Los franceses eligen a su presidente en una votación sin precedentes

Los franceses están llamados este domingo de nuevo a las urnas para elegir, en una segunda y definitiva ronda, el nombre del presidente que deberá gobernar durante los próximos cinco años. Con los partidos tradicionales fuera de juego, el centrista Emmanuel Macron y la ultraderechista Marine Le Pen pugnan por llegar al Elíseo y ser el rostro del cambio.

Más de 47 millones tienen derecho a voto en estos históricos comicios, que arrancarán a las 8.00 horas y concluirán a las 19.00 en la mayoría de localidades francesas. Sin embargo, en las grandes ciudades los colegios cerrarán a las 20.00, momento en el que comenzará el chorreo de proyecciones y datos oficiales sobre la jornada.

A esta segunda vuelta han pasado los dos candidatos más votados de las elecciones del 23 de abril, en las que Macron se impuso con el 24,01 por ciento de lo votos. Al líder de ¡En Marcha! le acompaña en esta ocasión la candidata del Frente Nacional, que logró un 21,30 por ciento de los sufragios.

Ambos lograron dejar fuera al aspirante de Los Republicanos, François Fillon, lastrado por los escándalos, y a un emergente Jean-Luc Mélenchon, que ocupó la cuarta plaza y superó al socialista Benoît Hamon. Tanto Fillon como Hamon han pedido el voto para Macron con tal de frenar a Le Pen, mientras que Mélenchon ha esquivado la consigna argumentando que no es ningún “gurú” de sus seguidores.

El frente anti Le Pen ha sido la nota dominante de estas últimas dos semanas, en las que tanto dentro como fuera de Francia ha cundido el temor a que la ultraderecha acceda por primera vez a una Jefatura de Estado europea. Oficialmente, la líder del Frente Nacional sólo cuenta con el apoyo de un rival, Nicolas Dupont-Aignan –4,70 por ciento de los votos–, su virtual primer ministro.

A sus 48 años, Le Pen ha llevado a la ultraderecha por segunda vez en su historia a una segunda vuelta, después de la sorpresa dada por su padre, Jean-Marie Le Pen, en el año 2002. También es la segunda mujer en alcanzar la ronda electoral final, por detrás de la socialista Ségolène Royal, quien logró dicho hito en 2007.

Sin embargo, las encuestas, acertadas en la primera ronda, vaticinan la derrota del Frente Nacional en esta cita final. Los sondeos sitúan la intención de voto para Macron en el entorno del 60 por ciento y, aunque el exministro de Economía flaqueó en algunos momentos y cayó por debajo de este umbral, ha ganado varios puntos tras su buen papel en el bronco debate televisado del 3 de mayo.

ANTES Y DESPUÉS DEL DEBATE

Dicho debate ha sido la nota más destacada de un periodo de dos semanas en el que ha sido Le Pen quien más ha afilado los cuchillos. La candidata ultraderechista ha pasado de describir a Macron como representante de la “globablización salvaje” y “heredero” del actual presidente, François Hollande, a echar los restos acusándolo de tener cuentas en paraísos fiscales y de mostrar “complacencia con el fundamentalismo islamista”.

Macron, por su parte, ha reforzado su imagen presidenciable a sabiendas de que “no hay nada ganado”, según sus propias palabras. El respaldo masivo logrado por los políticos de los partidos tradicionales, así como de líderes internacionales como Barack Obama o Angela Merkel, se han convertido en un arma de doble filo para un aspirante que se ha vendido también como alternativa.

Macron aspira a ser el presidente más joven de la historia democrática francesa con un movimiento que aún no se ha asentado y que comienza el castillo por la cima. ¡En Marcha!, en caso de lograr la Presidencia, tendrá un horizonte complicado si no logra también la mayoría en las elecciones legislativas de junio, ya que en caso contrario se vería abocado a la cohabitación con un primer ministro ajeno.

El arma de doble filo para Le Pen es un mensaje político que no duda en agitar los miedos y el populismo ante una ciudadanía que, en vista de los resultados, parece cansada de los partidos de siempre. Este encendido discurso le ha permitido crear una base electoral fuerte, gracias a la cual ya se impuso en las elecciones al Parlamento Europeo de 2014, pero al mismo tiempo ha espantado a un sector que ve en Macron el mal menor.

Le Pen tampoco ha terminado de desmarcarse de la imagen que su partido se labró durante la época de su padre, a lo que tampoco ha ayudado la reaparición mediática de un Jean Marie Le Pen que no ha dudado en criticar la campaña de su hija afeándole que no la hubiese hecho más “a lo Trump”.

Una de las claves del día será previsiblemente la abstención, que se irá conociendo de forma gradual a lo largo de toda la jornada. En la primera vuelta participaron, unos 36 millones de franceses, una cifra equivalente al 75,77 por ciento de los electores.

Todos los analistas coinciden en que una elevada abstención favorece a Le Pen, en la medida en que es quien parece tener los apoyos más consolidados. Macron, por su parte, necesitaría de los votos de los tradicionales simpatizantes del Partido Socialista y Los Republicanos y asestaría el golpe definitivo si lograse movilizar a los izquierdistas que proclaman lemas como: “Ni Le Pen, ni Macron. Ni patria ni patrón”.

OCHO PRESIDENTES

Gane quien gane este domingo, la jornada será histórica tanto por sus precedentes como por sus resultados. Le Pen o Macron serán proclamados el octavo presidente de la V República francesa y sucederán así a Charles de Gaulle, Georges Pompidou, Valéry Giscard d’Estaing, François Mitterrand, Jacques Chirac, Nicolas Sarkozy y François Hollande.

Precisamente la ausencia de este último en la terna electoral ha sido una de las novedades de este inédito proceso, habida cuenta de que nunca antes un presidente en ejercicio había renunciado a aspirar a un segundo mandato. Está previsto que Hollande ceda el bastón de mando a su sucesor o sucesora el fin de semana del 13 y 14 de mayo.

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