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Lo comido por lo servido

La venta del Banco de Costa Rica quizás sea necesaria, pero para que el Estado se deshaga de esta “joya de la abuela” falta muchísima negociación y, sobre todo, compromiso. Sacarlo a subasta de buenas a primeras, como se pretende, es un grave error.

Si la intención es destinar los calculados ¢1,8 billones de la transacción al pago de la deuda pública, enhorabuena. No obstante, hay que tomar en cuenta que la cifra representa una pizca, un 6,5% de los ¢28 billones que debemos y, de ahí, la precaución para dar el salto.

Tal y como está la propuesta, de inmediato se abonaría todo a la deuda, sin ningún plan, estrategia o compromiso del aparato estatal para reducir el gasto público y el tamaño de esos números rojos. Así, tras de que es escaso lo que el Banco de Costa Rica aportaría al deudón, se iría lo comido por lo servido, como dice el refrán. Esto, no podemos tolerarlo, porque perderíamos en vano una institución con 145 años de historia.

Antes de venderlo, es prioritario poner sobre la mesa qué pasará con la prometida reducción del tamaño del Estado y sus 330 entidades. Está más que diagnosticado que hay duplicidades de funciones entre unas y otras. Lo que es una nebulosa es cómo se logrará la estabilidad financiera y cómo el Gobierno Central dependerá menos del endeudamiento a mediano o largo plazo.

Porque el mayor riesgo es que este gobierno, que es pasajero, o el que venga, se vean muy tentados a gastar más al sentir holgura en la billetera por los millones que les desahogaría la venta del BCR. De ahí que sí, el banco podría ponerse en venta, pero con una hoja de ruta, fijada por ley y firmada por todos, para continuar por una real senda de reducción del gasto público.

Otra incógnita: sí, se vende el banco, ¿quién aportará los ¢21.000 millones anuales de cargas parafiscales que financia el BCR? Si la intención es con impuestos, chao al plan. Lo más preocupante es quién llenará los huecos de ¢11.500 millones que trasladó al IVM (cifras del 2021) o los ¢4.000 millones con que financia la Comisión Nacional de Préstamos para la Educación (Conape). Eso no puede quedar en el aire. La venta no debe ser un salto al vacío.

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El autor es jefe de Redacción de La Nación.

El Banco de Costa Rica, según cálculos del gobierno, se vendería en ¢1,8 billones, un 6,5% de la deuda pública.

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