Las Fuerzas Democráticas Sirias, una alianza contra el EI apoyada por Estados Unidos

Beirut

Creadas en octubre del 2015, las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), que expulsaron el 17 de octubre al grupo Estado Islámico (EI) de su bastión de Raqa, son la punta de lanza en la lucha antiyihadista en Siria.

Esta alianza de combatientes árabes y kurdos, y principal socio en Siria de la coalición internacional antiyihadista encabezada por Estados Unidos, lanzó en noviembre del 2016 la ofensiva para conquistar Raqa, “capital” de hecho del EI en el norte del país.

Rivales del régimen de Bashar al Asad, las FDS están compuestas por unos 30.000 hombres y mujeres, entre ellos 25.000 kurdos y 5.000 árabes, todos ellos sirios.

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Fueron creadas en un país devastado por la guerra desde el 2011 y su principal objetivo era expulsar al EI del norte.

Su principal componente son las Unidades de Defensa del Pueblo Kurdo (YPG), pero también están integradas por árabes musulmanes y cristianos, así como por turcomanos, todas ellas poblaciones presentes en las regiones del norte que escapan al control del régimen.

Antes de la creación de las FDS, las YPG infligieron varias derrotas al EI, impidiéndole apoderarse de las ciudad de Kobane y de Tall Abyad en 2015, al oeste de Raqa y cerca de la frontera turca.

Después de haber lanzado en el 2014 su campaña aérea contra los yihadistas en Irak y en Siria, Estados Unidos, a la cabeza de una coalición internacional, necesitaba un aliado fiable en el terreno.

Washington lanzó inicialmente un programa de $500 millones para constituir un ejército compuesto por rebeldes sirios para combatir al EI. Pero el proyecto fracasó y uno de estos grupos se rindió a al-Qaeda con su equipamiento.

Después de este fracaso se crearon las FDS, unas fuerzas que recibieron ayuda de Estados Unidos, tanto en armas como en apoyo aéreo para sus operaciones.

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Además la Casa Blanca desplegó en Siria a cientos de militares, incluidos miembros de las fuerzas especiales. Varios responsables estadounidenses se reunieron con comandantes de las FDS en el norte de Siria.

En mayo, Washington comenzó a entregar armas a las YPG pese a las objeciones de Turquía que las considera una “organización terrorista” y una prolongación de los separatistas kurdos turcos.

Turquía quiere impedir que los kurdos puedan crear un cinturón autónomo a lo largo de su frontera con Siria.

Ankara lanzó una operación de varios meses en el interior de Siria apoyándose en rebeldes sirios que tomaron Yarábulus, bastión del EI, y Dabiq, cercanos a la frontera. Pero no consiguió convencer a Washington de que encontrara un socio alternativo a las FDS para tomar Raqa.

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