Semana agitada que afectará a los valores europeos y estadounidenses

El comportamiento de los mercados de valores europeos y estadounidenses esta semana estará condicionado por la confluencia de importantes citas políticas y macroeconómicas. Así, a una agenda macro “agitada” se unen tres importantes citas políticas.

En primer lugar, el próximo jueves se celebrarán en el Reino Unido las elecciones legislativas, convocadas en su momento de forma “oportunista” por la primera ministra Theresa May con el objetivo de incrementar su mayoría en el Parlamento británico. A día de hoy, y , lo más probable es que el partido de May, los Conservadores, mantengan el control de la cámara de los Comunes aunque con una mayoría que puede incluso ser menor de la que ya tenía. No obstante, una mala campaña electoral por parte de los Conservadores, con alguna que otra “metedura de pata”; los atentados terroristas que han tenido lugar en las últimas semanas en el Reino Unido, y la poca fiabilidad de las encuestas –léase Brexit-, abren la puerta a posibles sorpresas electorales.

Los comicios trascienden más allá del ámbito británico, ya que de alguna forma van a condicionar las negociaciones para la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Así, es muy factible que el resultado de los mismos determine la tendencia de cierre semanal en los distintos mercados financieros de la región, desde el de divisas hasta los de renta fija y variable.

El mismo día, y en EE.UU., el exdirector del FBI, James Comey, tiene previsto declarar ante un comité del Senado. Lo que diga Comey puede comprometer, y mucho, al presidente Trump, que puede ver cómo la presión mediática, ya de por si elevada, se incrementa, mientras que demócratas y más de un republicano “se le tiran al cuello”.

Ello podría volver a generar incertidumbre política en el país y desestabilizar los mercados, como ya sucedió hace un par de semanas, más aún teniendo en cuenta que los principales índices bursátiles estadounidenses están a nivel de máximos históricos y que la semana que viene , siendo factible que se decante por . En este sentido, señalar que las cifras de del pasado viernes, muy inferiores a lo esperado por los analistas, creemos que no van a cambiar la decisión de la Fed.

Sí lo haría una brusca reacción a la baja de las bolsas tras la declaración de Comey si es que ésta es lo suficientemente relevante como para desestabilizar la presidencia de Trump. De momento, los mercados de bonos y de renta variable estadounidenses se contradicen y es evidente que los dos no pueden tener razón.

Por último, y también en el ámbito político, señalar que este fin de semana se celebra la primera vuelta de las elecciones legislativas francesas. En estos comicios de determinará si el nuevo partido del presidente Macron alcanza una mayoría suficiente para gobernar en solitario o se produce la tan temida cohabitación. Las encuestas apuntan a que Macron alcanzará una mayoría suficiente o que necesitará de apoyos puntuales, probablemente del centro-derecha.

En este sentido, señalar que no esperamos sorpresas y que los resultados, por tanto, no deberían tener impacto alguno en los mercados.

Centrándonos en el ámbito macroeconómico, apuntar que el próximo jueves se reúne en Tallin (Estonia) el Consejo de Gobierno del BCE. Aunque no se espera ninguna modificación en sus políticas monetarias, algunos analistas apuestan por cambios en el mensaje del BCE.

A este respecto, señalar que es factible que en el comunicado posreunión se modifique la mención a los “riesgos a la baja” de la economía de la región, y se hable de “equilibrio” de los mismos, y que se retire la afirmación de que el BCE sigue dispuesto a aplicar nuevas medidas no convencionales de política monetaria –tipos de interés más negativos y más compras de activos en los mercados secundarios- de ser necesario.

Nosotros no estamos convencidos de que el BCE vaya a forzar en este sentido, y ello a pesar de la fuerte presión que vienen ejerciendo los consejeros alemanes. El posible impacto negativo en los mercados de renta fija y variable de estos cambios en un momento en el que todavía queda por cerrar el “tema griego”, en el que las negociaciones del Brexit están en precario y en el que un potencial adelanto electoral en Italia podría volver a generar tensiones en los mercados financieros de la región, nos hace pensar que el BCE no “arriesgará” en esta ocasión y mantendrá ambos puntos en su comunicado.

Por lo demás, señalar que la agenda macro es relativamente intensa, comenzando tan pronto como hoy con la publicación en Europa y EE.UU. de los índices adelantados de actividad de los sectores de servicios, en sus lecturas finales del mes de mayo. Esperamos que estos indicadores ratifiquen que las economías de la zona euro siguen recuperando terreno a buen ritmo y que la estadounidense ha salido del parón que experimentó en el primer trimestre 2017. En este sentido, recordar que este indicador es mucho más relevante en el caso de las economías desarrolladas al tener el sector de servicios un peso mucho mayor en las mismas que el de las manufacturas.

Para empezar la semanas, señalar que esperamos que las bolsas europeas abran ligeramente al alza, apoyándose en los nuevos máximos históricos alcanzados el viernes por la renta variable estadounidense. La actividad será reducida, teniendo en cuenta que hoy es día festivo en muchos países europeos –Austria, Alemania, Grecia, Irlanda, Noruega y Suiza-, aunque en la mayoría de ellos las bolsas abrirán.

Semana complicada la que inician los mercados de valores, en la que, una vez más, los acontecimientos políticos influirán en la marcha de los mismos, imponiéndose a los fundamentales. Recomendamos en este sentido cierta prudencia a la hora de operar, más aún teniendo en cuenta que los máximos históricos de la bolsa estadounidense dan cierto vértigo, con muchas compañías descontando “el mejor escenario”.

Por último, señalar que el rebote que está experimentando el precio del esta madrugada es consecuencia de las tensiones políticas en el Golfo Pérsico, tras la entre Arabia Saudita, Bahréin y Emiratos Árabes Unidos con Qatar, país al que acusan de estar potenciando el terrorismo y de mantener una estrecha relación con el “archienemigo” de las monarquías del Golfo, la República de Irán.

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