Repunte francés en la F1

El nombramiento de Pierre Gasly como piloto titular de Toro Rosso confirmó el buen momento que vive el automovilismo francés en la Fórmula Uno. Con él –junto a Romain Grosjean (Haas) y Esteban Ocon (Force India)– son tres pilotos de esa nacionalidad que tienen un asiento titular en esta temporada, la segunda cifra más alta –sólo superado por los cuatro que hubo en 2013– de franceses en la máxima categoría desde 1994, en la que Alain Prost –único campeón del mundo de esa país– ganó su último título y se retiró.

La crisis del automovilismo francés se debió a que, en 1995, el entonces presidente François Miterrand abandonó su cargo –explica Carlos Jalife, experto en automovilismo–, lo que provocó que el apoyo económico que éste daba al deporte y, específicamente al automovilismo, fuera recortado considerablemente.

“El retiro de Prost como piloto y la consecuente desaparición de su equipo (Prost Acer, después de 2001) también influyó para que los pilotos franceses perdieran protagonismo en el serial. También se combinó con la intermitencia de Renault, que si bien abastecía de motores a otras escuderías, no tenía presencia en el Mundial de Constructores”, señala Jalife.

Fue hasta 2002 que Renault volvió a aparecer como equipo en la F1. Sin embargo, no significó que aumentara la presencia de pilotos franceses titulares en el serial. Se mantuvo con un promedio de uno por temporada hasta 2011. Incluso en 2005 –temporada en la que la que la escudería se coronó en el Mundial de Pilotos con el español Fernando Alonso– ningún galo disputó el campeonato. En ese mismo 2011 la escudería fue comprada por la empresa Genii Capital, que la renombró Lotus.

El repunte definitivo del automovilismo francés se dio a partir de la campaña 2012, en la que hubo tres pilotos titulares (Jean-Éric Vergne, con Toro Rosso; Charles Pic, con Marussia; y Grosjean, con Lotus) y uno de pruebas (Jules Bianchi, con Force India), la cifra más alta desde 1999. Jalife menciona que lo anterior se debió a que Jean Todt –presidente francés de la Federación Internacional del Automóvil– impulsó el deporte motor en el país desde que asumió el cargo en 2009.

“Al poco tiempo de que Carlos Ghosn fue nombrado Director Ejecutivo de Renault (2015), éste decidió que la empresa debía de volver a tener proyección internacional, por lo que relanzaron la escudería a partir del año pasado. La idea es que vuelvan a ser uno de los equipos más competitivos, como lo hicieron al principio de la década del 2000”, agrega el también historiador de los hermanos Ricardo y Pedro Rodríguez.

Para la campaña del 2018, Francia tiene asegurada la aparición de Ocon y Gasly en el serial. Mientras que Grosjean -quien aún no está confirmado con Haas- también podría reaparecer en su tercera temporada con el equipo estadounidense. Ese mismo año tendrá un ingrediente adicional para el automovilismo francés: el Gran Premio de Francia se volverá a disputar, después de una década fuera del calendario.

“Cuando los directivos de Liberty Media adquirieron el serial el año pasado se dieron cuenta que el campeonato perdía sus carreras emblemáticas. Decidieron negociar con algunos países en los que se corría en la década de los 60 y 70. Finalmente volvieron a integrar a Francia. Con Bernie Ecclestone –antiguo director ejecutivo– jamás hubiera regresado el Grand Prix francés, porque pedía una cantidad desproporcionada de dinero”, agrega Jalife.

El semillero francés de pilotos también se encuentra en pleno renacimiento. En la categoría GP2 Norman Nato (Pertamina Arden) marcha en octavo lugar. Mientras que en la GP3 están Anthoine Hubert (ART Grand Prix), quien marcha cuarto; Giuliano Alesi (Trident), quinto; Dorian Boccolacci (Trident), octavo; Julien Falchero (Campos Racing), décimo cuarto; y Matthieu Vaxivière (SMP Racing), vigésimo.

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