GM evita deslocalizar empleo a México con un nuevo parque para sus proveedores en Texas

General Motors anuncia la apertura de un nuevo parque para sus proveedores en Arlington (Texas) con el que espera crear 850 nuevos empleos. El fabricante de coches explica que trata así de evitar la deslocalización de unos 600 puestos de trabajo fuera de los Estados Unidos, principalmente hacia México. El complejo industrial será operativo a lo largo de 2018.

El parque para los proveedores de GM ocupará un antiguo centro comercial de la cadena Six Flags, que se demolió a comienzos de año. Entre las compañías que integrarán el complejo industrial se encuentra International Automotive Components Group, que fabrica componentes para las puertas, el suelo y el salpicadero de los coches que ensambla la compañía en una planta cercana.

Las obras en el complejo logístico comenzaron este viernes. La estrategia de la consejera delegada de GM, Mary Barra, busca tener más cerca sus proveedores cerca de sus plantes de producción para reducir los costes y mejorar la eficiencia, además de la calidad de los componentes. La compañía cuenta con centros similares en Kansas, Missouri, Kentucky e Indiana.

El fabricante de Detroit anunció este año cerca de 1.000 millones de dólares de inversiones para reforzar la capacidad en Estados Unidos y la creación de 7.000 empleos. La dirección de la compañía insiste que son proyectos planificados antes de elecciones, pero el presidente Donald Trump se los apuntó como una victoria de su plan para incentivar la creación de empleo.

GM emplea en la actualidad a 4.225 personas en la planta de ensamblaje en Arlington, que se dedica a la fabricación de vehículos de gran cilindrada como el Chevrolet Tahoe y Suburban o el Cadillac Escalade. La multinacional, de hecho, están concentrando la fabricación de los modelos SUV y camionetas pickup en EE UU porque son las que le generan mayor margen de beneficio.

IAC, por su parte, es una de las compañías fundadas Wilbur Ross, actual secretario del Comercio. La compañía opera en la actualidad ocho plantas en México. Su consejero delegado, Steve Miller, asegura que no se perderá ni un solo empleo al otro lado de la frontera. “No estamos eliminando capacidad en México”, reitera, “lo que liberamos es presión para expandir capacidad fuera”.

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