Ningún mar en calma forja buenos marineros

La semana pasada podía haber cerrado mejor si no fuese porque la noche del jueves todo apuntaba a que se aprobaría en el Senado la reforma fiscal de Trump tras lograr convencerse al senador McCain. Pero las cosas nunca se pueden dar por sentadas y finalmente todo se giró. Y es que las dificultades de poder encajar las exigencias de los republicanos con el tema del déficit y la deuda, han ido minando un poco el optimismo inicial que generó el voto favorable de McCain.

Este es un tema crucial, ya que la reforma fiscal de Trump tiene ramificaciones que afectan al dólar, al y a la Bolsa norteamericana. Resumiéndolo mucho: favorece al sector bancario y se espera que se traduzca en incremento del consumo, ayudando a la economía. Esto es positivo para la Bolsa. Allana el camino a la FED para seguir con su hoja de ruta en 2018 de subidas de tipos de interés. Esto es positivo para el dólar. Y como corolario de ello, es negativo para el oro que se mueve a la inversa que el billete verde.

Pero no solo es este el foco de atención de los mercados, tenemos también el inicio de las negociaciones de Merkel y los socialdemócratas para la reedición de la gran Coalición en el Gobierno de Alemania; el rumor de que Reino Unido y la UE podían haber llegado a un acuerdo en el tema del Brexit y la factura a pagar (de ahí que la libra esterlina se fortaleciese, ya que de ser cierto estaríamos ante un Brexit no duro); las tensiones geopolíticas entre EE.UU. y Corea del Norte.

En condiciones normales, ninguno de todos estos focos debería de alterar demasiado el escenario que las Bolsas llevan en el presente ejercicio, la inercia alcista se sustenta en razones sólidas y coherentes.

También durante la semana asistimos las caídas de las compañías tecnológicas tras un informe de Morgan Stanley (NYSE:) alertando sobre el final del ciclo de los chips de memoria (hecho que lastró al ). También tuvimos la reunión de la OPE que dio como fruto la aprobación de la extensión de los recortes de la producción 9 meses más, hasta finales de 2018, algo positivo para el .

En otro orden de cosas, James Bullard ha advertido seriamente de que una inversión de los tipos es bastante negativa para la economía, y esto lo dice porque hay riesgos de que la curva de tipos se gire si se siguen subiendo los tipos. De todas maneras está bastante solo, la mayoría de miembros de la FED apoya la hoja de ruta: subida de tipos el 13 de diciembre y en el 2018 2-3 subidas más. Lo único que podría evitarlo sería que la reforma fiscal no saliese adelante.

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