¿Tienen los bancos realmente algo que temer a la llegada del Brexit?

Por Jason Martin

Según se acerca la cuarta ronda de negociaciones del Brexit, prevista para el 25 de septiembre, aumenta el volumen de quejas desde el sector de servicios financieros con respecto a la falta de avance. Tiene sentido. Hasta que el Reino Unido y la Unión Europea (UE) firmen sus acuerdos comerciales, los bancos que operan en la región no pueden avanzar en las estrategias para sus empresas multinacionales.

Los precios de las acciones bancarias y la opinión pública sobre el valor de Londres como centro financiero indican claramente que, con toda probabilidad, gran parte de esto es “ruido” político. Como ya analizaremos, el impacto de las decisiones de los políticos sobre la futura relación entre el Reino Unido y la UE tendrá poco (si es que tienen) impacto en el sector bancario y nuestras investigaciones sugieren que a los inversores podría irles mejor si se centraran en otras consideraciones.

Brexit: Los negociadores siguen peleándose

Los negociadores de la UE han insistido en que antes de empezar las conversaciones sobre el comercio, deben tratar temas esenciales como los derechos de los ciudadanos, pagos de salida del Reino Unido y la discusión sobre la frontera irlandesa.

Sin embargo, incluso tras la tercera ronda de conversaciones a finales de agosto, los negociadores del Brexit parecen incapaces de ponerse de acuerdo ni siquiera sobre si ha habido algún progreso.

“No hemos conseguido ningún avance decisivo en ninguna de las cuestiones principales”, explicó el negociador jefe europeo del Brexit, Michel Barnier, al final de la última negociación, aunque admitió que las discusiones sobre la frontera irlandesa habían sido “fructíferas”.

Por el contrario, su homólogo británico, David Davis, secretario de Estado del Reino Unido para la salida de la Unión Europea, afirmó que ambas partes habían hecho “algunos avances concretos”.

Las evidentes diferencias de opinión naturalmente nos hacen preguntarnos si Barnier y Davis habían estado siquiera en las mismas reuniones para negociar las condiciones de salida del Reino Unido de la UE, dejando a los bancos en un constante estado de incertidumbre a la espera de las importantes decisiones sobre cómo avanzar con las estrategias del Brexit.

Los bancos en el limbo estratégica

“Frente a la falta de claridad de las futuras relaciones entre la UE y el Reino Unido, los participantes del mercado tienen que tomar importantes decisiones en medio de una considerable incertidumbre”, ha señalado en un informe la Asociación de Mercados Financieros en Europa (AFME), que se autodenomina “la voz de los mercados financieros de Europa”.

Junto con UK Finance, que representa a casi 300 de las principales firmas de servicios financieros, banca, mercados y servicios relacionados con los pagos en o desde el Reino Unido, AFME ha publicado un documento conjunto con sugerencias para las autoridades británicas y europeas sobre cómo abordar las cuestiones derivadas del Brexit.

“La incertidumbre contractual de los contratos transfronterizos post-Brexit debe abordarse rápidamente por todas las partes para evitar impactos perjudiciales para los clientes a ambos lados del canal”, explicaba el director ejecutivo de UK Finance, Steven Jones.

“Este tema es amplio y no se limita sólo a la banca, sino que afecta a productos y servicios transfronterizos a través de pagos, seguros y servicios de gestión de inversiones también”, añadió.

“Se estima que 1,3 billones de euros en activos bancarios del Reino Unido están vinculados con la prestación transfronteriza de productos y servicios financieros– muchos de los cuales sostienen las empresas de exportación que son motores claves del crecimiento de la UE”, especificaba el director gerente de AFME, Simon Lewis.

Ambos expertos indican que aclarar estos temas es “crucial”.

El meollo del problema es justo esa “incertidumbre contractual” al carecer los bancos mundiales de los detalles sobre lo que hará falta para poder seguir funcionando como de costumbre e incluso si eso será posible.

