El desafío de las quiebras, la deuda y el envejecimiento

El factor demográfico (envejecimiento de la población, en términos de desaceleración del crecimiento de la población activa, cambios en hábitos de consumo, ahorro/inversión y su impacto en sanidad y pensiones) supone sin duda una de las mayores amenazas a medio y largo plazo para….

1. El crecimiento potencial, con dos de sus componentes (población activa y capital) presionados a la baja
2. La estabilidad de los mercados financieros, precisamente por la distorsión entre la relación de ahorro/inversión; además, existe el riesgo de que tanto oficialmente como las instituciones (compañías de seguro y fondo de pensiones) estén infravalorando los costes del factor demográfico
3. Las finanzas públicas, considerando como el FMI prevé que los gastos relativos a la edad crezcan con fuerza a medio y largo plazo desde ya elevado 16.5 % del PIB (la deuda pública podría alcanzar el 400 % del PIB al final de la centuria)

Poco que hacer con respecto a los primeros puntos, aunque naturalmente las autoridades sí tienen margen de maniobra para aumentar la flexibilidad del mercado de trabajo y aprobar reformas que maticen los riesgos derivados del exceso de complacencia en los mercados.

Pero, sí es claro que se pueden tomar medidas para matizar el impacto negativo del factor demográfico en las finanzas públicas. Medidas que van desde una gestión más eficiente y preventiva de los gastos sanitarios al mismo tiempo que elevar la edad de jubilación. Hacer el Sistema de pensiones más flexible, relacionando los pagos con la esperanza de vida y la evolución del mercado de trabajo.

de hace un año de José Luis Martínez Campuzano pone de relevancia un tema que, junto a los que siguen, reviste máxima vigencia.

Ha escrito Antonio Iruzubieta que una quiebra es una solución realmente dolorosa pero, históricamente, quien no ha podido pagar ha quebrado. Con el Reino de España a la cabeza, vean el cuadro de quiebras o reestructuraciones de países europeos desde el año 1.800:

La economía europea crece, aunque despacio, desde la crisis por debajo del 2%, con la excepción de una leve superación de ese umbral en 2011, y su fondo es frágil:

Débil empuje económico considerando ese crecimiento comprado contra el balance del BCE, cuyo monto asciende a 3.74 billones y contra deudas soberanas, cuyo ratio deuda-PIB se ha duplicado en 7 años y se encamina al umbral del 100%.

Las bolsas y en general los mercados financieros europeos atraviesan momentos dulces, simulando prosperidad y buenos argumentos para descontar crecimiento futuro.

La realidad es menos positiva y de igual forma que en USA, el apuntalamiento está actuando con poderío frente a la fragilidad y problemas derivados de la falta de crecimiento, del amontonamiento de deudas, de la baja productividad, del envejecimiento de la población…

Europa tiene un carácter especialmente social y por tanto tiene unos compromisos demasiado elevados y costosos para mantenerlo, con una población cercana a 743 millones de personas, representando cerca del 10% del total mundial, los gastos sociales ascienden al 52% del gasto social agregado del planeta.

Por tanto, el deterioro demográfico incide en Europa con especial crudeza; nuestra población está envejeciendo rápidamente mientras la tasa de natalidad cae y la situación se presenta especialmente adversa para el futuro de una Europa cuyos compromisos sociales crecen a ritmo muy superior al del crecimiento económico.

Los bancos de la UE no están en mejor posición. En Italia están realmente mal, los préstamos dudosos ascienden a 360.000 millones y el Gobierno ha decidido meter la mano en la caja del contribuyente para solucionar el problema… Mucho tendrán que ingeniar para solucionar algo con “solo” los 20.000 millones de euros dispuestos -contra deuda y contra las directrices de regulación europeas-.

En el conjunto de la UE el sistema bancario depende absolutamente del BCE, por factores múltiples que dificultan mucho su recuperación, entre los que destacar la sobrecapacidad, exceso de deudas, tipos NIRP o ZIRP y ausencia de diferenciales, llegada de Blockchain o Fintech y vínculo casi en exclusiva de la financiación empresarial.

La financiación empresarial en EE.UU. depende en un 29% de préstamos directos de la banca, un 46% de empresas acude a los mercados y el 24% busca alternativas. En Europa, el 86% de la financiación empresarial procede de la banca frente a sólo el 10% del mercado.

La fragilidad de la demanda, reducidos márgenes de las empresas o alto endeudamiento son realidades que elevan su vulnerabilidad. Cualquier shock puede tener consecuencias profundas en los negocios y un impacto potencial demoledor para la banca.

Lejos de descontar los desafíos con niveles de prudencia normales, las bolsas disfrutan de un periodo estacional muy positivo, con alzas que esperamos continúen en el medio plazo, gentileza de la política de reflación de activos, pero después de proceder al desarrollo de un muy probable movimiento correctivo a corto plazo.

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