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Así es cómo el iPhone perdió su encanto

Ilustración de Ismael Angeles

Como Joni Mitchell expresó en su canción “Big Yellow Taxi”: “¿No parece siempre suceder que no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes?”.

Apple ahora lo sabe, debido a la abrupta caída en el precio de sus acciones la semana pasada conforme admitió que los consumidores en China, y en otros países, se están tomando su tiempo para comprar nuevos iPhone.

Fue una maravillosa racha mientras duró, como sucedió (con algunos altibajos) desde el lanzamiento del iPhone en 2007.

Es raro que las personas reemplacen un costoso producto de consumo cada dos años porque el modelo siguiente es extremadamente atractivo, aunque el existente aún funcione perfectamente. Eso representaría el círculo virtuoso que cualquier compañía pudiera tener esperanzas de lograr.

Durante un tiempo, Apple obtuvo todos los beneficios de la obsolescencia planificada sin ninguna deshonra.

La gente se apresuraba a intercambiar sus iPhone a pesar de que todavía los adoraban; hacían colas para proclamar su emoción sobre la posibilidad de ascender al siguiente nivel. Apple nunca se vio mancillada por fabricar bienes efímeros.

El iPhone no tuvo problemas de ventas porque la tecnología proporcionaba la obsolescencia. Esta última evolucionó tan rápidamente que Jobs y su sucesor, Tim Cook, podían aparecerse cada año, o cada dos, para anunciar un modelo aún mejor.

Apple incluso podía actualizar los dispositivos más antiguos con el software más reciente (un iPhone 5s de 2013 funciona con el sistema operativo iOS12) sin suprimir la demanda.

La compañía no sufrió castigo alguno por ser virtuosa, pero actualmente sí está sufriendo. El año pasado, numerosas personas aceptaron la oferta de Apple para obtener reemplazos de batería más económicas para sus iPhone, y las más recientes cámaras y los chips del iPhone X no son lo suficientemente atractivos como para ameritar un cambio.

Apple trata de “diseñar y fabricar productos resistentes que duren el mayor tiempo posible”, declaró en septiembre Lisa Jackson, jefa de política medioambiental; y sus clientes se están comportando acordemente.

El precio de venta promedio del iPhone aumentó en un 28 por ciento a 793 dólares entre 2017 y el año pasado. Los modelos más viejos son lo suficientemente buenos.

La advertencia en cuanto a los ingresos de Apple de la semana pasada se debió a que los propietarios de los iPhone están actualizando sus dispositivos una vez cada tres años, en lugar de cada dos, con un cambio aún más marcado en China.

Pero el contratiempo del iPhone, junto con la advertencia de Samsung en cuanto a sus ganancias esta semana, marca el fin de la edad de oro de los teléfonos inteligentes, durante la cual la velocidad de la innovación y la obsolescencia hicieron de Apple una de las compañías más grandes del mundo.

La ‘acción’ ahora se encuentra en la inteligencia artificial (IA) y en los servicios transmitidos, tales como los juegos y el entretenimiento.

El iPhone sigue siendo una franquicia envidiable para Apple, pero, como diría la cantante Joni Mitchell, el paraíso de su primera década ha sido pavimentado.