Aunque los titulares se han inundado de información sobre cómo los bancos están estableciendo planes de contingencia que incluyen trasladar a algunos empleados a Fráncfort o Dublín, según un informe publicado este mes, hasta ahora menos de diez de los aproximadamente 40 bancos que llevan a cabo negocios con la UE fuera de Londres han presentado solicitudes formales para seguir operando en el bloque tras la salida del Reino Unido

Entre las 40 instituciones financieras que hacen negocios en la UE y tienen su sede en Londres, hay prestamistas británicos y bancos de inversión estadounidenses, junto con algunos grupos más pequeños de Asia y Oriente Próximo, según Sabine Lautenshlaeger, vicepresidenta de la división para la supervisión de los bancos del Banco Central Europeo (BCE).

En algunos casos como el de Barclays (LON:) , Citigroup (NYSE:), HSBC (LON:), JP Morgan (NYSE:) y State Street (NYSE:), sus filiales en Londres ya son lo suficientemente grandes para ser supervisadas directamente por el BCE, aunque la cuestión sigue siendo qué permiso hará falta exactamente, en caso de haga falta alguno, si optan por ampliar sus operaciones al continente.

Entre los bancos británicos, Barclays mismo ha anunciado sus planes de obtener una ampliación de licencia para su filial en Irlanda, mientras que el Royal Bank of Scotland (LON:) al parecer está negociando con los reguladores holandeses sobre el intercambio de algunos miembros del personal y negocios a su ya existente filial de los Países Bajos. Lloyds (LON:) y Standard Chartered (LON:) han indicado que podrían llevar a cabo la presentación formal antes de finalizar el año.

A pesar de que la fecha límite del Brexit no es hasta marzo de 2019, la solicitud de una licencia bancaria, para un regulador nacional de un Estado miembro de la UE y para el BCE, podría tardar en tramitarse de 6 a 12 meses, o incluso más en caso de una oleada de solicitudes.

La cuarta ronda de negociaciones entre la UE y el Reino Unido se ha retrasado una semana y ahora va a tener lugar el 25 de septiembre debido a la inminente comparecencia de la primera ministra británica Theresa May.

Según el portavoz de May, la primera ministra comparecerá el 22 de septiembre en Florencia, Italia, para concretar qué tipo de vínculo quiere tener el Reino Unido con la UE tras abandonar el bloque, preparando el terreno para futuras discusiones.

La quinta ronda de negociaciones se ha previsto provisionalmente para el 9 de octubre, a sólo 10 días antes de una cumbre de dos días de la UE.

Apartándose de la dura línea de los negociadores de la EU, los informes de finales de agosto sugieren que los diplomáticos franceses están presionando para comenzar las negociaciones con el Reino Unido en octubre.

En este contexto, la inminente cumbre de la UE puede servir de punto de pivote para que los políticos de la región reconsideren su postura sobre el tema, aunque los observadores más escépticos señalan la falta de avance y sugieren que la siguiente cumbre, a mediados de diciembre, sería un escenario más probable para que comiencen las negociaciones serias.

Londres sigue siendo el principal centro financiero; las acciones bancarias, impunes

Aparte de todo esto, se ha observado poco impacto tanto en la situación de Londres como centro financiero número uno del mundo como en el precio de las acciones bancarias en general.

En la 22ª edición del Z/Yen de rankings de centros financieros mundiales, conocida como GFCI 22, Londres sigue en primer frente a 107 competidores.

“Curiosamente, a pesar de las negociaciones del Brexit, Londres sólo descendió dos puntos, la caída más pequeña de los 10 primeros centros,” ha señalado el encuestador.

Eso en comparación con la caída de 24 puntos de Nueva York, que el Z/Yen explicó que “probablemente se debió a los temores en torno al comercio de Estados Unidos”.

Los centros financieros del continente siguen siendo inestables:

“En general las evaluaciones de los centros europeos siguen fluctuando según las especulaciones acerca de qué centros podrían beneficiarse de la salida de Londres de la UE”.

“Sin embargo, la mayoría de los centros de la región subieron; Estocolmo, Copenhague y Viena registrando fuertes subidas”, concluía el encuestador.

Las acciones bancarias británicas y europeas han permanecido indemnes desde el referéndum del Reino Unido sobre la UE, celebrado el 23 de junio de 2016.

Como puede verse en la tabla comparativa de abajo, los grandes bancos por total de activos en el Reino Unido, Francia, Alemania y España han registrado una subida considerable a pesar de las supuestas preocupaciones sobre las futuras regulaciones.

