Protestas contra la visita del presidente de China a Hong Kong

Entre demandas de sufragio universal y un creciente nacionalismo, Xi Jinping llega este jueves a la antigua británica para celebrar el sábado el vigésimo aniversario de su devolución

Con la ciudad blindada por 10.000 policías y protestas callejeras reclamando democracia, Hong Kong recibe este jueves al presidente de China. En su primera visita oficial desde que ocupó el cargo en 2013, Xi Jinping llega a la antigua colonia británica para conmemorar el sábado, 1 de julio, el vigésimo aniversario de su devolución a China por parte del Reino Unido.

Dándole su particular bienvenida, una veintena de activistas se encadenaron este miércoles a la estatua de la Bauhinia Dorada, la flor que representa a la ciudad y es todo un símbolo político porque fue regalada por China para celebrar el regreso a la madre patria tras siglo y medio de dominación británica. Según informa el diario «South China Morning Post», los activistas se encaramaron a dicho monumento para pedir sufragio universal y la liberación total de Liu Xiaobo, el disidente chino y Nobel de la Paz que cumplía once años de cárcel y ha sido trasladado a un hospital por un cáncer terminal. Tras recurrir a un camión de bomberos para bajarlos, la Policía detuvo a los activistas, entre los que destacaba el joven Joshua Wong, una de las voces más combativas contra el régimen chino.

Promesa incumplida

Al contrario que hace diez años, la efeméride de la devolución viene esta vez acompañada de la tensión política en Hong Kong, donde ha surgido el nacionalismo, e incluso el independentismo, como reacción al control cada vez mayor de Pekín. Bajo el principio de «un país, dos sistemas» acordado durante el traspaso, esta ciudad de 7,3 millones de habitantes goza de más libertades que el resto de China. Pero en los últimos años ha cundido la frustración, sobre todo entre los más jóvenes, por la promesa incumplida del sufragio universal. Aunque el régimen chino aseguró hace dos décadas que habría comicios abiertos para elegir al jefe ejecutivo del Gobierno local, este sigue siendo designado por un comité afín a Pekín.

Harta de esperar, la sociedad hongkonesa se movilizó en masa en el otoño de 2014 para reclamar sufragio universal durante la Revuelta de los Paraguas. Lideradas por estudiantes como Joshua Wong, aquellas masivas manifestaciones y acampadas paralizaron tres importantes zonas de Hong Kong durante casi tres meses e hicieron temer un desalojo policial por la fuerza que resucitó los fantasmas de Tiananmen. Pero fracasaron en sus demandas. En marzo, la candidata oficialista Carrie Lam fue escogida máxima responsable del Gobierno local por 777 votos de los 1.194 votos del comité electoral, donde abundan los empresarios que tienen fuertes intereses con China. En todas las encuestas, el favorito del público era el antiguo secretario de Finanzas John Tsang, quien solo logró 365 votos. De ellos, 325 procedían de los miembros pro-democráticos del comité que piden sufragio universal.

Polarización

«Hong Kong está cada vez más dividido y hay una polarización de la vida política y social», alerta a ABC el profesor Man Ng, de la Universidad Politécnica. A su juicio, «hay un proceso de construcción social para que Hong Kong sea más china, lo que ha provocado que surjan dos bandos: el leal a Pekín, formado por los emigrantes que vienen del continente, apoyan al régimen y no se integran porque hablan mandarín y tienen unos valores distintos, y los localistas o independentistas, cuyo idioma es el cantonés y reclaman democracia».

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