El BCE nos lleva al precipio en términos de inflación

De la conversación mantenida con uno de mis profesores (ya retirados) de Economía

El mundo financiero global es una cosa y el mundo real, es otra. Desde hace tiempo se vienen cruzando mensajes sobre un proceso deflacionista en el mundo, que nos llevaría a todos por delante, como de una bimba atómica se tratara. Pero de pronto, parce que la inflación asoma la cabeza, como salvadora y guía de los tipos de interés al alza. Al menos en EE.UU. Los bancos centrales siguen empeñados en crear inflación ¿Y eso qué es? Cuando hablamos de deflación o de inflación ¿a qué nos referimos? Las autoridades o no han querido o no han sabido despejar la incógnita.

Lo cierto es que cuando se habla de deflación se habla de la caída a plomo del precio de los activos (bolsa, inmuebles, mercaderías, patrimonios…) y, también, de la caída de los precios de primera necesidad empujados por unos salarios cada vez más bajos. Pues no, no es así. La primera parte es correcta, la de la deflación de activos.

La segunda es falsa: los ciudadanos, la gente de la calle desconoce lo que significa el término inflación, o su contrario, deflación. Pero sí sabe que la gasolina y los derivados del bajan de precio, cuando lo bajan, a menor ritmo que cuando lo suben…

La gente de la calle sabe que el recibo de la luz se ha encaramado a cotas muy altas. La gente de la calle sabe que la cesta de la compra sube y baja muy poco: se mantiene en parámetros más altos que los que cabe presupuestar con la caída que se están produciendo en los sueldos…

¿Hablamos de los colegios, de la sanidad privada, de los seguros, de los impuestos indirectos? Que cada uno haga su propia componenda y luego apunte el resultado final, fruto de sumar y restar, para ver cuál es la capacidad cierta de ahorro. En la mayor parte de la población la respuesta es ninguna…

¿Hablamos de los servicios, de las nuevas tecnología, del precio de los móviles y ordenadores, de las cuotas mensuales por utilizar estos nuevos aliados, imprescindibles en nuestras vidas? ¿Del coste de las horas perdidas cuando vamos y venimos al trabajo? ¿De las guarderías?…

¿Saben los sabios del Banco Central Europeo (BCE) que las carreteras y autopistas de toda Europa (toda) comienzan a sufrir grandes atascos? ¿Saben que ya circulan casi tantos camiones por vías y autopistas como antes de la Gran Crisis? ¿Son conscientes de la aparición de enormes burbujas inmobiliarias en muchas ciudades europeas?…

Europa viaja, Europa consume. Se han encarecido restaurantes, hoteles, supermercados, derivados del petróleo, inmuebles, alquileres…La inflación, la nueva inflación ya llegó hace tiempo. Y el BCE, sin enterarse. La nueva inflación no es la inflación que mide el BCE. Pero ellos son lo sabios. Siempre reaccionan tarde, como tarde reaccionaron con la puesta en marcha de las famosa QE. El BCE debe subir ya tipos, ligeramente, un poquito. Debe advertirnos a unos y a otros que esto nos jauja…

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