”Cata-crack”: Quiebra económica, política y social en Cataluña

Agoreros, buscavidas, chamanes, mariachis, chaqueteros, charlatanes y clérigos que han pregonado el fin del Reino de España y, en cascada, la muerte de Europa por una pandilla de insurrectos catalanes han corrido prestos, cobardes a las madrigueras de donde nunca debieron salir. Defender tu lengua, tu pueblo, tus raíces es pausible, pero dentro de la Constitución y de la ley. La política, como me dijo el otro día un analfabeto redomado, no tiene cuerdas de la guitarra distintas a las de la armoniosa guitarra española. Constitución, ley y diálogo. Un trío inseparable en todos los órdenes de la vida. Por eso, quienes han apostado, dentro del insulto al rey y a la Constitución, por una quiebra del Reino de España si Cataluña decide irse al monte, han hecho un pan como unas hostias. Una vez más, desgraciados los ahorradores e inversores que han confiado en ellos. Gran pena para Cataluña su “Cata-crack”. Se van los bancos, las empresas y, muy pronto, las multinacionales, que venden sus productos con Marca Cataluña, porque emplean a trabajadores catalanes, pero la tecnología es de ellos. A los insurrectos se la suda todo y más. A los que ponen las pelas, no. Ha quebrado Cataluña en lo económico, en lo político y en lo social. El Reino de España, no. Eso del 19% que dicen que aporta Cataluña al PIB es una copla vieja. Absurda e insostenible. Falsa. Secesionistas predicando la defensa de su aldea en un mundo global. Genios. La bolsa, el dinero, no tiene sentimientos y, mucho menos, respeta a los aldeanos. Por eso ayer voló,subió como la espuma ante la quiebra de Cataluña y la huida rauda de las empresas de esa zona. Les dejo, si quieren seguir, con una entrevista que hice ayer:

Carlos L. es un profesional de arriba a abajo, de los muchos que abundan, por fortuna, en el Reino de España. Comí con él hace unos días. Forjado a sí mismo examina la realidad social, política y económica, con rigor, sin pasión. Médico muy valorado. Viajero incansable atendiendo enfermos. “España camina hacia cotas impensables de recuperación económica”, me dice. “Hay muchos altibajos por Comunidades Autónomas, es cierto, pero lo peor quedó atrás. Ahora no podemos estrellar este tren contra un muro de piedras. Recordemos que España no hace mucho que salió de la UVI, luego del hospital y ahora camina rápido, sin muletas. El turismo explota de júbilo. Una buena noticia, porque somos lo que somos. La tecnología se introduce lentamente en el entramado empresarial. Los bancos han hecho los deberes. Las familias saben que no se puede vivir siempre del vino y de las rosas. Las playas están abarrotadas. Tenemos uno de los sistemas sanitarios mejores del mundo. Quedan, no obstante, muchos problemas endémicos por resolver e incógnitas de futuro que despejar, como las pensiones, la productividad y la educación”.

“Me gusta la bolsa desde que comencé a estudiar Medicina. Hizo y sigo haciendo operaciones. Siempre hablo de la Soberanía del Mercado. El Mercado siempre tiene la razón. La Bolsa española, muy penalizada por la irracionalidad política de los dirigentes catalanes, nos está diciendo muchas cosas en las últimas horas, viendo como vemos, que se desangra por momentos. Las amenazas políticas no solo se has disuelto, sino que empeoran. Los mercados temen que los políticos dinamiten esta senda de crecimiento y lo que es peor, el camino de paz y concordia, de progreso y bienestar conseguido en los últimos 40 años. Las agencias de calificación, a las que tanto se criticó, alaban las excelencias de la recuperación económica en España, gracias a las medidas adoptadas, pero inciden en el levantamiento, el golpe de estado catalán y en sus nefastas consecuencias, si no se ataja”.

“Los mercados dicen que el cáncer está localizado. El cáncer actual es la actuación al margen de la Ley y de la Constitución de los políticos catalanes y muchos ciudadanos de esa comunidad autónoma. El cáncer hay que extirparlo ya para que no sea invasivo. Una vez extirpado, el siguiente paso es buscar las mejores medicinas para que no vuelva a reproducirse. En Medicina hay diagnósticos claros, precisos, que no requieren demora. En la Democracia, lo mismo”.

“Operado el paciente, todo volverá a ser mejor que antes: no habrá fuga de depósitos bancarios de los bancos catalanes, las Bolsa recompondrán los índices, el odio y la visceralidad de unos españoles contra otros se diluirá y si se hace con demora, el crecimiento económico continuará y el reino de España volverá a ser referencia positiva en el mundo. Nada más fácil que tener la enfermedad, el cáncer localizado. No hay excusas para extirparlo. No hay excusas para meter entre rejas los que actúan al margen de la ley”.

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