”En bolsa, la información que tiene todo el mundo no sirve para nada”

“Si quiere ganar dinero en bolsa, como en otros negocios, busque proyecciones de futuro. Los datos que todos tenemos encima de la mesa, en las redes sociales, en los medios de comunicación, sirven para muy poco. Son datos del pasado. Y, lo que es peor, las máquinas que dominan en el mercado se nutren de ellos para tratar de adivinar el futuro. ¿PER? Es uno de los indicadores más seguidos. Se ofrecen cifras de multiplicadores futuros, pero con un punto de partida que no sirve para nada. Los mejores gurús y analistas del mercado hace tiempo que desenterraron el hacha de guerra y, en un manifiesto poco usual, recomendaron aborrecer las prácticas del pasado, las que aconsejan conducir con la ayuda del retrovisor. En términos económicos y bursátiles desprecian los datos y estadísticas que se publican cada día porque, dicen, son agua de borrajas. Datos pasados que, lejos de ayudar en la prospección del futuro, nos pueden engañar. En el mismo acto centran todos sus esfuerzos en la detección de los indicadores adelantados. Los sabios reniegan de los datos de hoy porque, dicen, son los mimbres usados de ayer. Urge escrudiñar el futuro, examinar las vísceras del paciente para evitar sorpresas. La Bolsa anticipa tendencias. Nunca lo hace a la perfección, porque de ser así la Bolsa moriría de éxito. La Bolsa cotiza el futuro, pero con fallos notables, bien por excesos de optimismo, bien por defecto”.

“Y todo ello bajo la sombra del miedo. Hay pánico a que en un momento determinado la crisis de confianza y de crédito se transforme en una crisis de bolsa, como ha sucedido en otras tantas ocasiones. O sea, miedo al colapso. Parece, no obstante, que la gran caída puede esperar. Mejoran las condiciones económicas y se aprecian buenas cifras empresariales. Un dúo magnífico, que se ve acompañado por tipos de interés en niveles históricamente bajos. La Bolsa es la alternativa”.

“Suelo recordar con frecuencia a nuestros analistas que el 100% de la información que se dispone de una compañía representa el pasado, pero el 100% del valor de las acciones depende del futuro”. Bill Miller, Miller Value Partners.

“Balances empresariales esperados, que no los pasados; expectativas de dividendo, que no los dividendos pagados; flujos de inversión hacia la Bolsa y expectativas económicas, en relación inversa a la prima de riesgo y de los tipos de interés; son los principales parámetros que utilizan los mejores estrategas bursátiles a la hora de tomar o deshacer posiciones en los mercados. Respecto a los balances, muchas empresas llevan años engordando su endeudamiento y también sus costes, que ahora tratan de revertir. Los flujos de inversión de los fondos de bolsa engordan, mientras los indicadores económicos de impulso sugieren que el crecimiento será mayor de lo que han pronosticado”.

Y ya saben: “Aquellos que saben, no predicen. Aquellos que predicen, no saben. “(Lao Tzu, poeta y filósofo chino)

Para la reflexión. Un día leí a José Luis Martínez Campuzano, portavoz de la AEB, lo siguiente: “Ya es habitual que cualquier presentación de estrategia plantee varios escenarios en función de las decisiones de los bancos centrales: si comienza o no la normalización (BOE/Fed), si bajan o mantienen tipos y coeficiente de reservas (Banco Central de China), si inyectan más dinero a través de la compra de activos (BOJ) y comienza un QE (BCE). Pero, es cierto, muy pocos contemplaban la decisión del SNB. Con todo, esto recalca algo que tuvimos muy claro al principio de la crisis y que ahora, precisamente por el carácter omnipresente de los bancos centrales desde entonces, hemos olvidado: debemos temer lo que no podemos predecir”.

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