A propósito del asesoramiento financiero

No hay semana en que no leamos alguna noticia relacionada con la implantación de Mifid II y su impacto en la actividad del asesoramiento financiero. Cientos de artículos y de opiniones sobre lo que debe ser un asesoramiento ideal y sobre las cualificaciones mínimas que deben tener los asesores.

Lo mejor de todo son las ultraconservadoras opiniones sobre la importancia que va a tener en el futuro lo que cada uno vende “la oficina bancaria va a seguir existiendo porque es la base fundamental de la relación con el cliente”, “los roboadvisors apenas van a tener impacto en el asesoramiento financiero porque la relación personal es lo más importante”, “los fondos de inversión tienen una capacidad de adaptación al mercado que no tiene ningún vehículo indexado”.

Todos estos aprendices de Merlín me recuerdan a los defensores de las máquinas de escribir que pusieron de moda un eslogan que decía ¿quién va a querer escribir sobre una pantalla? o al mismísimo Bill Gates cuando dijo en 1981 “640k deberían ser suficientes para cualquiera”. La realidad es que hoy nadie sabe cómo va a ser el mundo del mañana, y todo lo que se diga no sirve más que para dar cancha a unos pseudoentendidos que venden lo suyo y están felices por soltar naderías en prensa.

Les diré lo que a mi juicio no es asesoramiento:

No es asesoramiento que en tu oficina bancaria, vayas a lo que vayas, acaben siempre ofreciéndote que contrates sus seguros, y si no te interesan sus seguros entonces se sacan un renting de la chistera para comprar un estupendo Seat Ibiza, y si no te interesa el Ibiza, un préstamo para comprar el nuevo Samsumg Galaxy S8 e incluso el S8 plus. Es más, de la misma marca coreana también te ofrecen préstamos para comprar televisiones (pantalla curva eso hay que reconocérselo) y unos tablets estupendos.

Conozco de primerísima mano el caso de una señora de posibles y con cierta edad –cerca de los setenta-, a la que todos los días que iba a su sucursal bancaria le insistían en la oportunidad de contratar un seguros de decesos a prima única con innegables ventajas: “sus hijos no tendrán que preocuparse”, “usted puede decidir con tranquilidad que tipo de entierro quiere”, “pagándolo a prima única tiene un ahorro de costes importante”… Al final y ya agobiada, la buena señora le explicó a su hijo la situación e incluso le preguntó si “tan mal la veía”. El hijo fue a la oficina, les explicó que él también trabajaba en el sector financiero y sí, que también sabía lo que era la presión de los objetivos, pero que ni una más. Berlanguiano y hasta divertido si no fuese porque es una situación real.

No es asesoramiento financiero que los fondos cotizados, los ETF, sigan durmiendo el sueño de los justos hasta el punto que el mayor emisor en el mercado español, Lyxor, va a tener que deslistar algunos productos por falta de negociación. En Estados Unidos en 2016, los fondos activos han perdido 204.000 millones de dólares mientras los ETF y fondos cotizados crecieron 500.000 millones. En dicho país, el 42% de los activos de renta variable están en gestión pasiva, mientras en Europa el 25% (fuente: “Los inversores están hartos de pagar altas comisiones y pasan a la acción” de Oscar Rodriguez Graña en Funds People basado en datos ).

Conocen mi opinión, en el buen asesoramiento hay lugar para los fondos de inversión si solo si, ofrecen valor y por lo tanto se ganan la comisión que cobran. Para todo lo demás ETF que son -con mucha diferencia- el vehículo de inversión más eficiente que conozco (circunscrito a ETF de pura réplica no apalancados, no inversos y con elevada liquidez).

No es asesoramiento financiero por parte del legislador, que se hagan advertencias de forma exclusiva sobre lo peligrosos que son los Contratos por Diferencias –CFD- y no se hagan sobre otros derivados como los warrants. No tengo absolutamente ningún interés en defender a los emisores de CFD, pero si el argumento es que los particulares pierden dinero con ellos, es posible que ocurra lo mismo con los warrants y sus asociados (turbo, inline, multi etc.) y con otros productos apalancados como los futuros y opciones cuando son utilizados como herramienta de especulación por particulares. O todos moros o todos cristianos.

Me chirría también que la regulación solo se centre en la inversión y no en la financiación. ¿Qué pasa con las hipotecas en divisas? ¿Qué pasa con los límites de endeudamiento (en general no debería permitirse que un 50% o más de tus ingresos sean para pagar la hipoteca)? ¿Qué pasa con los límites de tarjetas acumulados y refinanciados a tasas efectivas del 15% y superiores? Un particular se puede arruinar tanto por un mal asesoramiento en sus inversiones como por acumular un exceso de deudas o un calendario de pagos inasumible.

En fin, todavía nos queda mucho camino para que el asesoramiento sea lo que debe ser: una actividad profesional bien regulada, con los conflictos de interés que necesariamente existen bien conocidos y delimitados y con profesionales excelentemente formados y con acreditada experiencia, que cobren por la prestación de sus servicios lo que corresponda… Sí, querido inversor, el servicio de calidad tiene coste y si lo quieres seguir teniendo gratis ya sabes: fondos carísimos por no hacer nada y seguro de decesos a prima única. Así decides los detalles del entierro.

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