Madrid traslada su luz a México

“Un gran cilindro negro por fuera y blanco por dentro, con un techo lleno de luz. En el interior de ese gran cilindro se levantarán unas blancas gradas, creando un anfiteatro, un ágora, coronado en su parte superior con una banda de estanterías llenas de libros”. Así describe el arquitecto Alberto Campo Baeza el pabellón que ha diseñado para albergar las actividades de Madrid como invitada de honor en la próxima edición de la Feria del Libro de Guadalajara (México), la mayor cita del sector editorial en español, conocida internacionalmente como FIL, que se celebrará del 25 de noviembre al 3 de diciembre. “Será un ágora llena de luz. La luz que provee la sabiduría a través de los libros”, añade el arquitecto.

El diseño de Campo Baeza se corresponde con el lema que el Ayuntamiento de Madrid ha elegido para presentar la ciudad en la feria: Ganarás la luz. “Es el título de un libro de León Felipe, poeta español que murió exiliado en México. Y funciona como una doble metáfora. Por un lado, expresa la victoria de la luz frente a las tinieblas gracias al conocimiento. Y por otro, hace referencia a un hecho físico bien conocido por cualquiera que haya visitado Madrid: su luz limpia y brillante. Con el añadido de que nuestra plaza central se llama Puerta del Sol, que de algún modo también hace referencia a la luz”, resume Luis Cueto, coordinador general del Ayuntamiento de Madrid y mano derecha de la alcaldesa Manuela Carmena.

Interior del pabellón diseñado por Campo Baeza.Interior del pabellón diseñado por Campo Baeza.

Todo en el interior del cilindro será blanco y muy luminoso. “Flotando en el aire, como si de un firmamento de pequeñas estrellas se tratara, pequeñas y muchas piezas de espejo que producirán interesantes reflejos. Algunas piezas serán letras que compondrán palabras como Madrid, Cervantes, Quijote, Octavio Paz o Juan Rulfo”, expone Campo Baeza en su proyecto. “En contraste, el exterior del cilindro será negro y también todos los espacios que lo rodean [auditorio, oficinas y módulos expositivos]”. Uno de esos espacios exteriores será un camino que evocará la popular cuesta de Moyano de Madrid, enclave tradicional de casetas de venta de libros de viejo y de segunda mano.

Un escaparate privilegiado

Solo otra ciudad (Los Ángeles, en 2009) ha sido invitada de honor de la FIL. En ediciones anteriores ese lugar destacado lo han ocupado países o regiones, entre ellos España, Castilla y León, Andalucía y Cataluña. “Es un hecho excepcional y no vamos a desaprovecharlo. Llevaremos no solo el pulso de la cultura madrileña, sino los grandes debates que afrontan de las grandes ciudades en este momento: movilidad, eficiencia energética, participación ciudadana”, asegura Luis Cueto.

La FIL llega este año a su 30 edición consagrada como la segunda feria editorial más grande del mundo tras la de Fráncfort y el evento literario más vistoso en lengua española. Acudir como invitado de honor supone ocupar el lugar central en un escaparate que el año pasado visitaron 800.000 personas, 20.000 profesionales del sector y 2.000 editoriales.

En este pabellón —efímero como la luz, pues se desmontará al final de la feria— se desarrollarán actividades en las que participarán dos centenares de creadores ligados a la cultura madrileña. Pero ¿cómo resumir Madrid en nueve días? “Llevaremos no solo los grandes nombres que siempre se esperan en un evento como la FIL, sino también muchos otros menos conocidos pero que son los que día a día dan efervescencia a la ciudad. Habrá de todo: literatura, música, cine, artes escénicas. Y en todos los formatos: foros, charlas, veladas poéticas. Esto es lo que se vive en Madrid de forma espontánea, y esto es lo que queremos trasladar”, avanza Paco de Blas, asesor del Ayuntamiento y comisario general de Madrid para la FIL.

La elección del diseño del pabellón ha sido tortuosa. El equipo municipal decidió en un primer momento encargar directamente el proyecto a Campo Baeza, sin pasar por concurso público, como una contratación artística. “Pensamos en él por una razón muy evidente: es reconocido internacionalmente como ‘el arquitecto de la luz’. No había nadie mejor para materializar nuestro lema”, explica De Blas. Pero los servicios jurídicos del Consistorio recomendaron que se convocara un concurso público para evitar posibles polémicas, teniendo en cuenta que además Campo Baeza diseñó en 1999 una casa para De Blas y que eso podía suscitar críticas.

Maqueta del pabellón con el cilindro y los espacios exteriores.Maqueta del pabellón con el cilindro y los espacios exteriores.

El concurso se convocó en noviembre, pero quedó desierto. “Se sacaron unos pliegos con exigencias excesivas. Requerían certificados que solo pueden tener las empresas constructoras, cuando en realidad se trataba de un concurso de diseño dirigido a arquitectos”, explica Cueto. Ningún arquitecto de los que presentaron una propuesta pudo cumplir esas exigencias y tuvo que convocarse otro concurso en enero. Campo Baeza quedó finalista, pero se le obligó a presentar de nuevo certificados que no podía cumplimentar. Finalmente, el arquitecto decidió zanjar el asunto renunciando a los 60.000 euros previstos para el proyecto ganador y regalar su diseño a la ciudad.

El Ayuntamiento ha reservado una partida de un millón de euros para la construcción del pabellón y la ejecución de todas sus actividades durante la FIL. El proyecto de ejecución del diseño de Campo Baeza también le saldrá gratis, pues lo realizará la empresa Acciona como un patrocinio.

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