El Chivas-América es de los aficionados

Los clásicos los hacen los aficionados. Los dueños de los equipos cuentan por lo general menos de lo que ellos suponen. El de Chivas se impuso el silencio. Habrá que ver cuánto le dura. El de América no sabe qué hacer con su empresa, con su equipo ni con La Volpe.

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Aunque la rivalidad se diluya, a la victoria y la derrota se las lleva la memoria futbolera de los aficionado castigados, que terminan entre el júbilo, el dolor y hasta la pena. Son juegos en los que la tabla es lo de menos. Lo más importante es pasar por encima al rival idóneo y echárselo en cara. Una singularidad tiene el sábado con estadio lleno, Internet y las redes están siendo la nueva ventana que hace a un lado a la televisión.

Confieso que con estos partidos me acuerdo del legendario y entrañable Nacho Trelles, que con divertida ironía decía que los únicos clásicos que conocía eran los de los cerillos La Central.

Javier Solórzano es periodista mexicano. Twitter: @JavierSolorzano

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