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36 millones de aves muertas después, el mundo comienza a dar por concluido el brote de gripe aviar

El saldo de la gripe aviar H5N1 ha sobrepasado los 36 millones de aves muertas este año solo en Estados Unidos, y en Francia se ha alcanzado el mismo orden de magnitud. España ha dado por concluida la epidemia tras haber registrado en los últimos meses un total de 31 brotes en granjas de Andalucía y Castilla y León (con más de un millón de aves afectadas) y 37 brotes detectados en aves silvestres.


Aunque esta gripe tiene un elevado índice de mortalidad en aves, la mayor parte de las aves consideradas afectadas son sacrificadas antes de contraerlo. El virus, además, no presenta por ahora un riesgo considerable para las personas.

Escaso peligro para la salud humana.
Pese al alto número de aves infectadas, la semana pasada se detectó solo el segundo caso de transmisión a personas, un reo estadounidense que trabajaba en una macrogranja. Los contagios en humanos son extremadamente raros y se dan tan solo en casos de contacto estrecho entre personas y aves infectadas. El primer caso detectado correspondió a un trabajador del sector aviar británico que no desarrolló síntomas por la infección.

Según lo Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades estadounidenses (CDC), algo más de 880 personas han contraído la enfermedad desde 2003. Las cepas actuales de H5N1 no son tan peligrosas para los humanos como las vistas en anteriores brotes. El principal peligro de estos brotes es que el virus mute para lograr infectar con mayor facilidad a humanos y otros mamíferos.

Pérdidas económicas no solo para los ganaderos.
Los efectos de estos brotes también tienen una dimensión económica. Uno de ellos es su posible impacto sobre la inflación, y es que EE UU ya alertaba sobre el incremento en los precios de los huevos causado por estos brotes. Eso además de las pérdidas económicas que suponen para ganaderos y aseguradoras.

Controlar el virus es por tanto necesario, no solo para evitar posibles perjuicios (sanitarios y económicos) para los humanos, también por los daños que el virus causa en las aves. No solo su tasa de mortalidad es alta, sino que causa problemas respiratorios, diarrea y en ocasiones inflamaciones.

Polémica por los sacrificios.
En Estados Unidos las herramientas para el control de esta infección han generado cierta polémica, y es que las granjas a menudo recurren a una técnica llamada cierre de la ventilación (ventilation shutdown), un método que implica subir la temperatura del recinto en el que están las aves hasta que mueren por el calor o el exceso de CO2.

Se trata de un proceso que fue aprobado por las autoridades estadounidenses durante la epidemia de gripe aviar que asoló las granjas del país en 2014-15 y que dejó un saldo de 50 millones de aves muertas. El nivel de industrialización del proceso de cría en el país americano genera un caldo de cultivo perfecto para la propagación del virus: Por una parte por el tamaño de las explotaciones ganaderas, que pueden alcanzar el millón de aves; y por otra porque la escasa diversidad genética de las aves las hace más vulnerables.

¿Cómo llega la gripe aviar a las granjas?
Una vez se detecta un caso en una granja la infección puede propagarse con suma facilidad por la explotación, pero cómo llegan los primeros casos a las granjas no parece tan evidente. Las responsables son, generalmente, aves salvajes. No es necesario un contacto directo entre las aves de granja y las aves silvestres para que se den estos contagios. Es suficiente que las aves sobrevuelen el entorno para que a través de sus deposiciones el virus entre en las explotaciones ganaderas.

Imagen | Aubrey Hicks Photography

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