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El avión secreto X-37B se lanzará en un Falcon Heavy. Nadie sabe por qué el Pentágono contrató un cohete tan potente

El misterioso avión orbital X-37B está a punto de emprender su séptimo vuelo. Hasta ahora se había lanzado a bordo de los cohetes Atlas V de ULA y Falcon 9 de SpaceX, pero esta vez el Pentágono ha contratado el cohete más potente en activo: el Falcon Heavy.

Conocido oficialmente como Vehículo de Prueba Orbital X-37B, el avión operado por la Fuerza Aérea y la Fuerza Espacial de Estados Unidos se encuentra ya en la punta de un cohete Falcon Heavy de SpaceX para su lanzamiento desde la rampa 39A de Cabo Cañaveral.

La misión USSF-52 de la Fuerza Espacial estaba programada para este domingo, pero SpaceX acaba de retirar el cohete de la rampa por razones desconocidas, así que la fecha está ahora mismo en el aire. Es probable que la compañía detectara un problema en el Falcon Heavy durante una prueba de encendido de sus motores.

El avión orbital X-37B integrado en la cofia del Falcon Heavy de SpaceX

El avión orbital X-37B integrado en la cofia del Falcon Heavy de SpaceX. Imagen: Fuerza Espacial

Sea como sea, el séptimo vuelo del avión X-37B promete ser especial. Con sus 27 motores Merlin, el Falcon Heavy puede transportar cargas pesadas a órbitas más altas que el Atlas V y el Falcon 9, por lo que es posible que el Pentágono quiera llevar el X-37B más lejos de lo que jamás ha llegado.

Se sabe poco del verdadero objeto de este séptimo vuelo orbital (OTV-7, según la nomenclatura de la Fuerza Aérea), pero la Fuerza Espacial menciona en un comunicado que las pruebas «incluyen operar en nuevos regímenes orbitales, experimentar con tecnologías de detección de amenazas de dominio espacial e investigar los efectos de la radiación en los materiales de la NASA».

El X-37B se lanzó por primera vez en abril de 2010 y ha acumulado un total de 3.774 días en el espacio. En misiones anteriores, el avión no tripulado ayudó a probar tecnologías fotovoltaicas y de transmisión de energía a tierra, a estudiar los efectos de la exposición al espacio en materiales orgánicos y a lanzar una nave diseñada y operada por cadetes de la Fuerza Aérea.

De sus supuestos usos para el espionaje del X-37B sabemos más bien poco, ya que sus misiones están en gran parte clasificadas, pero las largas temporadas que pasa en órbita dan pie a la especulación. China tiene un avión similar. Se puso en marcha en 2020 y este año ha completado una misión de 276 días en órbita.

Imagen | SpaceX

En Xataka | La primera en darse cuenta del potencial de Starship fue China. Y ya tiene en pruebas los motores de un cohete similar