Jonathan Dos Santos florece con México

El caso de Jonathan Dos Santos (Monterrey, 1990) es el de un chico al cual no le llegaba su momento. Junto con su hermano mayor, Giovani, se formó en la Masía. Gio empezó a dar muestras de su talento al ataque en los equipos juveniles e incluso le compitió un lugar a Lionel Messi, pero prefirió alejarse del Barcelona. Jonathan aguardó demasiado un lugar en la oncena del Barcelona. Ahora es el equilibrio de un México apremiado por vencer a Alemania en las semifinales de la Confederaciones.

Jonathan no pudo ganarle un puesto a Busquets, a Xavi o al propio Iniesta. El mexicano solo pudo jugar algunos minutos bajo la gestión de Pep Guardiola, quien prefirió mandarle a jugar en el Barça B. Estuvo cinco años sin poder tener una taquilla propia en el primer equipo. “Es un jugador demasiado bueno”, dijo Guardiola en 2011. “Tiene una progresión muy alta y con una dinámica de presión como no tenemos en nadie”. Esos halagos no se convirtieron en minutos de juego.

Jonathan pudo despegar en su carrera cuando tenía solo 19 años. Javier Aguirre fue el entrenador clave en su trayectoria. En 2009 le llamó a la selección absoluta de México, le solicitó para conformar el plantel que jugaría en el Mundial de 2010. Allí coincidió con Giovani y la esperanza de la familia Dos Santos de ver a sus hijos juntos en el mismo equipo se desbordaba. Hasta que Aguirre le cortó de la lista final al preferir a un desgastado Adolfo Bautista. No hubo Copa del Mundo para Jonathan. La familia se molestó tanto al grado de insinuar su renuncia al equipo mexicano.

El coraje duró menos de un año y con la llegada de José Manuel de la Torre el centrocampista volvió a ser llamado para jugar la Copa América 2011; sin embargo, Jona y otros siete jugadores fueron expulsados de la selección por contratar los servicios de prostitutas en su hotel en Ecuador. El chico se disculpó. “Esta experiencia me hace crecer a nivel personal y futbolístico”, comentó a Barça TV. Un año después, Jona vio desde lejos cómo su hermano ganó la medalla de oro en Londres 2012, donde no le consideraron para formar parte del grupo.

Esa decisión marcó a Jonathan. El mexicano deambuló por el Barcelona durante cuatro años, sin éxito. A Brasil tampoco le alcanzó asistir entre lesiones y partidos en el banco de suplentes. Hasta que decidió salir con rumbo al Villarreal donde le esperaba su hermano y compañero de juerga. “Podríamos hacerlo todo juntos”, comentó Jona a EL PAÍS durante una entrevista en 2015, cuando aún podía compartir el mismo vestidor. Ambos eran la principal atracción. Hasta que Giovani fue convencido para jugar en el Galaxy de la MLS. Jonathan se ganó el espaldarazo de Marcelino y después la de Fran Escribá gracias a su capacidad para ser polivalente por todo el medio campo, unas veces como el centro de todo y otras por la derecha.

Esa estabilidad le permitió a Jonathan Dos Santos que Miguel Piojo Herrera le incluyera en su nómina para jugar la Copa Oro. Era el punto medular junto a Andrés Guardado y Héctor Herrera. Pero en 2016 desapareció de cualquier convocatoria. Hasta que en 2017 fue reclutado por Juan Carlos Osorio y empezó a jugar en las eliminatorias mundialistas. Ese modo de cruzar balones por las diagonales, servir como un imán y luego derrochar pases en corto.

Jonathan ha sido sustancial para que el equipo mexicano mantenga la calma durante la Copa Confederaciones. Osorio, especialista en el imprevisto en sus alineaciones, le ha dado continuidad en dos juegos, en los que mejor desempeño han tenido: el empate 2-2 contra Portugal y el 2-1 sobre Rusia. Su elegancia al mandar pases asegura que el equipo mexicano mantenga el equilibrio. México. “Era lo que necesitaba en la selección, tener esa confianza del entrenador, de mis compañeros, tener esos minutos que nunca había tenido”, comentó Jonathan.

Jonathan tendrá la responsabilidad en conjunto con Héctor Herrera de suplir la suspensión de Andrés Guardado de cara con el juego de Alemania. “No somos favoritos, está al 50-50. Jugamos contra el mejor equipo del mundo, pero tenemos nuestras armas, hacer nuestro fútbol”, aseguró el centrocampista.

En esta Confederaciones Jonathan ha irradiado esa formación del Barcelona ante la sombra de Giovani, quien ha pasado inadvertido en la cancha y ha resentido la baja de juego de jugar en Estados Unidos. La labor del menor de los Dos Santos será neutralizar los avances de Emre Can, Goreztka y de Draxler. Su tarea representa liquidar la parte más agresiva de Alemania en esta Confederaciones. El turno ahora es de Jona.

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