El equilibrio, clave en el éxito de los Tomateros de Culiacán

El Tomateros de Culiacán fue el mejor equipo en puntos conseguidos (13) y el segundo con mejor récord en la temporada regular de la Liga Mexicana del Pacífico (LMP) con 39 victorias y 29 derrotas. Su buen momento se debe a la continuidad dada a Héctor Daniel Rodríguez, Édgar González –pitchers abridores– y Sebastián Elizalde –jardinero derecho–: los dos últimos juegan con la novena guinda desde la temporada pasada, mientras que el primero registra 11 campañas con el equipo.

Rodríguez y González son dos de los mejores lanzadores del circuito. Tienen promedio de carreras limpias permitidas de 0.79 y 2.48, que los colocan como el primero y tercero en ese departamento. Mientras que Elizalde tiene promedio de bateo de .381, que lo ubica como el líder de la Liga y un firme candidato a ganar el premio al Jugador Más Valioso.

“La estrategia de Benjamín Gil –mánager de la organización– es que los pitchers abridores tengan días extra de descanso, porque la mayoría lanzaron muchas entradas en el verano. Es por eso que tuvimos seis abridores contemplados (Anthony Vasquez, Aldo Montes, Andrés Meza y David Gorforth, los otros) y todos dieron buenos resultados. Para los playoffs (que disputan ante el Charros de Jalisco) estarán más frescos en comparación de los lanzadores de otros equipos”, explica Mario Valdez, gerente deportivo de la franquicia.

Vasquez es un viejo conocido de la organización. Jugó para el equipo en la temporada 2015-16, en la que tuvo un brillante 0.54 promedio de carreras limpias en tres aperturas. La campaña siguiente no pudo jugar con el Tomateros porque se unió a las sucursales AA y AAA del Filis de Filadelfia, que le prohibieron lanzar en invierno.

Este curso fue diferente. Obtuvo el permiso del Tigres de Detroit –en el que lanzó para sus Ligas Menores en el verano– y pudo regresar a lanzar a Culiacán esta campaña en la que mantiene un promedio de carreras limpias de 2.54, el tercero mejor de la organización y el quinto más bajo de la LMP.

“Tiene un repertorio de lanzamientos que nos convenció para volverlo a firmar: el cambio de velocidad, el sinker (una curva que termina en la esquina de afuera del plato) y la curva cortada (la cual pasa pegada a los pies del bateador). Cuando se fueron del plantel Manny Bañuelos y Gorfoth no resentimos su ausencia, en parte, por el buen momento de Vasquez”, añade Valdez, quien jugó tres temporadas en Grandes Ligas entre 1997 y 2001.

El directivo añade que la transferencia de Elizalde en el invierno de 2015 –proveniente del Naranjeros de Hermosillo– coincidió con el mejor momento de la carrera del pelotero. Tiene razón. En el verano de 2016 tuvo promedio de bateo .297 en la sucursal AA del Rojos de Cincinnati, mientras que para este año, ya en AAA, registró .277 y fue uno de los mejores bateadores de las Ligas Menores durante los primeros cuatro meses de la temporada.

“El invierno le sirve a muchos jugadores para mantener o retomar el ritmo tras su temporada larga en verano. Ese es el caso de Elizalde, quien tiene el segundo mejor promedio de bateo de su carrera. Si gana el premio al mejor bateador de la campaña será un aliciente para que nos ayude ganar el título y para que pueda dar el salto a las Grandes Ligas”, destaca Valdez.

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