Inicio México ¡No se quede en la calle por sus hijos!

¡No se quede en la calle por sus hijos!

Rosa Nelly Trevinyo-RodríguezFuente: Cortesía

Es importante recordar que sólo aquél que crea y construye el patrimonio familiar tiene la prerrogativa de decidir a quién, cómo y sobretodo, cuándo heredarlo. No hay fórmula mágica, todo depende de la voluntad del fundador o de la generación al mando.

Se dice fácil, mas ¡cómo cuesta entenderlo!, en especial, cuando se trata de los [email protected]… Y es que, mientras algunos exigen una repartición patrimonial en vida: “quiero saber qué me va a tocar y que me lo den ya…Es lo justo”; otros cuestionan la decisión tomada por los padres: “¿Por qué le vas a dejar más a él que a mí? ¡No estoy de acuerdo; es injusto!”. De la misma forma, están aquellos que, por haber trabajado en la empresa de la familia durante algún tiempo, se consideran acreedores a la propiedad total del negocio: “¡Cómo! ¿Qué es eso de que vas a repartir en partes iguales? ¡Yo me he partido el alma en esta empresa y ahora resulta que estoy trabajando para mis hermanos!”. Obvio, en este último caso, los [email protected] no consideran que su trabajo se ha pagado,…y bien; que la empresa en la que trabajan les ofreció una plataforma de carrera “rápida” que no hubiesen tenido en otra compañía; y que han tenido prestaciones superiores a las de la Ley—por ejemplo, flexibilidad de horario y más vacaciones.

En todos los casos, los miembros de siguiente generación apelan a la justicia. La pregunta que yo me hago es: ¿Justicia para quién? Porque justicia es dar a cada quien lo que le corresponde; lo que se ha ganado. Pero, si lo que se reparte me lo he ganado yo (fundador ó generación al mando) y lo regalaré de acuerdo a mi voluntad, entonces ¿por qué se argumenta justicia?

En efecto, cuando las cosas que uno creó, trabajó y ganó se regalan, la justicia no existe. Lo que prevalece es la solidaridad. Y la solidaridad entre generaciones implica agradecimiento y compromiso. Estar conscientes de lo anterior, no sólo nos ahorrará problemas, sino también frustraciones. Y es que, en vez de exigir lo que no es nuestro, deberíamos agradecer lo que nos comparten,…especialmente cuando lo hacen en vida.

Así que, si Usted está pensando en repartir su patrimonio en vida, he aquí algunas recomendaciones:

1.- No reparta, de un jalón, todo lo que tiene pensado heredar. Guarde para el futuro. Piense en su vejez y en la de su cónyuge, en los contratiempos médicos que pudiesen encontrar y en los pasatiempos o nuevos proyectos que quisieran nutrir. Considere también potenciales contingencias familiares o empresariales: “Un padre puede mantener 10 hijos, pero 10 hijos, no mantienen a un padre”.

TIP: si va a donar, hágalo de forma escalonada y alineado al ciclo de vida suyo, de sus [email protected] y de la empresa—edades y necesidades. Donar en exceso a una temprana edad puede limitar o anular la motivación de emprender, trabajar y/o hacer carrera de los miembros de siguiente generación. No cometa ese error.

2.- Si va a donar, done con reservas—ya sea de propiedad, de usufructo; con libertad de disponer, con pacto de reversión, etc. Existen múltiples maneras de asegurar que su voluntad se cumpla; asesórese bien antes de realizar cualquier movimiento legal o incluso, de mencionar su intención de repartir parte de su patrimonio en vida.

3.- No done por presión, done por convicción. Que quede claro, donar no es una obligación de los padres. ¡Nadie puede exigirle que lo haga! Explique firmemente que es un regalo, no una obligación, y que lo hará cuando Usted se sienta cómodo. Sus [email protected] NO deben esperar a que Usted reparta o se muera para hacer florecer su proyecto de vida. Ojo: ¡NO caiga en chantajes emocionales!

La autora es socia de Trevinyo-Rodríguez & Asociados, Fundadora del Centro de Empresas Familiares del TEC de Monterrey y Miembro del Consejo de Empresas Familiares en el sector Médico, Petrolero y de Retail. 

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