Fondos: analistas e inversores miran con lupa los destrozos ocultos

Destrozos descomunales ocultos hasta que amaine el temporal. Ponen velas a los santos y santas para el dólar revierta su tendencia y lo que es peor, no dicen a sus clientes que lo que han podido ganar en Wall Street lo han perdido por la depreciación de la divisa. En resumen, han hecho un pan como unas hostias, lo han hecho mal, equivocadamente, sin tino y sin tiento. Desde hace unas semanas, los mejores analistas y los escaldados inversores intentan mirar con lupa lo que hay debajo de las alfombras de algunos fondos de inversión. Esperemos que no haya muertos escondidos en el jardín. Como ya te comente hace unas semanas, hay precedentes escasos en la historia reciente de los mercados de un fallo en cadena de tales dimensiones como las que proporciona la paridad dólar/euro. Hasta no hace mucho, la especulación a favor de la paridad dólar-euro se mantenía viva en las carteras de gestores y bancos de inversión. Aquí y ahora se ha convertido en uno de los grandes fiascos de la inversión. La relación está en estos momentos en 1,16, cada vez más lejos del 1 a 1…”

“…Nunca fue tan difícil ganar dinero en los mercados de divisas, a pesar de las confesiones públicas de los mandatarios de aquí y de allá, principalmente desde USA a China. Aún recuerdo, en mis años de parqué en la Bolsa de Madrid, a un padre y su hijo, ambos avezados ¿o atrevidos? cantando y contando las maravillas de invertir en divisas. Los dos, padre e hijo, se arruinaron en unos meses. Ya no los vimos más en el viejo salón de operaciones de la Bolsa de Madrid. En cualquier caso, la atención de nuestros clientes, su interés por este mercados crece ¿Es buen momento para apostar por la paridad después de tanto fiasco? “, me señala el presidente de una sociedad de valores.

La esperanza no se pierde

El ha sufrido la mayor caída en una década, golpeado por el drama político en Washington y apuestas cambiantes sobre la política del banco central. Unos gestores que manejan 3 billones de dólares dicen ahora que la carnicería ha durado demasiado tiempo.

Mellon Capital Management Corp., State Street Global Advisors (NYSE:) y UBS Asset Management (SIX:) están apostando a que el dólar recupere parte de su caída del 9% en 2017, ya que los traders están enamorados de un escenario que fue cancelado hace unas semanas: la reserva Federal. Esa visión ganó tracción el miércoles después de que las autoridades monetarias se aferraran a su pronóstico de otra subida de tasas este año. El dólar subió con el anuncio.

La trayectoria del dólar tiene implicaciones de largo alcance para los mercados financieros. Un repunte sostenido puede erosionar las ganancias de las exportaciones de las compañías de los Estados Unidos y ralentizar los movimientos del y los activos de mercados emergentes, todos los cuales se benefician de un dólar más débil. Después de una caída de seis meses en la moneda de reserva del mundo, la más larga desde 2007, el dólar necesita un respiro a los ojos de algunos gestores de activos.

“Pensamos que este movimiento en el dólar es exagerado y se va a desvanecer”, dijo a Collin Crownover, jefe de divisas de State Street Golbal, que supervisa cerca de 2,6 billones de dólares. En comparación con Europa, Estados Unidos es “mucho más propenso a endurecer la política monetaria y/o tener estímulos fiscales adicionales”, lo que podría impulsar al dólar aproximadamente en un 5 por ciento a finales de año.

Ahora bien, hay grandes profesionales que lo habían advertido:

La amenaza está ahí. Existe un riesgo cada vez mayor de que el presidente estadounidense Trump aplique una política de dólar débil. Tal movimiento, después de todo, tiene sentido para su “programa”, ya que no sólo son las exportaciones necesarias para el crecimiento, sino que se alinea bien con los mercados emergentes fuertemente endeudados, que necesitan de un dólar más débil para aliviar la carga del aumento (principalmente en dólares) de los costes de capital sobre los intereses.

Hay fuertes paralelismos económicos que se pueden trazar entre ahora y 1985, cuando el G5 firmó el “Plaza Accord” para impulsar el crecimiento a través de un debilitamiento del dólar. Como explica investopedia: “Estados Unidos experimentó un crecimiento del PIB del 3% en 1983 y 1984, con un déficit en cuenta corriente que se aproximaba a un 3-3,5% del PIB, mientras que las naciones europeas experimentaron un crecimiento negativo del PIB de -0,7% con enormes superávits comerciales. Lo mismo pasó con Japón. Los déficits comerciales en general requieren financiación externa.

Para Estados Unidos, durante los primeros años de mediados de los 80, Japón y Alemania Occidental estaban comprando bonos, letras y billetes estadounidenses de sus excedentes para financiar nuestros déficits actuales a expensas de sus propias economías. Sólo era cuestión de tiempo que las políticas proteccionistas entraran en esta ecuación, que no sólo perjudicarían el crecimiento de Estados Unidos internamente, sino que forzarían guerras comerciales que harían descarrilar todo el sistema de comercio de todas las naciones”.

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