Concretamente, las acciones del HSBC del Reino Unido ha subido casi un 43% desde el referéndum sobre la UE, mientras que el BNP Paribas (PA:) de Francia ha subido un 38% y el Banco Santander (MC:) de España un 35%, por citar algunos ejemplos. Incluso el Deutsche Bank (DE:) de Alemania, cuyas acciones se han visto zarandeadas por las preocupaciones en torno al plan de trasformación, han conseguido aun así obtener unas ganancias del 3% durante el período en cuestión.

El GFCI 22 y los ejemplos anteriores de los precios de las acciones de los principales bancos indican que la opinión no se ha visto afectada por las preocupaciones en torno a lo eventuales que serán los acuerdos entre el Reino Unido y la UE.

Sin duda, las instituciones financieras se enfrentan a cierta “incertidumbre contractual” mientras esperan a que los negociadores resuelvan sus diferencias y establezcan cuáles serán las futuras regulaciones. No es de extrañar que JP Morgan, Morgan Stanley (NYSE:), Citigroup y Goldman Sachs (NYSE:) intentaran mantener el statu quo antes de la votación del Reino Unido y lo donaran todo a la campaña a favor de que el Reino Unido siga siendo parte de la UE.

Para los inversores, la cuestión subyacente es qué efecto tendrá exactamente en los libros de los bancos. Es cierto que los costes de reorganización podrían asestar un golpe a los resultados contables, pero no hay manera de calcular esta incógnita.

De hecho, Londres no es precisamente el lugar más barato del mundo para hacer negocios y los bancos podrían realmente beneficiarse de la reubicación de los servicios en lugares más baratos. “A largo plazo, los bancos de Estados Unidos podrían beneficiarse ante los altos costes de Londres”, comunicó un analista de CLSA al Financial Times en julio de 2016, no mucho después de que la votación de la salida del Reino Unido de la UE se convirtiera en una realidad.

Ha habido demasiados comentarios “interesados” sobre lo que podría suceder dependiendo del resultado de las negociaciones para una posible estimación de cómo un resultado u otro afectará a los resultados contables. En general, los bancos luchan por mantener el statu quo en la medida de lo posible.

Lo que hay que tener en cuenta es que la incertidumbre en torno al Brexit no es el único factor a tener en cuenta. El director financiero de Citigroup John Gerspach ha advertido recientemente que los ingresos totales de los mercados en el tercer trimestre son de alrededor del 15% menos que el año anterior cuando la volatilidad se vio impulsada por las reacciones a las elecciones de Estados Unidos y a la votación a favor del Brexit.

En otras palabras, los factores externos ya están obstaculizando los ingresos derivados del comercio mediante la comparación interanual. Y eso no tiene nada que ver con las negociaciones del Brexit.

Los modelos de negocio de los bancos, sin duda, necesitarán ajustes sea cual sea el resultado de la negociación del Brexit. Sin embargo, hasta que los negociadores del Brexit decidan el resultado del partido, intentar predecir cuál será el impacto sobre los resultados contables es sencillamente cosa de los profesionales.

Si añadimos el hecho de que las instituciones financieras tienen una forma extraña de impulsar el papeleo para asegurar lagunas regulatorias que les permitan llevar a cabo sus estrategias.

Actualmente, el ECB ya ha puesto de relieve sus muchas preocupaciones respecto a esta cuestión. Los bancos ahora mismo pueden evitar la supervisión de la autoridad monetaria solicitando una licencia de corredor/agente al supervisor nacional de los países europeos, en lugar de una licencia bancaria.

Aunque eso les impediría la recepción de depósitos o la suscripción de créditos, seguirían pudiendo transar valores.

En definitiva, puede que a los negociadores del Brexit se les acabe el tiempo, pero las instituciones financieras probablemente se tomarán los resultados —cualesquiera que sean— con calma. A juzgar por los precios de las acciones bancarias desde el referéndum sobre la UE, las preocupaciones hasta ahora son insignificantes.

Los inversores harían mejor en preocuparse por el impacto de las consideraciones de los bancos centrales para la eliminación del carácter acomodaticio de la política monetaria de los balances de las instituciones financieras más que el todavía incalculable efecto de la “posible” reasignación de recursos a la luz de las decisiones políticas indeterminadas.

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