Francia se compromete a cumplir con la reducción de deuda

  • El Ministro de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire, promete honrar el compromiso de reducción de deuda de la UE
  • La Comisión Europea señala la necesidad urgente de contrarrestar los desequilibrios
  • La deuda pública de Francia se situó en el 96,3% del PIB a finales de 2016
  • La proyección de que la deuda caiga al 96% a fin de año depende del crecimiento anual del 1,5%
  • Con un PIB tendente al 1%, la reducción del déficit y la deuda parece desafiante

El nuevo ministro de Economía de Francia, Bruno Le Maire, dijo el lunes que Francia cumpliría sus compromisos europeos de reducir su déficit, pero las actuales proyecciones para un crecimiento económico relativamente modesto hacen que esto parezca una tarea muy ambiciosa.

Le Maire indicaba, junto con su homólogo alemán, Wolfgang Schaeuble, que la Comisión Europea ha puesto el foco de atención en los retos económicos para la nueva Administración francesa e hizo hincapié en la urgencia de medidas para enfrentar los desequilibrios, incluido el exceso de déficit.

Le Maire, ministro conservador de Economía del nuevo Gobierno de Philippe, dijo que Francia debe llevar a cabo reformas exitosas durante el mandato de cinco años de su nuevo presidente, Emmanuel Macron.

“Francia respetará su compromiso europeo de reducir los déficits, y no lo estamos haciendo para complacer a la Comisión Europea, lo estamos haciendo porque es bueno para Francia”, dijo Le Maire en una rueda de prensa conjunta con Schaeuble, según Reuters.

De acuerdo con la Ley de Hacienda para 2017, la deuda pública podría reducirse al 96% del PIB a finales de este año, desde el 96,3% a finales de 2016 y el 89,5% a finales de 2012. Este objetivo está condicionado a una tasa anual de crecimiento del 1,5%. Pero, con un crecimiento de sólo el 0,7% en el primer trimestre de 2017, el pronóstico del gobierno parece inaceptable.

El crecimiento económico de Francia se ha encaminado constantemente hacia el 1%, haciendo más compleja la caída del déficit y la deuda pública.

En 2017, la necesidad de financiación de Francia asciende a 185.000 millones de euros (frente a 187.000 millones de euros en 2016), lo que convierte a Francia en el segundo mayor prestatario de la Unión Europea después de Italia. Pero, a pesar de su alto endeudamiento, Francia se beneficia de la confianza de los inversores debido a su condición de uno de los “prestatarios no tan malos” de la eurozona.

En vencimientos cortos, el país refinancia a tipos negativos y, en plazos más largos, a tasas cercanas a mínimos históricos. La tasa media de interés a 10 años se sitúa en el 0,92% en 2017, frente al 2,28% de 2012. Además, el spread de bonos de Francia -la diferencia de tasas entre los bonos franceses a 10 años y los de Alemania- vuelve a descender hasta 46 puntos básicos frente a un Pico de 78 pb al comienzo del año, lo que es un signo positivo.

Se reduce la carga de la deuda

Se espera que la carga de la deuda de Francia, que corresponde al reembolso anual de los tipos de interés, continúe disminuyendo hasta 2018, alcanzando el 1,5% del PIB como resultado del reembolso ya realizado de las deudas emitidas durante la crisis financiera. Se situó en el 1,7% en 2016, en comparación con el 2,5% en 2007.

La carga de la deuda como porcentaje del PIB es menor en Francia que en la mayoría de los países europeos (como el Reino Unido, Italia y España), con la excepción de Alemania.

Se prevé que el aumento de las tasas de interés tenga un impacto marginal en las finanzas públicas durante toda la legislatura de cinco años. Debido al vencimiento a 7 años de la deuda francesa, un alza del 1% en las tasas de interés tendría un impacto de sólo el 0,14% anual sobre la carga de la deuda. En caso de una degradación financiera y económica significativa (tasa soberana a 10 años al 4%, inflación anual al 2% y crecimiento anual del PIB del 1%), la carga de la deuda no se acercaría a su nivel de 2012 hasta 2020.

Los inversores extranjeros reducen la tenencia de deuda francesa

La proporción de la deuda pública mantenida por los no residentes a finales de 2016 alcanzó un mínimo de 10 años (58.5% comparado con el 60% en promedio). Las salidas que tuvieron lugar el año pasado se concentraron principalmente en el último trimestre y pueden explicarse por el aumento del riesgo político en el período previo a las elecciones presidenciales francesas.

Con las elecciones pasadas ya, podemos estimar que esta tendencia no tiene ninguna razón para continuar.

La segunda explicación de este flujo de salida fue el comportamiento de los inversores japoneses. Como regla general, tienden a favorecer los refugios, pero de enero a septiembre de 2016 compraron masivamente bonos del Tesoro franceses a expensas de los Bunds, antes de volver a venderlos en el cuarto trimestre, sin que hubiera ningún vínculo con las elecciones presidenciales.

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