Inicio Internacional Neuróloga tica narra dificultades para convalidar título obtenido en el extranjero

Neuróloga tica narra dificultades para convalidar título obtenido en el extranjero

Carolina Alfaro González tiene 29 años. A los 18 años, salió del país a cumplir su sueño de estudiar Medicina. Argentina le abrió las puertas y más de una década después tiene una especialidad en Neurología con énfasis en accidentes vasculares cerebrales.

A sus 29 años, Carolina Alfaro González es médica especialista en Neurología graduada de la Universidad de Buenos Aires, Argentina. Se enfocó en enfermedades vasculares durante su posgrado, principalmente, accidentes vasculares cerebrales más conocidos como derrames, con la aspiración de crear algún día en Costa Rica, una red para prevenir y tratar estos problemas de salud.

Alfaro reside en el país sudamericano desde los 18 años. A esa edad salió para cumplir su sueño de convertirse en médica. La meta la cumplió en el 2019, al graduarse en la Universidad Nacional de la Plata, después de lo cual terminó sus estudios de especialidad en Neurología, este 2023, en la Universidad de Buenos Aires. Actualmente, cursa una maestría en Salud Pública en la Universidad Nacional de Córdoba, también en Argentina.

Cuando Carolina Alfaro leyó en La Nación que la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) estaba convocando a médicos residentes que hubieran renunciado o abandonado sus estudios de especialidad, se comunicó con este medio para contar su historia.

Según su relato, acumula casi dos años de trámites infructuosos para convalidar aquí su primer título como médica general en momentos en que Costa Rica está sedienta de este recurso humano.

La CCSS ha expresado su interés en recuperar médicos que hayan dejado sus estudios de especialidad para reincorporarlos a la residencia. En la Junta Directiva de esa institución se revelaron datos de un faltante de 1.500 médicos especialistas.

El objetivo de la Caja es que este personal ayude a bajar las históricas listas de espera en cirugías, procedimientos diagnósticos y citas que la obligaron a declarar emergencia institucional en mayo, y a presentar a inicios de noviembre la “Ruta de la Salud”, cuyo propósito es acabar con esta crisis.

Oriunda de Zarcero, Alajuela, la mayor de tres hermanos siempre soñó con estudiar Medicina. Por puntaje, contó, no pudo hacerlo en la Universidad de Costa Rica (UCR).

Esta descendiente de comerciantes zarcereños buscó oportunidades al sur del continente y logró ingresar en la Universidad Nacional de la Plata, capital de la ciudad de Buenos Aires, la segunda mejor universidad de Argentina y una de las mejores de Latinoamérica, según cuenta. Ahí se graduó como médica general.

Con La Nación conversó la mañana del martes 5 de diciembre, desde Bogotá. Se encuentra en la capital de Colombia junto a su pareja, un médico especialista en Hemodinamia.

En Colombia, cuenta, le abrieron las puertas que Costa Rica hasta ahora le ha cerrado para ejercer la Medicina, pues en ese país solo tardaron cuatro meses en reconocer y convalidar su título de médica general.

Actualmente, dijo, está en proceso de que también le reconozcan su especialidad como neuróloga en ese país, un trámite que, en promedio, ahí no supera los seis meses.

Volver a Costa Rica

Pero su sueño siempre ha sido ejercer su profesión en Costa Rica y trabajar para la CCSS, donde esta institución la necesite y en las condiciones que le pongan para trabajar, afirma.

Lo que Alfaro González jamás imaginó fue que el proceso para cumplir su sueño, que pasa por convalidar su título para ejercer la Medicina en Costa Rica, no solo haya consumido casi dos años de su vida. También ha significado sacrificio económico y emocional para ella y su familia aquí, que ha tenido que gestionar en su ausencia todos los requisitos necesarios para cumplirlos en tiempo y forma.

Carolina Alfaro asegura que ella no es la única costarricense con estudios en Medicina en el extranjero que enfrenta la misma situación. Habla de al menos diez médicos ticos más que han pasado o están pasando por lo mismo.

