Madrid pierde la batalla del Brexit. Hay que patear pueblos y ciudades

“Los principales bancos mundiales en Londres planean trasladar alrededor de 9.000 puestos de trabajo al continente en los próximos dos años, según fuentes y comunicados públicos, a medida que el éxodo de empleos financieros empieza a tomar forma… Fráncfort y Dublín están emergiendo como las principales ciudades ganadoras de los planes de reubicación. Seis de los 13 bancos prefieren abrir una nueva oficina o trasladar la mayor parte de sus operaciones a Fráncfort. Tres de los bancos exploran crecer en Dublín…Se desconocen los planes de grandes bancos como Credit Suisse (SIX:) y Bank of America (NYSE:) y de muchos bancos más pequeños”, Lo leíamos en .

. Yo, no. Primero, que recorran la ciudad.

“Señor director: a mediados de julio, el presidente de los empresarios madrileños, Juan Pablo Lázaro, consideraba que la “mala noticia” del Brexit ha resultado ser “una oportunidad espectacular para la Comunidad”, ya que “todo el mundo sabe que cuando una empresa deja el negocio los mas despiertos lo recogen” y la comunidad es “el mejor destino” para las multinacionales con sede en Reino Unido que tengan que abandonarlo. Lázaro destacaba las fortalezas turísticas, sanitarias, de cultura, seguridad y calidad de vida de Madrid, y ha añadido que “lo que se puede hacer con 2.000 euros en Madrid es mucho más de lo que ese puede hacer con 2.000 euros en otras capitales europeas”.

En el mismo acto, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes mostró su entusiasmo hasta el punto de crear un comité-lobby para atraer a los bancos de la City a la capital del Reino de España. Yo pregunto ¿Alguien se cree que los bancos con sede en Londres vendrán a Madrid. Yo, no. Y como yo, muchos más. Somos muchos los que recorremos Madrid de cabo a rabo. La suciedad se ha instalado en todos los barrios, algunos con roedores de gran tamaño saltando de una alcantarilla a otra. Los ocupas campan a sus anchas. Aumentan los robos. Nunca Madrid capital estuvo tan abandonada a su suerte”.

“Si me permite la licencia, estimado director, hago un viaje virtual con el CEO de un gran banco londinense. Nos subimos a su flamante coche, chófer al volante, con dirección Las Tablas. Vamos al Velero de BBVA (MC:). Al kilómetro nos quedamos parados. Atasco monumental. Media hora después, en paralelo a BBVA, decimos virar en dirección El Corte Inglés para volver a Madrid. Desestimamos visitar el Velero. En el cruce de Manoteras, otra media hora hasta enfilar Arturo Soria. En cada semáforo, rumanos harapientos, que unas veces te piden limosna a golpes en el cristal y otras te ensucian el cristal con el agua sucia que llevan en un bote. Pretenden lavarte el cristal. Les dices que no y te golpean con el palo al mismo tiempo que te ensucian….

“Giramos por la Nacional II para entrar a Madrid. Más rumanos. Más miseria. Más pretendientes para ensuciarte el cristal del coche. En todos los semáforos la misma historia. Giramos a la derecha para entrar en la gran arteria de La Castellana. Ahí, la acumulación de mendigos y de ensuciacoches es mayor. Al CEO le gustan los toros. Nos dirigimos a las Ventas. El puente, que enlaza la M30 con Alcalá está infectado de saltimbanquis y de ensuciacoches, estos muy agresivos, con insultos y golpes al coche”.

“Vamos a la Puerta del Sol. Nos bajamos unos metros antes. La Puerta del Sol está plagada de turistas y de muñecos de mil colores. En las puertas del metro se colocan chaperos rumanos con pantalones superajustados. Más allá, una docena de africanos intenta vender productos falsificados. Llaga la Policía Municipal y se distribuyen por las calles abyacentes, hasta que la Policía se va y vuelta a jugar al ratón y al gato. En la calle Montera aún quedan algunas putas, negras y del Este de Europa, compartiendo el sol de otoño con los turistas y lugareños. En la Gran Vía salta una manifestación de ocupas pidiendo edificios para ocupar”.

“Una señora llora a las puertas de El Corte Inglés de El Carmen. Le han robado el monedero. Hay descuideros, ladrones de carteras y de móviles por todas partes. El Metro, además, ha vuelto a ponerse de moda para cantantes aprendices y demás. Imposible atender el móvil. Una red que pagamos todos”.

“Y en cualquier esquina, pachangas de acordeones, saxofones, crujidos de violínes y voces afónicas, lejos de la música en todos los casos”.

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