Las ‘novedades’ del muro de Trump

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El nuevo muro de varilla y concreto que se construye a lo largo de un tramo de 32 kilómetros (20 millas) de frontera entre Estados Unidos y México, al sur de Nuevo México, como parte del plan del presidente Donald Trump de combatir la inmigración ilegal y el tráfico de drogas, es promovido por las autoridades como una “estructura muy importante”.

Las autoridades afirman que el nuevo muro será más difícil de atravesar, o de sortear por arriba o por abajo.

Se prevé que las obras para reemplazar las viejas barreras contra vehículos con el muro de bolardos tomen poco más de un año, sin embargo, los opositores ya interpusieron demandas a fin de detener las obras.

Se retirarán las viejas barreras de postes y barandales diseñados para detener el paso de vehículos pero que han sido de poca utilidad para impedir el tránsito de personas que cruzan a pie. Además de ser fáciles de superar, los funcionarios de la Patrulla Fronteriza afirman que las barreras existentes y las rejillas metálicas son costosas y que su reparación toma mucho tiempo.

En su lugar se colocarán pilares de concreto y varilla que permitan visibilidad al otro lado, pero compliquen el paso de vehículos y personas.

El muro tendrá una altura de al menos 5.4 metros (18 pies) y podría elevarse hasta los 9.1 metros (30 pies), dependiendo de la ondulación del terreno. En la parte superior contará con una placa de 1.5 metros (5 pies) para disuadir a las personas de escalar las barreras.

Los postes de concreto estarán enterrados a varios metros de profundidad y tendrán una masa de concreto bajo el suelo para evitar que se caven túneles. El diseño es similar al de la barrera que separa a Sunland Park, Nuevo México, de Anapra, en Chihuahua, México.

“Disuadirá a todos, excepto a los invasores ilegales más determinados”, dijo el jefe de Patrulla Aaron Hull, quien supervisa la zona.

Apenas alrededor de la tercera parte de la frontera suroeste tiene algún tipo de barrera para impedir entradas ilegales, y las autoridades fronterizas han identificado al sector de El Paso _el enorme terreno desértico que se extiende desde parte del oeste de Texas y por todo Nuevo México_ como una ruta activa para el contrabando.

La prioridad dentro del sector es el oeste de Santa Teresa, zona que Hull describió como uno de los principales corredores de drogas y la parte en donde se realizan más arrestos de personas que ingresan ilegalmente al país.