“En el 2022, viajé a Costa Rica con toda la documentación para el reconocimiento de los títulos. Todo esto pasa por Conare (Consejo Nacional de Rectores) que, en abril del 2022, envía oficialmente toda la documentación a la Universidad de Costa Rica (UCR)”, cuenta Alfaro.

A la médica ni siquiera le pasaba por la cabeza el viacrucis que enfrentaría desde ese momento y que incluiría una larga lista de pedidos.

Para mencionar solo algunos, por ejemplo, le pidieron cambiar una palabra por otra porque resulta que en Costa Rica no existe el término “práctica profesional obligatoria”, que es el usado en Argentina. Lo tuvo que cambiar por “internado rotatorio”.

Tampoco aquí le reconocieron las firmas digitales a pesar de adjuntar una notificación oficial del Gobierno de Argentina sobre la validación de las mismas.

Además, la obligaron a solicitar a la facultad de Medicina de su universidad, en Argentina, un cuadro explicativo, materia por materia, con cantidad de horas del plan de estudios.

Aunque presentó todos sus documentos, entrado ya el 2023 todavía no había recibido una respuesta de la UCR.

“En mayo, (oficina de) Registro de la UCR me menciona que hay infracción del derecho constitucional de petición y de pronta resolución, porque la Facultad de Medicina tenía 20 días hábiles para responderme y no lo había hecho.

“Sin embargo, Registro me dice que no se hacía responsable de esa duración. Esto también deja en evidencia que no hay comunicación entre esas dependencias, porque un departamento le echa la culpa al otro”, relata Carolina Alfaro.

Casi 20 días después de la comunicación de la oficina de Registro, Alfaro recibió la respuesta de Medicina. Le dicen que le reconocen el título pero que no lo equiparan.

“En Argentina no hay créditos, se hace un estimado de horas. Costa Rica cuenta créditos. Por eso, cuando hacen la sumatoria de horas dicen que en Costa Rica hay más de 9.000 horas y que mi plan de estudios tiene 6.300, por lo cual no llega a un 80% en equiparación del título. Esto fue en junio. Me dan cinco días hábiles para apelar. Tuve que pagar un abogado”, cuenta.

Carolina Alfaro González es oriunda de Zarcero, en el cantón de Alfaro Ruiz, Alajuela. En la foto, con sus compañeros de estudios en la Universidad de Buenos Aires, Argentina.

Alfaro reclamó pues, entre otras cosas, la estaban evaluando con un reglamento de 1976 cuando, según dijo, en el 2022 se emitió uno nuevo para la equiparación de títulos, más coherente en cuanto a los créditos y pruebas adicionales a aportar.

Para la apelación, también le rechazaron la firma digital. Esto obligó a Alfaro a viajar de Argentina a Costa Rica solo para firmar los documentos.

El 2 de octubre, la Vicerrectoría de Docencia de la UCR le notificó que devolvieron su expediente a Medicina para que se pronuncie sobre cada uno de sus alegatos.

“Supuestamente, estoy en la última etapa de este proceso que cumplirá dos años en abril del 2024. En resumidas cuentas, uno viene siendo víctima de una incompetencia de la organización para la equiparación de títulos.

“La información se presenta como piden, se modifican como ellos quieren, pero si no es un plan de estudios exactamente igual a la UCR no toman en cuenta el reconocimiento de las universidades”, reclampo Alfaro González.

“Duele muchísimo que un país en donde soy extranjera, Colombia, sí se me brinde la oportunidad y me den trabajo, y en mi país me pongan barreras todo el tiempo alargando el proceso, con casi dos años en espera para que convaliden el título de médico”, afirma Alfaro. No se atreve siquiera a imaginar cuánto tardarán en convalidar su título de neuróloga.

La especialista permanecerá por ahora en Colombia, en donde temporalmente ejerce como médica general y apoya a un colega especialista en estudios neurológicos.

Esto, mientras recibe la autorización para ejercer ahí su especialidad, y para ver si en Costa Rica, algún día, le permitirán cumplir su sueño de trabajar como médica.

En mayo, el Ministerio de Educación Pública (MEP) presentó un proyecto de ley para agilizar el proceso, pero se des