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Conducir sobre la nieve es difícil, pero no tanto si sigues estos cuatro consejos básicos de la DGT

Un temporal de nieve, frío y hielo ha entrado en España. Y, con él, llegan las carreteras en difíciles condiciones y el «o pones las cadenas o por aquí no pasas». Pero conducir con cadenas tampoco es sinónimo de poder solventar cualquier situación. Saber cómo afrontar este panorama es esencial para minimizar los riesgos.


Para tener los menores problemas posibles y afrontar los riesgos justos en estas situaciones, la DGT publica una serie de consejos que debemos tener en cuenta. Unas recomendaciones que son esenciales para mejorar nuestra seguridad y facilitar a los servicios de emergencia su trabajo.

Cómo debemos conducir con nieve

Aunque ahora pasaremos a recopilar los consejos que aporta la DGT y otras recomendaciones que creemos que siempre hay que tener en cuenta, es necesario añadir que ante un temporal de nieve, frío y hielo, es mejor limitar nuestros trayectos a los justos y necesarios y no utilizar el coche a menos que sea imprescindible.

Por ello, antes de salir de casa es importante comprobar la situación del tráfico. En la propia web de la DGT encontraremos un mapa en el que se señalizan todas las incidencias en las vías españolas. Aquí te contamos cómo hacerlo.

Y si no queda más remedio que pasar por una de las zonas conflictivas, ten siempre el depósito del coche lo más lleno posible, compra unas cadenas (y aprende a ponerlas antes de enfrentarte a la nieve) y no dudes en echar un termo y una manta, aunque parezca una medida exagerada. Mejor pecar por exceso que por defecto. Dicho esto, pasamos a las recomendaciones.

Micha Sager Tmaoj Zyhg4 Unsplash

Velocidad y distancia de seguridad

Evidentemente, el hielo y la nieve dificultan mucho la conducción. Por lo tanto, lo primero que tendremos que hacer es bajar nuestras expectativas y armarnos de paciencia porque salir de esta situación no va a ser cosa de unos pocos minutos.

En este caso, levantaremos el pie del acelerador y circularemos a punta de gas, a un velocidad lo suficientemente lenta como para que, de perder el control, no suframos un impacto fuerte y podamos retomar la carretera. Del mismo modo, aumenta mucho la distancia de seguridad, pues el comportamiento del resto de conductores también será muy imprevisible.

Mucha suavidad, también con el freno

El mayor enemigo de un coche que pierde adherencia es el conductor que imprime reacciones violentas al volante y abusa del acelerador y el freno. Ya hemos comentado lo importante de mantener una velocidad adecuada pero igual de importante es pisar el freno con muchísima suavidad. Pisarlo por completo nos hará perder adherencia y patinar sobre la calzada.

Del mismo modo, los fuertes golpes de volante también nos harán perder tracción y nos convertirá en simples pasajeros a merced de la dirección que lleve nuestro vehículo. En caso de perder adherencia, levanta el pie del acelerador, no toques el freno y mantener firme y recto el volante. No gires ni frenes hasta recuperar la tracción.

Marchas largas… casi siempre

Lo habitual es que se recomiende circular con marchas largas para circular a velocidades bajas y limitar las aceleraciones más intensas que se producen a marchas cortas. Sin embargo, esto es muy útil en una autopista o cuando circulamos en un puerto de montaña en subida.

Si, por el contrario, estamos bajando un puerto de montaña, lo ideal es circular con marchas cortas y utilizar el freno motor en la mayor parte de los casos para recurrir al uso del freno lo mínimo posible y, por tanto, reducir los riesgos de perder tracción.

Mejor sin nieve

Evidentemente, es mejor conducir siempre que se pueda por una zona que no tenga nieve que por otra que sí lo tenga. Pero, a pesar de que no veamos nieve sobre la calzada, no hay que reducir la atención.

En primer lugar, el paso continuado de los coches limpia parte de la calzada y forma unos pequeños caminos conocidos como roderas. Siempre que podamos debemos circular por ahí, sin salirnos pues pisar la nieve nos hará patinar de nuevo. Es importante mantener la dirección que nos marquen estos pequeños surcos y movernos con suavidad y a baja velocidad.

Si ha pasado la quitanieves, de nuevo, tampoco podemos relajarnos. Aunque la nieve se ha eliminado es muy probable que quede hielo sobre la calzada que dificulte nuestro paso. Sobre todo, dejaremos mucha distancia de seguridad y no nos pegaremos a la quitanieves. No podemos olvidar que es un recurso para rescatar a muchos conductores como nosotros y que propiciar un accidente solo dificulta el camino a los servicios de emergencia.

A los lados y con cuidado

Esto último no lo hemos encontrado entre las recomendaciones de la DGT pero sí creemos que es importante recordarlo. En caso de que la nieve dificulte tanto nuestra conducción como para tener que detenernos, debemos pegar el vehículo lo máximo posible a la derecha, con el objetivo de liberar el máximo posible para que pasen otros vehículos mejor preparados y, sobre todo, los servicios de emergencias.

Además, si tenemos que parar, no debemos tensar al máximo el freno de mano, pues se puede congelar y será más complicado de retirar. Lo mismo sucede con los limpiaparabrisas, que es mejor dejarlos elevados para evitar que queden pegados al cristal del coche.

Foto | Sandro Antonietti y Micha Sager

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