Hablando de inflación…

Yellen: there are also risk of inflation overshoot.

Los bancos centrales siempre deben buscar un cierto equilibrio en los potenciales riesgos. Y lo cierto es que, pese a la contención de la inflación tanto en los datos como en las expectativas, no parece tan descabellado temer que la inflación pueda sorprender al alza en el futuro próximo, como fenómeno monetario que es y bajo un escenario de fuerte expansión monetaria. De esta forma, los bancos centrales se van a mover en el futuro entre el deseo de normalizar de forma gradual la política monetaria y el temor a que esta normalización sea demasiado lenta.

La inflación, su evolución, parece ser la clave. Para el BCE es el objetivo explícito de su política monetaria. Y por el momento, pese a superarse el riesgo de deflación, su comportamiento reciente sigue siendo decepcionante…

Más allá del y de las materias primas, de forma más reciente también al margen de la evolución del tipo de cambio del euro, lo cierto es que la inflación subyacente se ha recuperado en los últimos meses mucho menos de lo que hubiera sido normal dadas las sorpresas positivas en la economía. Por ejemplo, ayer mismo también conocíamos una nueva subida en el indicador de confianza económica (ESI) en septiembre, hasta niveles de 113 desde 111,9 en agosto y 111,3 en julio. Al final, alcanzando su nivel más elevado desde antes de la crisis. Y de forma generalizada por sectores económicos y confianza de consumo.

¿Son los salarios la clave detrás de la contención de la inflación? Con datos del BCE los salarios negociados por trabajador aumentaron en el área un 1,4 % anual en el Q2, pero una cierta moderación frente al aumento del 1,6 % en el Q1. Para el BCE las razones de este moderado aumento de los salarios en un entorno de mayor dinamismo económico y condiciones financieras muy laxas van desde la existencia de un slack en el mercado de trabajo, la reducida inflación pasada que afecta a las expectativas, el débil crecimiento de la productividad y el efecto de las reformas laborales emprendidas por muchos países durante la crisis. Además, el BCE espera que esta moderación en la evolución de la inflación se mantenga a corto plazo: las proyecciones oficiales de inflación para la eurozona son del 1,5 % este año, del 1,2 % en 2018 y del 1,5 % en 2019.

También el FMI ha analizado en una reciente nota la aparente desconexión a nivel mundial entre la evolución del empleo y el salario.

Las tasas de desempleo han caído en muchos países por debajo de los niveles pre-crisis, cuando el crecimiento de los salarios incluso es inferior a los de aquel momento. Esto ocurre en muchos países de Europa, aunque es la economía norteamericana con una fase expansiva del ciclo más larga y adelantada al resto de los países desarrollados el mejor exponente de la paradoja.

La primera pregunta que se hace el FMI es si la tasa de desempleo es realmente un buen indicador de un mercado de trabajo infrautilizado. Por ejemplo, el indicador de horas por trabajador ha seguido descendiendo más allá del final de la crisis. En muchos países ha aumentado la temporalidad y el trabajo involuntario a tiempo parcial

Factores cíclicos y estructurales se combinan de forma que es complicado fijar realmente unas conclusiones. Derivado de la crisis y por las reformas emprendidas, probablemente todo ello está limitando el crecimiento salarial. Naturalmente, no me puedo olvidar de la Globalización y la automatización. Aunque el FMI considera que este último, siendo una variable a valorar, no es tan significativo como pensamos de forma intuitiva para explicar la contención salarial.

El FMI considera que la mejora económica acabará impulsando los salarios al alza en países como España, donde la tasa de desempleo sigue siendo elevada. En otros países donde la tasa de desempleo es incluso inferior a los niveles anteriores a la crisis, como sería el caso de Alemania, Japón, Estados Unidos y Reino Unido es la baja productividad la que explicaría en mayor medida el pobre crecimiento de los salarios desde 2007.

Considerando todo lo anterior, ¿debe ser la política monetaria la que siga liderando la respuesta de la política económica en el futuro próximo? El BIS recomendaba en su último informe trimestral que los bancos centrales valoren la posibilidad de rebajar sus objetivos de inflación para de esta limitar el potencial daño de mantener unas condiciones monetarias extremadamente laxas como las actuales durante un tiempo demasiado largo. En este debate están inmersos en estos momentos.

Loading...