“Cientos de gestores e inversores vendieron hace mucho todas su carteras”

El refrán “El miedo guarda la viña” nos indica, que el temor al castigo suele ser suficiente para impedir la comisión de actos delictivos. Lo traslado a bolsa: el miedo a un recorte es suficiente para que no se produzca en la dimensión y tiempo, que aventuran los que ya han vendido. Cientos de gestores del mundo hace tiempo que vendieron todas sus carteras, presa del miedo. Lo explica muy bien Ángel Martín , Editor Jefe de inBestia, en su artículo No es tan fácil como piensas ganar dinero cuando el mercado sube…En el actual mercado alcista pasa algo similar.

Las preocupaciones que ha tenido que escalar la bolsa y los inversores durante los últimos años han sido muchas. Los próximos años seguramente pasará lo mismo. Y en algún momento volverá a haber una caída profunda y un mercado bajista, que en el corto plazo consideramos muy poco probable.

El miedo a una corrección fuerte mantiene a muchos en guardia (cash o infrainvertidos), y es comprensible, porque una vez nos golpea una caída del 20% o mayor, luego cuesta bastante tiempo volver a recuperar los niveles anteriores a esa corrección.

Me dice el CEO de una gran gestora:

¿Está la bolsa cara o barata? ¿Se va a pegar un tortazo monumental o va a seguir en movimiento lateral. Depende. Y todo depende si usted ha comprado, ha llenado las alforjas, presa del pánico que provoca la Gran Represión Financiera, o, si por el contrario, ha vendido todo y más, acosado por un sentimiento de frustración y temeroso del factor geopolítico o por unos resultados empresariales cortos. Es lo de siempre. Un inversor o especulador compra con la creencia de que lo que compra va a subir de precio y vende cuando está convencido de lo contrario. Gracias a esta confrontación de pareceres la bolsa está viva, genera liquidez al instante y permite la libre (bueno esto de libre no lo tengo muy claro muchas veces) formación de precios.

No es posible el discurrir normal de un mercado si todos los actores piensan lo mismo, reman en la misma dirección. Ahí el mercado colapsa. Se producen los crash, que siempre son oportunidades históricas de compra. Pero no siempre hay crash ni pánicos vendedores. Suceden de vez en cuando. Lo normal, el día a día, es que unos compren y otros vendan. Por eso, el que las Bolsas estén caras o baratas depende de cada cuál con sus actuaciones.

Algunos manuales resaltan que las grandes fortunas en Bolsa se consiguen por la ley del sentimiento contrario, en general, y con posiciones cortas (bajistas), en particular. Por eso, la moda entre los hedge funds del Mundo Global es atacar sin piedad a todo lo que se mueve. La bolsa española ha sufrido en sus carnes este movimiento en los últimos años. Pero como sucede en los procesos alcistas, que en ocasiones concretas terminan en crash, en el mantenimiento de las posiciones cortas sucede lo mismo hasta terminar en un crash a la inversa. Conozco a gestores y profesionales del mercado, que ya no tienen uñas de tanto morder y morder. Algunos de ellos han tirado la toalla. Han cerrado el chiringuito.

Amigos de siempre en estas lides me han reconocido que no han podido conciliar el sueño, presa del pánico, en el último rally del mercado español. Comienza a sudar, no saben qué hacer y, casi siempre, terminan cerrando las posiciones. En el juego de los cortos hay mucho apalancamiento. Es muy fácil perder auténticas fortunas en una sola jornada, salvo que el especialista en este singular juego limite sus pérdidas. Los mercados, al menos por ahora, no creen a los videntes del fin del mundo ni a los que pregonan que Wall Street se va a pegar una hostia del carajo, dada su sobrevaloración sobre promedios históricos…

Los mercados parecen haber aprendido la lección de los últimos años. El Brexit, los atentados terroristas, los populismos y demás extremos provocaron pérdidas importantes en los mercados, pero rápidamente fueron recuperadas. Los que vendieron, temerosos de la ira de los dioses bajistas, y alentados por los mensajes expansivos de los medios de comunicación, se quedaron compuestos y sin novia, con agujeros en los bolsillos. Tiesos como la mojama…

La frialdad con la que se han tomado las bolsas las últimas escenas terroristas ha cogido por sorpresa a los bajistas, a los hegde funds. Esperaban lo contrario ¿Cuál es la gran baza que esperan? Un tortazo serio en Wall Street y el efecto dominó en el resto de las bolsas del mundo. Pero no llega. Y lo que es peor: llevan predicando esta historia de exuberancia irracional más de cuatro años. Algún día llegará, no tengo la menor duda, pero mientras tanto, la fiesta ha seguido y se ha podido ganar mucho dinero en corto espacio de tiempo…

Importante es resaltar, que las grandes operaciones se han hecho al albur de las reacciones de pánico como el Brexit o el miedo a las elecciones en Holanda y Francia…

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