Nunca digas nunca: Estados Unidos puede entrar en reflación

En bolsa, como en otros asuntos de la vida, nunca hay que decir nunca jamás. Tampoco, como dicen otros, yo ya lo he visto todo.

Ángel L., analista de bolsa, me escribe: ¿Recuerdan a David Trone, de Fox Pitt Kelton, cuando aseguró en plena Gran Crisis que los recursos del gobierno de los EE.UU. no son suficientes para resolver el problema del sector bancario americano?. Los bancos comerciales tienen alrededor de 2,6 billones de dólares en préstamos relacionados con bienes inmuebles, y de 500.000 millones de dólares en valores ilíquidos, mientras que el plan del gobierno es de 100.000 millones de dólares.

“No existe suficiente dinero para comprar todos estos activos en problemas”… ¿Recuerdan al afamado inversor Bob Moriarty, cuando dijo que los malos bancos tienen que quebrar? Hay activos en riesgo por 700 billones de dólares sobre los que nadie habla. Hay una alta probabilidad que de ellos 100-200$ billones sean de altísimo riesgo. Lo único que se va hacer es imprimir dólares y más dólares. Espero que el sistema falle antes de que lleguemos a la hiperinflación, porque si usted cree que la deflación es mala, espere a ver la hiperinflación…

“…Pero la gran crisis bancaria fue una patraña. La Reserva Federal de EE.UU. (Fed) permitió retomar o incrementar el pago de dividendos a algunas de las 19 principales entidades bancarias de EE.UU. que fueron sometidas a nuevos test de estrés por la institución, que entonces dirigía Ben S. Bernanke, lo que acabó con las restricciones impuestas a la banca en 2009 en la retribución a sus accionistas. Y luego llegaron aumentos de dividendos, programas de recompra de acciones, devoluciones al Gobierno del capital prestado…Y muchas cosas más”.

Y ahora, ¿en qué fundamentan sus estudios los mejores estrategas? En la reflación (recesión + inflación). Ejemplo claro de que nunca hay que decir nunca jamás.

La apuesta por la reflación es el principal tema macro con el que están trabajando en BlackRock (NYSE:). Aunque tras la elección de Donald Trump se elevaron las expectativas, por la naturaleza inflacionaria de las políticas propuestas (a lo que se suma el efecto de base de la subida de las materias primas), Wei Li comenta que esta temática ha atravesado obstáculos en los últimos meses. Por ejemplo, indica que “había preocupaciones de que el crecimiento del primer trimestre fuera más débil que el del cuarto de 2016, pero se ha de tener en cuenta que existen factores estacionales que justifican un crecimiento menor, algo que se observa más claramente en EE.UU.”.

La experta indica adicionalmente que la inflación subyacente se ha aminorado, “en parte por la ralentización del momento”. Esto ha tenido consecuencias visibles: “Hemos visto inversores decepcionados, porque creían que se mantendría una sólida tendencia al alza, y salida de flujos de ETF que replican el comportamiento de los bonos estadounidenses ligados a la inflación (TIPS)”.

Pese a este sentimiento más negativo, la representante de BlackRock insiste en mantener la calma: “No pensamos que estemos ante el final de la reflación, sino al contrario: creemos que los motores de inflación al alza se han ampliado y ahora también abarcan nuevos componentes, como el coste de los seguros y los transportes o los gastos derivados del turismo. Los flujos de salida de los TIPS se han producido por la desilusión de los inversores, y pensamos que la clase de activo ofrece ahora un interesante punto de entrada para construir exposición a la inflación”.

Dadas estas previsiones, la experta pide a los inversores más paciencia y visión de largo plazo: “Estamos viviendo un ciclo extraordinariamente lento y largo, por lo que debemos esperar lentitud en los progresos económicos que se produzcan, no una aceleración superior a la tendencia de largo plazo”.

Lo cierto es que en BlackRock están constructivos en su visión sobre el crecimiento global: “Muchos de los países que monitorizamos están creciendo a una desviación estándar por encima de la media histórica. Es una señal para mantener nuestras altas convicciones”.

La experta aclara que a la firma le gusta el perfil de crecimiento de Europa, Japón y los países emergentes, y que sobrepondera Europa y emergentes. “Aunque pensamos que la economía presenta muy buenos drivers, el problema de Japón es que el yen se comporta como un activo refugio, y cuando sucede un evento risk off afecta a la economía. Por tanto, preferimos invertir en Japón con la divisa cubierta”, aclara la experta. En conjunto, el punto de vista de la gestora es que “el entorno de crecimiento es sostenible, gracias a que los países han trabajado duro para diversificar las fuentes de crecimiento. Este entorno es de apoyo para la apuesta por la reflación”.

Convicciones

La responsable incide en varios puntos de su análisis sobre la necesidad de aislarse del ruido del mercado, poner los hechos en perspectiva y centrarse en los fundamentales subyacentes: “Una de nuestras convicciones clave es que nuestro escenario base no se sustenta en los anuncios de la nueva Administración”.

La experta aclara que, si finalmente Donald Trump consiguiera aprobar la reforma fiscal tal y como la planteó durante la campaña electoral, entonces obviamente los expertos de BlackRock revisarían sus perspectivas macro. Pero, por el momento, piensa que “sería toda una sorpresa al alza”. En cambio, cree que si finalmente no aprueban el paquete fiscal, “no se verían muchas caídas en los mercados, porque ya está en precio”.

Wei Li aconseja “ir más allá de los titulares políticos”. Pone como ejemplo de su escasa fiabilidad el tono de mercado visto en los últimos meses: “A principios de año, todo el mundo estaba enamorado de EE.UU. gracias a las promesas de estímulos fiscales. Esta preferencia era fuerte incluso aunque también existiera el riesgo de una guerra comercial. En cambio, los inversores estaban muy pesimistas con Europa, ante el apretado calendario electoral previsto para este año. Ahora que han pasado unos meses, podemos ver que realmente ha sucedido lo contrario: Trump está atravesando dificultades para aprobar sus propuestas en el Congreso de EE.UU. y se ha reducido el riesgo de una guerra comercial. En Europa, los inversores ya no temen una implosión de la Unión Europea por los resultados electorales”.

Un punto crítico de este riesgo político es el Brexit. La responsable también tiene advertencias en este frente: “Es demasiado temprano para especular con la forma en que materialice el Brexit y con el curso de las negociaciones con la UE. Los inversores necesitan ir más allá y centrarse en los fundamentales”.

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