Posiciones cortas, derivados y programas automáticos

El bolsista es el hombre que más veces tropieza en la misma piedra, la de la ambición (o pánico) en los mercados. Además, tiene la memoria muy corta. No se acuerdan, entre otras miles de referencias, de lo que dijo Warren Buffett en su visita a Madrid: “Los derivados son armas de destrucción masiva para el sistema financiero”​​​​​​​.

Ya saben, las armas de destrucción masiva son armas capaces de eliminar a un número muy elevado de personas de manera indiscriminada y causar grandes daños económicos y medioambientales. Se consideran armas de destrucción masiva las nucleares, biológicas y químicas. Aplíquenlo a los mercados y entenderán muchas cosas. Por ejemplo, los efectos devastadores que sobre 18 compañías cotizadas en la bolsa española tienen las posiciones cortas.

Las posiciones cortas sobre la Bolsa tienen un valor de mercado de 6.073 millones de euros. Esto es muchísimo para el mercado español, pobre en capitalización, pero apenas unos centavos para fondos bajistas, que operan en nuestro mercado, como Marshall Wace, Viking Global, AHL Partners y otros más.

Los reguladores españoles, en línea con los grandes reguladores del mundo, han preferido, no obstante, mirar para otro lado y evitado cuantificar los efectos devastadores de estos monstruos de siete cabezas sobre las cotizaciones. No se trata de poner puertas al campo de los mercados, pero sí de analizar los efectos de posibles tormentas, sequías y demás desastres naturales. Los hedge funds juegan con más cartas, a veces marcadas, que el resto de los jugadores.

Y para tantos críticos, tertulianos, que lo mismo hablan del precio del aceite de oliva que de la cotización en bolsa de Liberbank (MC:), un repaso somero a este fenómeno, que sigue sin ser resuelto a nivel mundial. La Comisión del Mercado de Valores de EE.UU. (SEC) propuso el 18 de septiembre de 2009 prohibir las órdenes que los mercados de valores envían a determinados operadores de bolsa fracciones de segundo antes de que se hagan públicas. La SEC perseguía acabar con una práctica criticada por otorgar una ventaja injusta a algunos operadores del mercado que cuentan con un software bursátil de alta potencia.

Tanto Nasqad OMX como BATS cancelaron sus servicios de “órdenes relámpago”. NYSE Euronext (PA:) no contaba con este tipo de servicios, pero otros mercados, como Direct Edge, siguen ofreciendo la posibilidad de realizar estas operaciones.

El 30 de septiembre de ese mismo año 2009, el diario Financial Times escribía que la propuesta de directiva europea sobre gestores de fondos de inversión alternativos, destinada a calmar la irritación de los ciudadanos tras la crisis bancaria, causó alarma en la City de Londres.

La directiva, preparada por el ex primer ministro socialista danés Poul Nyrup Rasmussen, obligaría a muchos fondos de alto riesgo y a grupos que gestionan capitales privados a registrarse por primera vez ante el organismo regulador de su país y dar detallada información sobre sus actividades. Exigiría asimismo una valoración independiente, un incremento de sus requerimientos mínimos de capital y limitaría el nivel de deuda que esos fondos podrían utilizar en sus operaciones.

O lo que es lo mismo, mientras que ocho años después se siguen discutiendo algunos de estos asuntos, el lobby sigue funcionando y los derivados, como los espías y otras armas de destrucción masiva, campan libremente en los mercados. No está demostrado que el mercado, el dios Mercado, vaya a perder la batalla. Perderá alguno efectivos, es lógico, pero no sucumbirá.

Retomo, así, el hilo inicial. El senador estadounidense Charles E. Schumer anunció ese mismo año (¡cómo pasa el tiempo y la casa sin barrer!) que la presidenta del supervisor de los mercados, Mary Schapiro, prohibiría las flash orders, un sistema que permite que algunos operadores del mercado vean órdenes de compraventa de terceros medio segundo antes que el resto.

Aunque teóricamente mejoran la liquidez, quien lo contrata obtiene una ventaja en términos de información, pues medio segundo es una eternidad en el mundo del trading de alta frecuencia. Schumer añadió que esto formaría parte de un movimiento de mayor espectro para controlar los mercados opacos. Sin esperar al proceso normativo, anunció que eliminará las flash orders.

Y es que como suele suceder en las novelas de espías, cuando un caso sale a la luz, todos salen perdiendo. En marzo de ese mismo año 2009, UBS (SIX:) acusó a tres empleados, Jatin Suryawanashi, Partha Sarkar and Sanjay Girdhar, del robo de código informático confidencial utilizado para la inversión en bolsa. El caso, sin embargo, apenas trascendió en el mundo financiero. “Es donde se gana todo el dinero ahora”, comentó a The New York Times William Donaldson, expresidente de la SEC, supervisor de los mercados. “Si un inversor no tiene medios, está en una gran desventaja”.

En realidad, si el pequeño inversor tiene poco que hacer frente a los profesionales, éstos no tienen mucho más futuro frente a las máquinas. Los programas automáticos entran o salen del mercado en milisegundos, para volver a entrar si detectan que los parámetros siguen siendo favorables. Por ejemplo, si ante una noticia o un flujo de órdenes ven una pauta alcista, compran y venden a un precio unos céntimos más alto. Los inversores tradicionales llegan más tarde, pero compran igualmente, y el programa automático puede seguir penalizando a los que lleguen más tarde.

Otros programas, según señalaba entonces The Economist, generan volatilidad artificial en las acciones para elevar el precio de las opciones. Otros están preparados para reaccionar a las noticias que envían las agencias de noticias y responder a estas antes que los intermediarios humanos. Y hay programas que están pensados para detectar las operaciones de otros sistemas y contraprogramar operaciones…

Y muchas historias y apuntes más…

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