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Cinco canoas de hace 7.000 años demuestran que en el neolítico eran auténticos ingenieros navales

El estudio del pasado no deja de asombrarnos y cada cierto tiempo nos permite se descubre algo que arroja luz sobre las civilizaciones que nos precedieron. Un ejemplo es el pegamento compuesto que ya usaban los neandertales o el mapa estelar con 2.500 años a sus espaldas. Bajo el agua también hay tesoros con miles de años de antigüedad y las barcas encontradas en Italia nos hablan de la avanzada tecnología de navegación que tenían hace 7.000 años.

La clave la tienen unas piraguas neolíticas que son las más antiguas de Europa.

La Marmotta. Gran parte de la historia de la humanidad se encuentra tanto enterrada como bajo el agua, siendo el yacimiento de La Marmotta uno de estos casos. Se encuentra bajo el Bracciano, un lago no muy lejos de Roma y conectado al Mediterráneo mediante el río Arrone. Está a unos 300 metros del lago moderno, a una profundidad de unos 11 metros y es uno de los lugares que más curiosidad han despertado entre los arqueólogos debido al buen estado de conservación de los restos. El motivo es que tiene tres metros de sedimentos encima que han contribuido a esa buena preservación.

Esto permite estudiar tanto los materiales como la habilidad de la civilización de la época par trabajarlos y el modo de vida en la región, ya que parece que se abandonó prematuramente, quizá por la elevación del nivel del agua, dejando multitud de útiles atrás. Entre los numerosos restos arqueológicos, se han encontrado cinco canoas que llaman la atención por el nivel técnico alcanzado por las sociedades neolíticas.

Hasta 11 metros. Hay muchas embarcaciones antiguas, pero las de La Marmotta son únicas en Europa debido a sus características técnicas. Lo primero es que no las hacían todas iguales, lo que da a entender a los investigadores que cada una cumplía con un propósito como transporte o pesca.

La más grande está escavada en un tronco de roble y cuenta con 10,43 metros de longitud, 1,15 metros de ancho y es la más avanzada de todas. Las demás canoas son algo más pequeñas, pero siguen teniendo un tamaño inusualmente grande para el río que transitaban, teniendo longitudes de 8,35 metros y 5,4 metros. Las otras dos están fragmentadas, una de ellas con una longitud de 9,5 metros, pero estando incompleta.

Se fabricaron a partir de troncos de haya, álamo, aliso y el mencionado roble y los investigadores creen que podría haber un mayor número de embarcaciones aún sin descubrir. «Basándonos en los resultados de la excavación arqueológica, estamos seguros de que una gran parte del sitio permanece sin excavar«, afirman los arqueólogos. Además, demuestra que sabían qué tipo de madera tenía las mejores propiedades para su uso como embarcación.

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Objetos pertenecientes a la primera embarcación

Complejidad técnica. Aunque son embarcaciones enormes, no han llamado la atención de los investigadores sólo por eso. Para agilizar el proceso, y como en otras embarcaciones prehistóricas de Europa, en las canoas de La Marmotta se utilizó la técnica del quemado de su interior, lo que permite un vaciado más rápido del tronco. Lo especial es la tecnología encontrada en varias de las unidades.

Por ejemplo, en la más grande se encontraron refuerzos transversales hechos a partir del mismo tronco para aumentar tanto la durabilidad como la maniobrabilidad. Tienen tres objetos en uno de los lados con forma de ‘T’ y diferentes agujeros que sugieren que podrían haber utilizado cuerdas para atar una vela o hasta unir otra embarcación. En otra de las canoas se han encontrado piezas con forma de seta y un agujero que podría ser un bolardo para asegurar la canoa y que no se la lleve la corriente.

Las hay más antiguas, pero no tan complejas. Precisamente, esas características técnicas y las forma de construir cada canoa es lo que ha sorprendido a los investigadores. Se han encontrado piraguas de unos 9.000 años pertenecientes a los últimos cazadores del Mesolítico, pero según Mario Mineo, del Museo delle Civiltà, «las de La Marmotta sorprenden no solo por su tamaño, sino también por la complejidad con la que se elaboró tanto el casco, como ciertos elementos a ella asociados. Sin duda, estamos ante el trabajo de verdaderos ingenieros navales«.

Mucho más enterrado. Lo que no está claro es si se utilizaron estas barcas para comerciar con otros pueblos del Mediterráneo, pero hay mucho por descubrir en La Marmotta. En la docena de viviendas se han encontrado textiles, cestería y numerosas cuerdas, así como las herramientas utilizadas en su fabricación. «Ofrece una imagen más completa de la experiencia tecnológica de las sociedades neolíticas y de su capacidad para procesar materiales vegetales para producir artesanía«, comentaron los investigadores.

Concretamente, se descubrieron 43 fragmentos de cetrería, 28 cordones y dos trozos de hilo, además de pesas de telar y 34 herramientas de madera para tejer, así como restos vegetales y animales, por lo que se espera que este yacimiento nos dé más alegrías en el futuro.

Imágenes | Museo delle Civiltà

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