La otra subida de tipos en EE.UU. de la que nadie está hablando

Por Jason Martin

Aunque los traders ya dan por hecho que la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos , hay otro aspecto que los políticos y los mercados parecen haberse olvidado en el ámbito de la política monetaria ahora que el banco central estadounidense trata como puede de volver a alcanzar su objetivo de normalización política: suprimir la horquilla de tipos y ofrecer un único guarismo de referencia.

El nacimiento de la horquilla de tipos

Echemos la vista atrás, hasta diciembre de 2008, hace casi nueve años. En aquel momento, Ben Bernanke era presidente de la Fed y Janet Yellen era miembro alterno del FOMC. Las actas de la reunión del 15-16 de diciembre decían lo siguiente:

“Los miembros han decidido que sería preferible que el comité comunicara explícitamente que quiere que los fondos federales operen con tipos muy bajos; por consiguiente, el comité ha decidido anunciar un rango objetivo para la tasa de fondos federales de 0 al 0,25%”.

Este movimiento ha sido histórico, no sólo por situar las tipos de interés en torno al cero, sino también porque es la primera vez que la Fed habla de una horquilla de referencia, en lugar de dar un tipo concreto.

Las actas de la reunión de diciembre también revelaron un profundo debate sobre qué hacer en cuanto a los tipos de interés y “varios responsables de la política monetaria” consideraron incluso la eliminación directa del tipo objetivo. Éstos han argumentado que esto podría ser beneficioso ya que:

“… se centraría la atención en el cambio del marco de la política monetaria, de centrarse en los tipos de los fondos federales al uso de las políticas de balance de situación y comunicaciones sobre la política monetaria como una manera de proporcionar más estímulo monetario.”

Las transcripciones de esa histórica reunión (que se han publicado con un retraso de cinco años) revelaron más adelante que la propia Janet Yellen (todavía a más de cinco años de asumir el mando del banco central) creía en aquel momento que la Fed debía “situar el tipo objetivo de los fondos en cero”.

Fue precisamente su cautela a la hora de predecir las reacciones del mercado financiero ante las nuevas circunstancias (especialmente la preocupación compartida por otros colegas en torno a llevar los tipos hasta ese mínimo) lo que la convenció de que “podrían obtenerse algunos beneficios de permitir que los tipos de los fondos operen entre cero y, digamos, 25 puntos básicos”.

Fue el día 16 de diciembre de 2008 cuando la Fed anunció la histórica decisión de convertir sus tipos de referencia en un rango, herramienta que permaneció intacta hasta siete años después, cuando el banco central comenzó a ajustar la política monetaria a finales de 2015. De hecho, las siguientes tres subidas, en diciembre de 2016 y dos veces este año, siguieron el mismo patrón, subiendo tanto el límite superior como el inferior del rango 25 puntos básicos cada vez, hasta llegar al .

Pero la mayoría parece haber olvidado que un rango de tipos de interés no es la norma, pues los economistas siguen ofreciendo sus pronósticos según esa fórmula.

Según las transcripciones de ese histórico debate de hace nueve años, sólo el presidente de la Fed de San Luis, James Bullard, parecía contemplar un eventual retorno a la normalización. En aquel momento, declaró:

“Una vez superada la crisis, podemos empezar a establecer un objetivo para los fondos federales otra vez, tal vez volviendo al rango inicial de los tipos de los fondos federales y luego poco a poco hasta el régimen de objetivo, que en condiciones normales estoy de acuerdo en que es una forma mucho mejor de comunicar cuestiones de política monetaria”.

Siguiente paso en la normalización de la política monetaria

Con la primera subida de tipos desde la crisis en diciembre de 2015, la Fed comenzó su avance hacia la normalización política. El banco central dio otro gran paso el pasado mes de septiembre anunciando que se embarcaba en una reducción de la compra de activos.

Con la implementación gradual de medidas extraordinarias, la Fed tiene el camino despejado para eliminar su enfoque en el uso de políticas de balance general como medio para proporcionar estímulo monetario, y la pieza final más lógica del rompecabezas sería la eliminación del límite inferior del rango actual para volver a centrarse en esa “forma mucho mejor de comunicar cuestiones de política monetaria”.

Según el de Investing.com, los mercados están convencidos de que la Fed volverá a tomar medidas en diciembre tras el último anuncio de política monetaria y recientemente han aumentado las probabilidades de que el banco central suba otros 25 puntos básicos hasta casi un 93%.

De hecho, los participantes del mercado han comenzado poco a poco a dar por hecho unas mínimas probabilidades de que se produzca otra subida hasta 1,50-1,75%.

Esto se produce a pesar de que algunos responsables de la política monetaria de la Fed han señalado su preocupación por los moderados niveles de y han indicado que les gustaría ver una prueba más de que se dirige de nuevo hacia su objetivo fijado en el 2% antes de dar el siguiente paso en el ajuste de la política monetaria.

“Nuestra comprensión de las fuerzas que impulsan la inflación es imperfecta, y a la luz de las inesperadamente bajas lecturas de inflación de este año, el Comité sigue de cerca la evolución de la inflación”, admitió Yellen en la rueda de prensa de septiembre.

El es considerado como la herramienta favorita de la Fed para medir la evolución de la inflación. Fuente: Bloomberg

A pesar de las preocupaciones acerca de la inflación, la Fed ha demostrado con creces estar determinada a seguir adelante con su subida “gradual” de los tipos de interés, como parte de su avance hacia la normalización política.

Salvo un fuerte golpe a la baja en las cifras de inflación de aquí a la reunión del 12-13 de diciembre (el IPC de noviembre saldrá el mismo día que se conozca la decisión) y creemos que dada la aceptación actual de los mercados de la inminente subida de finales de año, la Fed tiene luz verde para proceder. Pero la pregunta sigue siendo si la Fed también seguirá adelante con la restauración de un objetivo específico en su política de tipos de interés.

Los debiles datos de inflación podrían respaldar la opinión de los miembros más prudentes en cuanto a proceder con cautela y proporcionar una oportunidad a la Fed para que suba eficazmente la tasa objetivo sólo 12,5 puntos, elimitando el rango y manteniendo el objetivo en su actual límite superior de apenas un 1,25%.

Por otro lado, las cifras de inflación, mejores de lo previsto, podrían proporcionar un argumento para acompañar la subida con un “retorno a la normalización de la política monetaria” eliminando el rango y volviendo a establecer los tipos de la Fed en “sólo” un 1,50%, equivalente a una subida efectiva de los tipos de interés de 37,5 puntos básicos.

Claro, diciembre no tiene que ser un momento de “vida o muerte” para que la Fed dé el siguiente paso hacia la normalización política deshaciendose de su rango objetivo. Sin embargo, bien podría ser, en palabras de la Fed, el momento “apropiado” para dar el paso.

La introducción del rango se realizó como medida para situar los tipos por debajo del 1%. Ahora mismo se encuentran por encima de ese nivel y van a seguir subiendo.

El desarrollo del balance general está en curso y la decisión de diciembre coincide con una rueda de prensa de Janet Yellen para explicar la medida. Si la Fed se encuentra verdaderamente de camino hacia la normalización de la política monetaria, el rango objetivo es, por ahora, el último escollo.

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