La política acelera la búsqueda de activos refugio

Una vez más “la política” asumió ayer el papel de protagonista, provocando la huida de los inversores hacia activos de menor riesgo, lo que llevó a los principales índices bursátiles europeos y estadounidenses a cerrar con fuertes pérdidas. Así, la incertidumbre y cierto desasosiego que está generando la “lucha de poder” en Washington tuvo ayer como principal damnificado a la renta variable.

Por el contrario, y tal y como señalamos que podría ocurrir, otro tipo de activos, los considerados refugio, tales como el yen, el euro, el y los bonos soberanos, se apreciaron sustancialmente durante la jornada, en el último caso provocando una drástica caída de las rentabilidades.

En las bolsas fueron los sectores más defensivos o beneficiados por las caídas de los tipos de interés como el inmobiliario, el de las utilidades o el del consumo discrecional los que mejor lo hicieron –puntualizaríamos que los que menos mal se comportaron-, mientras que los bancos, los más perjudicados por la caída de las rentabilidades de los bonos, y los tecnológicos, que han venido sistemáticamente superando el comportamiento del mercado en su conjunto desde comienzos de año, recibieron un duro castigo.

Señalar que es muy complicado determinar si lo de ayer es el comienzo de una corrección más profunda o una simple recogida masiva de beneficios. Todo va a depender de cómo evolucione en los próximos días la situación en EE.UU., donde la nueva Administración Trump se encuentra contra las cuerdas y bastante aislada tras los recientes ataques recibidos desde distintos medios de comunicación. La falta de apoyo de, en teoría, su partido hace que la situación sea más compleja de analizar, sobre todo para los inversores que ven con todo ello peligrar que el Gobierno sea capaz de sacar adelante sus promesas electorales, especialmente la concerniente al plan para reducir los impuestos a las empresas y a los particulares.

Como señalábamos ayer, si la situación se “enquista”, algo que es posible ya que los “enemigos” de Trump “han olido la sangre”, es muy probable que termine afectando a la confianza de empresarios y consumidores, que se encuentra en ambos casos en niveles de máximos multianuales, y, por tanto, a la marcha de la economía. En este sentido, señalar que la Reserva Federal (Fed) de Atlanta dijo ayer que calcula que el crecimiento económico de EE.UU. en el segundo trimestre de 2017 se elevará al 4,1% en términos anualizados, todo ello tras introducir en su famoso modelo los últimos datos sobre viviendas iniciadas y producción industrial dados a conocer recientemente.

Así, en un entorno muy favorable para los mercados “la política” ataca de nuevo, esta vez en EE.UU., algo que vienen “penando” los mercados financieros, la interferencia de la política en su marcha -especialmente los europeos- desde hace ya más de dos años.

Por último, y tras la fuerte caída de ayer, esperamos que los “ánimos” se calmen un poco en los mercados de valores europeos cuando abran por la mañana, aunque creemos que abrirán a la baja. Toda la atención de los inversores la centrarán los futuros de los índices bursátiles estadounidenses, que serán los que hasta la apertura de Wall Street “marcarán el paso” a sus homónimos europeos. De cómo se comporten hoy las bolsas creemos que podremos sacar muchas conclusiones. Si se vuelven a girar a la baja, es muy probable que la corrección vaya a mayores.

Por el contrario, si se estabilizan o, incluso, intentan recuperar algo del terreno perdido habrá que tomar la reacción de ayer como un “simple toque de atención” sobre que el riesgo político es una realidad en estos momentos en EE.UU., realidad que no va a cambiar de un día para otro y que, por tanto, hay que tener muy en cuenta a la hora de diseñar las estrategias de inversión. Lo que sí ha quedado claro, por si había dudas, es que si Wall Street corrige las bolsas europeas también lo van a hacer.

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