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El asteroide con el que la NASA quiere hacernos multimillonarios a todos (arrasando la economía mundial en el camino)

Las misiones espaciales pueden anunciarse con cifras llamativas, por su coste, por la distancia que pueden recorrer, por la definición con la que toman las imágenes o por los retrasos que acumulan. Pero Psyche, una de las misiones que la NASA planea lanzar el año que viene ha destacado por otra cifra: el valor de los materiales que esconde el asteroide que visitará.


Psyche y Psyche.
Psyche es el nombre de un asteroide que orbita en nuestro sistema solar y de la misión de la NASA en desarrollo para visitarlo. En principio no llamaría la atención: orbita entre Marte y Júpiter, en una zona densamente poblada por rocas, el cinturón de asteroides. Lo que hace especial a Psyche es su composición.

Los expertos estiman que el asteroide está formado en buena medida por metales: entre un 30 y un 60 % de su masa correspondería a este tipo de elementos principalmente hierro, níquel y oro. Si tenemos en cuenta que el asteroide tiene un diámetro algo superior a los 200 kilómetros, podemos imaginar que la cantidad de metales es inmensa.

1.400 millones.
Según los cálculos de Business Insider, estamos hablando de metales por valor de 10 trillones de dólares (o de euros si tenemos en cuenta la cercanía entre los valores de ambas divisas hoy por hoy). Eso es un uno seguido de 19 ceros. Es una cantidad ciertamente inimaginable de dinero.

Tanto que si lo repartiéramos entre los aproximadamente 8.000 millones de habitantes de la Tierra, nos tocarían más de 1.200 millones por cabeza. Tanto dinero que si lo repartiéramos entre los 20.000 billones de hormigas que se estima hay en el mundo, les tocarían 480 euros

Teniendo en cuenta que el PIB mundial en 2021 fue de aproximadamente 96 billones de dólares, necesitaríamos 100.000 años para recopilar semejante riqueza. Por supuesto, hay muchos factores que debemos tener en cuenta antes de ir buscando una mansión en la que gastarnos el dinero.

Una misión “nuclear”.
Pero queda mucho por llegar a la minería espacial, y la misión tiene, por supuesto, un atractivo científico. Los expertos creen que Psyche no es un asteroide convencional, sino el núcleo de un planeta que habría habitado nuestro sistema solar y que habría perdido sus capas exteriores quizás tras choques con otros objetos de nuestro entorno.

Es ahí donde se encuentra el interés inmediato para la NASA. Psyche, si confirmamos que tiene esta naturaleza “nuclear”, podrá ayudarnos a entender nuestro propio planeta, al ofrecernos un núcleo planetario al que realmente podemos acceder, a diferencia del nuestro, cubierto por un par de miles de kilómetros de corteza y manto.

“Si resulta ser parte de un núcleo metálico, sería parte de la primera generación de núcleos primitivos en nuestro sistema solar”, explicaba en una nota de prensa Lindy Elkins-Tanton, investigadora de la Universidad del Estado de Arizona que lidera la misión.

Un año de retraso, que serán tres.
La misión no ha estado exenta de problemas, y el principal responsable ha sido el software. Los fallos resultaron tan graves que durante un tiempo la misión peligró. Sin embargo, el pasado mes de octubre la NASA confirmó que Psyche partirá con prácticamente un año de retraso, el 10 de octubre de 2023, desde el Kennedy Space Center y a bordo de un cohete Falcon Heavy.

Pero este retraso de un año va a implicar que la misión llegue a su destino con tres años de retraso. El motivo es que, perdida la ventana de lanzamiento de 2022, la del año que viene implica una ruta menos idónea. Psyche partirá de la Tierra dentro de casi un año, pero el cohete podrá la sonda con un primer paso cercano a Marte.

La misión debería acercarse al planeta rojo allá por 2026, para catapultarse hacia su nuevo destino aprovechando el tirón gravitatorio de Marte. De ahí le esperan otros tres años de viaje, hasta llegar a ponerse en órbita de Psyche en 2029. En condiciones óptimas la sonda habría llegado a Marte en 2023 y a su destino en 2026.

Múltiples instrumentos.
La sonda Psyche tiene el tamaño de un coche pequeño (unos tres metros de largo) pero cuenta con potentes paneles solares que le confieren una envergadura de casi 25 metros. Semejantes paneles son necesarios no solo para obtener la energía que consumirán no solo sus instrumentos, también para alimentar el nuevo sistema de propulsión solar-eléctrica.

Psyche cuenta con tres grupos de instrumentos: un magnetómetro para analizar el campo magnético del asteroide homónimo; una cámara multiespectral con la que analizar la superficie del asteroide y dilucidar su composición y estructura geológica en la superficie; y espectrómetros, enfocados en neutrones y rayos gamma que pudieran proceder del asteroide, con el fin de aclarar su composición interna.

Minería espacial.
La minería espacial se ha convertido en una importante fuente de especulación por su enorme potencial. En un mundo donde algunos recursos mineros se están convirtiendo en cada vez más difíciles de obtener, buscarlos en el espacio puede llegar a ser una buena opción.

La minería espacial puede ser una fuente de ingresos sustanciales para quien pueda explotarla, asumiendo que los costes de este proceso lleguen a ser algún día menores que los importantes gastos que acarrearía la práctica. Pero, más allá de la pregunta de si podemos hacerlo, está la de si debemos hacerlo. ¿Qué ocurriría si trajéramos 10 trillones de euros en metales a la Tierra?

Si te preocupaba la inflación…
Para cuando hubiéramos podido extraer todo el metal del asteroide sus componentes ya habrían perdido todo su valor, al menos el suficiente como para que una nueva misión de extracción dejara de resultar rentable. Sería quizá un buen ejemplo de oferta y demanda interactuando.

Podemos encontrar un ejemplo de esto en la extracción de metales preciosos en la América colonial. La escala de la extracción minera de la época implicó que los mercados europeos se inundaran de metales preciosos.

El problema en aquel entonces fue que dinero y metales preciosos venían a ser lo mismo, lo cual implicó la devaluación del dinero. Fue la génesis de una de las teorías económicas más antiguas, la teoría cuantitativa del dinero, inicialmente ideade por el teólogo y economista navarro Martín de Azpilicueta.

El mal neerlandés.
La historia tiene otra lección que darnos de por qué la extracción de minerales puede acabar perjudicando la economía: el mal neerlandés (Dutch disease). Este término alude a casos en los que el descubrimiento de un recurso minero tuvo un efecto tan negativo sobre otros sectores de la economía (especialmente las industrias) que el impacto a largo plazo en la economía de un descubrimiento se convertía en contraproducente.

Aunque el nombre alude al descubrimiento de petróleo en territorio neerlandés, la España colonial es otro ejemplo de este mal. Quién sabe si la minería espacial puede acabar convirtiéndose en un nuevo ejemplo de este problema. Eso sí, a escala global.

Imagen | NASA

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