda, incluyendo el Partido de la Independencia (conservador), principal fuerza política de la isla desde 1944;  el movimiento Izquierda-Verdes y el Partido Pirata.

Al abrirse el centro de votación de la alcaldía de la capital, Ragnar Veigar Gudmundsson, un empleado de 39 años, acudió a depositar su papeleta con esperanzas de que se produzca una alternancia.

“Aborrezco el amiguismo”, aseguró, en referencia a las acusaciones de despotismo contra la clase dirigente en esta nación de 335.000 habitantes desde la crisis financiera del  2008 y el escándalo de los Papeles de Panamá.

Gobierno efímero. El primer ministro, Bjarni Benediktsson, líder del Partido de la Independencia, convocó elecciones anticipadas después de que su aliado gubernamental, el partido centrista Futuro Radiante, se retiró de la coalición, solo nueve meses después de su llegada al poder.

Según los últimos sondeos, del viernes, el Partido de la Independencia obtendría 17 escaños de los 63 del Parlamento, cuatro menos que en las elecciones anteriores.

Ese resultado podría dejarlo en la oposición, ya que en conjunto Izquierda-Verdes, los socialdemócratas de la Alianza y el Partido Pirata sumarían, según esos estudios, 29 escaños.

Y podrían buscar un cuarto aliado para alcanzar la mayoría de 32 bancas  necesaria para formar gobierno.

La historia reciente, sin embargo, muestra que los partidos de izquierda han tenido dificultades para asociarse a fin de gobernar.

Los socialdemócratas gobernaron con el movimiento Izquierda-Verdes entre el 2009 y el 2013 luego de la renuncia del gobierno conservador, acusado de negligencias durante la crisis financiera del 2008, que arrasó la pequeña isla volcánica ubicada en el extremo norte de Europa.

Mientras estuvo en el poder, la izquierda presidió la redacción de una nueva Constitución “por” y “para” los ciudadanos, que hizo que el país se convirtiera en un ejemplo de la lucha contra la corrupción.

Pero en las elecciones del 2013 los electores optaron por las promesas de mayor prosperidad de  Partido del Progreso y Partido de la Independencia, conservadores.

Estos  también podrían buscar alianzas y recurrir a sus antiguos socios del Partido del Progreso, el Partido de Centro y el partido Renacimiento, que sumarían entre 16 y 17 escaños.

“Estas cifras me dicen que necesitamos un impulso”, reconoció Benediktsson.

Estas son las cuartas elecciones legislativas desde la crisis financiera del 2008.

Desconfianza. Desde entonces, el país, que estuvo al borde de la bancarrota tras el colapso de sus tres principales bancos, ha logrado una espectacular recuperación, pero entre la ciudadanía persiste la rabia y la falta de confianza hacia una clase política salpicada por varios escándalos, como los Papeles de Panamá.

Hace un año, el país votó en unos comicios anticipados tras la renuncia del entonces primer ministro, Sigmundur David Gunnlaugsson, mencionado en dichos documentos.

Más de 600 islandeses aparecieron en la publicación, un número extremadamente alto para los 335.000 habitantes de la isla.

El nombre de Benediktsson, entonces ministro de Finanzas, también estaba en la lista. Pese a ello, se convirtió en primer ministro en enero del 2017, con una mayoría de un escaño.

El precario equilibrio se rompió tras solo nueve meses, después de que Benediktsson fuera acusado de haber cubierto a su padre en un sórdido escándalo judicial.

Pese a los escándalos y la hipótesis de un retorno de la izquierda al poder, es probable que los comicios confirmen la implantación del Partido de la Independencia.

Eva Sveinsdottir, una votante de 33 años fiel a los conservadores, estimó que “Bjarni” y sus socios políticos “jugaron un rol importante” para impedir que Islandia sucumbiera a la tentación de unirse a la Unión Europea después de la crisis del 2008.

“Esto es lo que explica que hoy estemos en una situación mucho mejor que Grecia”, dijo en referencia a los sólidos indicadores económicos.

En el 2016,  la economía creció 7,2% y en el segundo trimestre de 2017 la expansión fue de 3,4%, con una tasa de desempleo friccional, una reducción de la deuda y con flujos de inversores y turistas hacia la isla.

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