May desautoriza a su ministro de Economía por su Brexit suave

Ni el Partido Conservador, que armó el lío, ni el Partido Laborista, que no supo evitarlo, tienen claro cómo lidiar con la autolesión del Brexit y se nota cada día. El Gobierno de la cada vez más floja Theresa May sigue roto entre moderados posibilistas y brexiters, sin que la primera ministra acabe de imponer su autoridad. La semana pasada, con ella de vacaciones en Italia, el ministro de Economía, el pragmático Philip Hammond, afirmó con la fárragos a jerga habitual de la política inglesa que tras el Brexit habrá un periodo de transición en el que los comunitarios podrán seguir llegando libremente al Reino Unido.

Pero el domingo otro ministro, Liam Fox, el eurófobo responsable de Comercio, llevó la contraria en público a Hammond y zanjó que el libre paso de ciudadanos europeos se acabará cuando se complete el Brexit, en marzo de 2019.

La primera ministra ha salido a terciar en la disputa. Como es habitual May, a pesar de que hizo campaña por la permanencia, se ha puesto del lado de los brexiteros. A través de su portavoz del Número 10 recalcó que «la libre circulación se acabará en marzo de 2019», momento en que habrá un «sistema de registro» para los inmigrantes que lleguen.

Acuerdos complementarios

De todas maneras, el portavoz también se refirió a que puede haber «otros acuerdos» tras el Brexit que afecten a la inmigración, lo que los europeístas interpretan como una rendija abierta a que se permita de algún modo la fórmula de transición de entre dos y cinco años que propone Hammond y reclaman también los empresarios, para no quedar desabastecidos de determinada mano de obra.

Pero en el gallinero de Theresa May el orden dura poco. Ayer mismo el ministro de Sanidad, Jeremy Hunt, defendió la propuesta de Hammond desautorizada por el Número 10. Su argumento es que la llegada de médicos y enfermeros de la UE es vital para que siga funcionado la sanidad pública británica.

La primera ministra participó ayer en Bélgica en los actos solemnes por el centenario de la batalla de Passchendaele, una de las más sangrientas de la Primera Guerra Mundial, y hoy retoma en Suiza las dos semanas de vacaciones que le restan.

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