La CPI impone una sanción de 2,7 millones de euros al yihadista que ordenó la destrucción de patrimonio en Mali

El terrorista maliense Al Mahdi ya había sido condenado en 2016 a 9 años de prisión en el primer juicio internacional por la destrucción de patrimonio

En 2016, el terrorista maliense Ahmad Al-Faqi Al-Mahdi se declaró ante la corte Penal Internacional (CPI) culpable de la destrucción sistemática de históricos templos religiosos y mausoleos en Tombuctú. Este jueves, la ICC ha ordenado además el pago de 2,7 millones de euros en compensación por la destrucción del patrimonio maliense.

«La destrucción del patrimonio cultural promueve un mensaje de terror y desamparo, y destruye parte de la memoria compartida de la humanidad» señala el fallo, que añade que «la reparación económica en este caso está diseñada para aliviar el sufrimiento causado por el grave delito cometido y permitir a las víctimas recuperar su dignidad y disuadir futuras violaciones, así como ayudar a promover la reconciliación entre las víctimas del crimen, las comunidades afectadas y el condenado». Ante la imposibilidad de que Al Mahdi se encargue del pago de los 2,7 millones de euros, la CPI ha pedido el apoyo del Fondo Fiduciario para las Víctimas, que redirigirá el dinero en forma de programas educacionales en las comunidades locales de Tombuctú.

Al-Mahdi, que se declaró culpable y arrepentido de sus actos, fue condenado en agosto de 2016 a 9 años de prisión por la destrucción en 2012 de 10 mausoleos y templos de más de seiscientos años en la histórica ciudad de Tombuctú, en el norte de Mali. A principios de ese año, grupos tuaregs iniciaron una rebelión independentista en el norte del país que pronto fue aprovechada por grupos de inspiración yihadista con vínculos con Al Qaida, y que para junio de 2012 controlaban la mayor parte del norte del país. En aquel entonces, Al-Mahdi era uno de los cabecillas del grupo terrorista Ansar Dine, que como parte de su campaña de control Tombuctú y aplicación de la sharía más extricta dirigió la destrucción de templos de inspiración sufí, rama del islam practicada históricamente en Mali y considerada idólatra por las ramas más ortodoxas de islam por su simbolismo. No fue hasta enero de 2013 que las tropas francesas aliadas con el Gobierno de Bamako comenzaron a recapturar las principales ciudades en el norte de Mali.

Entre los templos destruidos están los mausoleos de Sidi Ahmed Ar-Raqqad (científico y farmacéutico en el siglo XV) y Sidi Mahmoud (rector de la universidad de Sankore, hacia el siglo XVI), así como la mezquita del imán y místico Sidi Yahia, construida en 1440. Todos estos templos fueron construidos en la conocida como «era dorada» de la cultura maliense, cuando Tombuctú y el centro de Mali era centro de estudio y comercio del islam sufí. En los últimos años se han organizado varios procesos de restauración de los templos apoyados por la Unesco, utilizando los materiales tradicionales que le han dado fama a los «castillos de barro» del país africano.

El juicio contra Al Mahdi ha sido considerado «histórico», ya que se trata del primer proceso judicial condenando la destrucción de patrimonio, y la condena de Al Mahdi abrirá la puerta a futuros juicios contra grupos como Daesh por la destrucción de la ciudad histórica de Palmira o monasterios en Nínive (Irak).

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