La primera ministra de Bangladesh pide la creación de ‘zonas seguras’ en Birmania para los rohingya

Publicado 22/09/2017 7:41:40CET

MADRID, 22 Sep. (EUROPA PRESS) –

La primera ministra de Bangladesh, Sheij Hasina, ha pedido este jueves la creación de ‘zonas seguras’ en el interior de Birmania para hacer frente a la crisis en el estado de Rajine (oeste) derivada de la operación militar contra los rohingya en la región.

En su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, Hasina ha denunciado que los rohingya “se han visto desplazados forzosamente de Birmania, huyendo de una limpieza étnica en su propio país, en el que viven desde hace siglos”.

“Estamos acogiendo a más de 800.000 desplazados forzosos rohingya de Birmania”, ha resaltado, recordando que la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha elevado a 430.000 los refugiados llegados a Bangladesh desde el 25 de agosto.

“Estamos horrorizados por ver que las autoridades birmanas están colocando minas antipersona en la frontera para evitar que los rohingya vuelvan al país. Esta gente tiene que poder volver a su patria con seguridad y dignidad”, ha manifestado.

Por ello, ha propuesto cinco medidas para hacer frente a la crisis, entre las que ha destacado la creación de ‘zonas seguras’ en el interior de Birmania y bajo supervisión de la ONU, así como “el fin incondicional de la violencia y de la práctica de la limpieza étnica en Rajine inmediatamente y para siempre por parte de Birmania”.

Asimismo, ha pedido al secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, el envío de una misión de investigación, así como garantizar “el retorno sostenible de todos los rohingya desplazados a la fuerza a Bangladesh a sus viviendas en Birmania”.

Por último, Hasina ha solicitado que las recomendaciones formuladas por la comisión encabezada por el ex secretario general de la ONU Kofi Annan “sean aplicadas de forma incondicional y en su totalidad” por parte de las autoridades birmanas.

Las palabras de la primera ministra de Bangladesh han llegado horas después de que el jefe del Ejército de Birmania, el general Min Aung Hlaing, pidiera a los desplazados de “raza nacional” que han huido del estado de Rajine que regresen a su territorio y reconstruyan sus comunidades, un mensaje que excluye directamente a los rohingya, toda vez que no son una etnia oficialmente reconocida.

La líder ‘de facto’ de Birmania, Aung San Suu Kyi, aseguró el martes en su primer discurso sobre el estado de la Nación que Birmania está lista para iniciar un proceso de verificación para que los refugiados regresen a Birmania, en el marco de un acuerdo firmado con Bangladesh en 1993.

“Los refugiados de este país serán aceptados (de vuelta) sin ningún problema”, aseguró Suu Kyi. Sin embargo, en su discurso de este jueves Aung Hlaing no ha dicho nada acerca de la vuelta de los refugiados que se encuentran en Bangladesh.

LA CRISIS EN RAJINE

Cerca de 430.000 rohingyas han cruzado la frontera hacia Bangladesh desde el 25 de agosto por la ola de violencia que comenzó con una serie de ataques de milicianos rohingyas contra las fuerzas de seguridad birmanas y una contraofensiva militar que ha dejado al menos 400 muertos. Esta operación ha sido denunciada por la ONU como “limpieza étnica”.

Los rohingya son una minoría étnica de fe musulmana que se concentra en Rajine. Son más de un millón de personas, pero el Gobierno birmano no les reconoce como ciudadanos porque considera que son descendientes de inmigrantes ilegales procedentes de Bangladesh.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Raad al Hussein, ha recordado recientemente que los rohingyas llevan décadas despojados de sus derechos civiles y políticos, también de los derivados de la ciudadanía.

En 2016, la oficina de Al Hussein publicó un informe basado en entrevistas a rohingyas que huyeron a Bangladesh por otra operación militar birmana que, según el alto comisionado, ya “sugería” que había ataques “generalizados y sistemáticos” contra los rohingyas, llegando a alcanzar “posiblemente” la consideración de “crímenes contra la Humanidad”.

Suu Kyi, galaronada con el Premio Nobel de la Paz, ha hecho frente a numerosas críticas por su postura durante la crisis y ha llegado a denunciar la existencia de “un gran iceberg de desinformación” para “crear problemas” y “beneficiar los intereses de los terroristas”.

Así, condenó el martes los abusos en el estado de Rajine pero no realizó alusiones a la limpieza étnica que estarían llevando a cabo las fuerzas de seguridad del país, según denunció la ONU, lo que ha provocado una respuesta fría de la comunidad internacional.

Las autoridades birmanas aseguran que las operaciones en Rajine tienen como objetivo luchar contra “terroristas”, pese a las denuncias sobre ataques por parte de las fuerzas de seguridad contra civiles, entre ellos niños.


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