Michel Franco repite éxito en Cannes con ‘Las hijas de Abril’

El cine mexicano ha revalidado este sábado su éxito en Cannes. Por tercera vez en los últimos cinco años, Michel Franco ha ganado el premio del jurado en la sección Una cierta mirada, la segunda en importancia del prestigioso festival francés, con Las hijas de Abril, protagonizada por la española Emma Suárez. ” Es una celebración muy grande para el cine mexicano que siempre en Cannes tiene muy buena presencia”, ha dicho el director mexicano al recoger el premio. “Vamos a seguir adelante”, ha asegurado. El galardón principal fue para la iraní Lerd, de Mohammad Rasoulof.

Emocionado, Franco ha dicho durante rueda de prensa que el secreto de su privilegiada relación con el certamen reside en un buen guion, en escoger “buenos actores y confiar en ellos”, y en la dedicación que pone detrás de cada proyecto. El galardón a la película, que competía con otras 18, dos de ellas argentinas, es un pequeño triunfo para el cine en español, uno de los grandes ausentes en esta 70 edición del festival, pese a estar presidida por Pedro Almodóvar. Con solo 38 años, Franco es ya un viejo conocido de la Croissette, que le ha traído suerte desde sus comienzos. En 2009, fue nominado a la Cámara de Oro con su ópera prima Daniel & Ana, tres años después ganó el premio a la Mejor Película precisamente en Una cierta mirada con Después de Lucía y en 2015 fue seleccionado para la Palma de Oro por Chronic, aunque solo se llevó el galardón a Mejor Guion.

Las hijas de Abril se estrenó de forma simultánea el 20 de mayo en dos salas de cine de la Ciudad de México y en Cannes, por expreso deseo del director. La exhibición comercial está prevista para el 20 de junio. El público mexicano aplaudió al final de la proyección. La cinta sorprende por la interpretación femenina de Emma Suárez (” es la mejor actriz española”, ha dicho Franco) y la de la debutante Ana Valeria Becerril, que protagonizan una terrible y dramática relación madre- hija con el trasfondo del azul del mar de Puerto Vallarta. “El rol de Abril (Emma Suárez) da miedo, pero uno siente también empatía, te genera muchas emociones y contrapuntos”, ha dicho Franco.

La cinta se sale del carril más trillado de tantas películas del cine mexicano reciente como la narcoviolencia o la comedia amable para adentrase en un drama escasamente tratado en las pantallas mundiales: el de la madre villana, muy alejada del coraje, de la piedad o del amor de otros personajes femeninos, que expolia a sus hijos, o hijas en este caso, en uno de los papeles más conseguidos de Suárez, para muchos superior a su Julieta de Almodóvar. También trata temas poco frecuentes como el embarazo adolescente, una lacra en este país y en el resto de América Latina, el sobrepeso, la obsesión por el cuerpo y el temor a envejecer de una mujer todavía joven y deseable. Pero la complejidad de la película podría incluso esconder otra interpretación: madre española de hijas mexicanas, dispuesta a todo para conseguir sus objetivos, dispuesta a todo para quedarse con todo. ¿Madre, madrastra o metáfora de la madre patria? Vayan a verla y juzguen ustedes.

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