”Parálisis, un término que vuelve a escena. La política lo torpedea todo”

“Si algo puede salir mal, saldrá mal”.

Una frase conocida, que comienza a instalarse en amplias capas de la sociedad española, asustada por los enredos políticos al albur de la , a la que otros añaden el complejo entramado político dibujado en Alemania tras las elecciones de hace dos domingos. Una frase que concluye en otra, inclusos más grave: parálisis. La nueva clase política, incapaz de estrecharse la mano o tomar un par de cervezas en la barra de un bar, imposible el diálogo, despertando miedos del pasado y regenerando capas de odio, que ya estaban muertas nuevos, ha vuelto a joderlo todo. No podía ser de otra manera. Ahora que todo apunta a mucho mejor. Ahora que las casas de análisis ese habían quedado cortas en sus expectativas de crecimiento. Ahora que el turismo nos arropa. Ahora que el BCE nos protege, individuos, familias y empresas tienen miedo a una parálisis inversora, de empleo y de Mercados. Y los grandes bancos de inversión anglosajones volviendo por sus fueros. Parálisis en ciernes y algunos frenazos en seco de grandes inversores, generados por y desde el gallinero político. ¿Se imaginan un Reino de España paralizado (y roto) de nuevo sin rescates, ni ayudas, ni bonos especiales, ni gaitas que tocar y escuchar? Por fortuna, tenemos la Mano Amiga del Banco Central Europeo”.

“Los negocios muestran un pulso creciente y perceptible. A muchos empresarios y autónomos las cuentas les cuadran de una u otra manera desde hace meses. Pero la algarabía política nos puede dejar, de nuevo, sin capacidad de respuesta ante las reformas necesarias, sin margen de maniobra, porque el crédito, que había comenzado a fluir, puede dejar de hacerlo en un abrir y cerrar de ojos. Un carajal político nos pondría, otra vez, con el aliento de los ricos del Norte de Europa en la nuca de los pobres del Sur”.

“La gente comienza a incomodarse, prevé que si vamos de nuevo a un puzzle político desajustado y desordenado, los logros conseguidos, las buenas amistades selladas con Europa pueden quebrarse. Empeoran lentamente las expectativas y, conforme pasa el tiempo, cunde el desánimo, la percepción de que aquí cada uno va a lo suyo y que eso del Bien Común es una martingala ¿Qué podemos esperar a corto y medio plazo? Tener horizonte de miras. Todos en común. Es la hora de los políticos”.

“En el banco tenemos ganas de conceder créditos, pero los emprendedores se detienen; los grandes empresarios esperan a ver qué pasa y el dinero sigue en la cuenta corriente. Hay gente que viene al banco y dice que sin políticos España está funcionando mejor. Pero lo dicen en voz baja. Unos y otros, todos somos conscientes de la inseguridad jurídica, impropia de un país como el nuestro. Los que ganan expulsan de sus puestos a los que pierden. Los que toman el mando cambian leyes, y hacen bueno aquello de donde dijeron digo ahora digo yo Diego. Por eso, la parálisis es cada vez más clara, galopa a medida que pasa el tiempo”.

(De la conversación mantenida con un director de una gran oficina bancaria en Madrid)

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