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El vídeo del roce entre un Veyron y un Aventador que se ha hecho viral

Tener un superdeportivo es el sueño de cualquier apasionado de los coches. Sin embargo, todo tiene su lado bueno y su lado malo. Por ejemplo, en la parte negativa es que estás mucho más expuesto a las cámaras, y recuerdo que hoy en día prácticamente todos llevamos una cámara con muy buena definición en nuestro bolsillo.

Claro, que quien se compra coches como los dos protagonistas de este vídeo, seguro que no quiere pasar desapercibido, sino más bien todo lo contrario. A un lado tenemos un Lamborghini Aventador con pintura en efecto camaleónica, y al otro un Bugatti Veyron de color azul. Por suerte, en este vídeo que se ha hecho viral por la torpeza de un aparcacoches, no ha habido daños graves.

Hemos contactado con @alberam17, un joven madrileño muy conocido por los apasionados de los coches en las redes sociales, especialmente por sus vídeos en Tik Tok y sus fotografías en Instagram. Él fue quien grabó este vídeo que está dando la vuelta al mundo, con 7 millones de visualizaciones en su cuenta de Tik Tok.

Nos comenta que estaba de viaje por la capital francesa en busca de coches exclusivos. El toque entre los dos superdeportivos tuvo lugar el 3 de octubre, frente a la puerta del lujoso Hotel Peninsula Paris. Uno de los aparcacoches maniobraba con él Veyron para aparcarlo, pero algo no salió bien.

Por cierto, se dice que el Aventador pertenece a Pierre-Emerick Aubameyang, jugador de fútbol del Arsenal.

Resulta curioso, pues algunos viandantes avisan al conductor antes del roce, pero éste sigue maniobrando hasta que el paragolpes del Veyron toca contra la llanta negra del Aventador. Es más, en la parte final del vídeo se aprecia que había mucho sitio al otro lado, por lo que no es sencillo de comprender el toque.

De todos modos, es justo reconocer que aunque parezca lo más fácil del mundo, maniobrar con estos vehículos es realmente complicado. La visibilidad es muy mala hacia todas las direcciones, pero peor aún marcha atrás. Es difícil saber con precisión la distancia que tenemos a un obstáculo, y el tacto del freno y la brusquedad de las transmisiones a muy baja velocidad tampoco ayudan.

Eso sí, siendo el aparcacoches de un hotel de lujo en pleno centro de París y viendo sus maniobras, probablemente no sea el más experimentado. No sabemos si seguirá trabajando a día de hoy en el hotel, pero seguro que se llevó una buena reprimenda de sus encargados.

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