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El coche eléctrico pierde el 50% de su valor tres años después de su compra. Aunque no lo parezca, es una buena señal

El coche eléctrico de ocasión está siendo víctima de la propia evolución de la tecnología. Según Ganvam (Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor, Reparación y Recambios), este tipo de tecnología es la que más valor pierde cuando pasan tres años desde la compra como vehículo nuevo. Una noticia que tiene todo el sentido y que no es mala de por sí.

El dato. Ganvam ha publicado junto a DAT, compañía alemana especialista en la tasación de vehículos, un nuevo informe que pretende ser una guía de mercado del vehículo de ocasión. En él se ha hecho hincapié en que un vehículo eléctrico se deprecia un 47,1% pasados tres años y realizados 60.000 kilómetros, mientras que un gasolina pierde un 28,5%.

En cuanto al resto de tecnologías, el híbrido (o microhíbrido) es el coche que mejor mantiene el valor del producto. Así, pasados tres años pierde un 27,4% de lo que costó como nuevo. Es decir, el valor una vez se han realizado esos 60.000 kilómetros durante tres años queda en un 72,6%, mientras que el de un eléctrico cae hasta los 52,9%.

El estudio. Para el estudio, Ganvam y DAT han trabajado con los máximos datos posibles recogidos de todos los vehículos disponibles en el mercado de ocasión. La idea es ir actualizando los datos cada tres meses con el objetivo de ofrecer la imagen más completa posible a los socios.

Los datos son especialmente para las empresas de renting o alquiler de vehículos, las cuales ya han experimentado en Estados Unidos los problemas de la depreciación de los coches eléctricos aunque en el caso de Hertz tenían a Tesla en el punto de mira. Un caso especialmente particular por las continuas rebajas de precios en los vehículos nuevos que la compañía ha ido llevando a cabo en los últimos meses.

Evolucion Valor Por Fuentes De Energia

Fuente: Ganvam

La mayor diferencia. En el estudio se recoge la evolución en el mercado de los coches eléctricos. En él se apunta a que, desde 2019, la diferencia ha sido constante pero que se ha ampliado en los últimos dos años. Así, en 2019 un coche eléctrico mantenía un 52,1% de su valor, mientras que un híbrido eléctrico mantenía el 61,4% y un híbrido enchufable un 59,1%.

En 2023, sin embargo, el coche eléctrico apenas ha mejorado estas cifras. Su 52,9% queda muy lejos del crecimiento que han experimentado las tecnologías anteriores. El híbrido enchufable ha crecido en valor a un 66,5%, experimentando un crecimiento del 6,6%, mientras que el híbrido ha disparado su crecimiento en un 11,2%, hasta el 72,6% ya mencionado.

Una tendencia a la baja. Además, la tendencia no es buena para el coche eléctrico. Entre enero de 2023 y enero de 2024, el coche eléctrico cayó en su valor a tres años en un 6,7%, pasando del 59,6% al actual 52,9%. El dato es más bajo que el de enero de 2022, cuando el coche eléctrico mantenía un 53,5% de su valor.

Y aunque todas las tecnologías han perdido en valor a tres años, el coche eléctrico es el que ha experimentado la caída más dura. Le sigue el híbrido enchufable, con una caída del 5,4%, y después encontramos a los híbridos, los gasolina y los coches diésel, manteniéndose todos en caídas de entre el 2% y el 1,6%.

Un año excepcional. Para entender mejor esta fotografía es importante saber de dónde venimos. El año 2022 fue excepcional en el mercado de la automoción. La falta de stock en los concesionarios elevaron los precios de los vehículos nuevos pero también los de ocasión. En España llegamos a ver ofertas que ofrecían modelos de Tesla ya matriculados a precios superiores a los nuevos, con el reclamo de que así podrías saltarte el tiempo de espera.

Esto llevó a que la compra de un coche de ocasión fuera un completo infierno, con los precios disparados y la imposibilidad de hacerse con un coche atractivo por menos de 10.000 euros. Evidentemente, los datos de enero de 2023 recogen esta burbuja que ha empezado a desinflarse, lo que se ha reflejado en la caída de todas las tecnologías.

El caso del mercado español. A todo lo anterior hay que añadir el contexto español. En el mercado del coche eléctrico, el peso de Tesla es determinante. Los flujos de precios de la marca pueden ser diferenciales en la fotografía final y, como ha sucedido con Hertz en Estados Unidos, los descuentos constantes en sus modelos nuevos han tenido una repercusión directa sobre el mercado de segunda mano.

A esto hay que añadir que han ido apareciendo nuevos modelos nuevos que han ido rebajando el suelo del coche eléctrico. Especialmente ha sido el MG4 Electric el que más ha contribuido, llegando a ofrecerse (con ayudas) por debajo de los 20.000 euros en 2023. Todo ello ha presionado al mercado para ir reduciendo hacia abajo los precios.

El mercado internacional. No solo Tesla ha rebajado los precios de sus coches nuevos en los últimos meses. Ford, que había experimentado un enorme crecimiento en el coste de su Mustang Mach-E, fue la primera compañía que siguió el juego a Tesla. Con el paso de los meses, otras marcas se han ido animando pero ha sido, finalmente, Alemania la que ha provocado una rebaja evidente en el precio de los eléctricos.

Una cuestión de tecnología. A lo anterior hay que sumar otras dos variables importantes. La primera es la evolución de la propia tecnología. Hasta ahora, los coches eléctricos han sido sensiblemente más caros que los hermanos de combustión con autonomías reducidas que sólo han ido convenciendo al que tenía dinero para pagarlos y estaba dispuesto a sufrir ciertas incomodidades.

La evolución en la autonomía de las baterías han dejado obsoletos a estos coches muy rápidamente. Por lo que hace tres o cuatro años valía un coche eléctrico nuevo, el de ahora ofrecerá un buen puñado más de kilómetros disponibles, por lo que la venta de estos automóviles más viejos se ralentiza y necesitan de mayores depreciaciones para colocarse en el mercado.

Un público conservador. Se suma que el cliente potencial del coche eléctrico tiene motivos para esperar, alargar la vida de sus automóviles actuales y observar cómo avanza el mercado. Tanto por motivos políticos, con las zonas de bajas emisiones, como por la evolución de la tecnología y su infraestructura y la llegada de nuevos modelos.

En los últimos meses, la información sobre el mercado del coche eléctrico la dominan las promesas de coches eléctricos «baratos». Es lo que anuncia el Renault R5 eléctrico, el nuevo Citroën ë-C3, lo que puede llegar con BYD o lo que anticipa el Fiat Panda, entre otros. A ello hay que sumar que en una gama superior, coches como el Renault Scenic obligan a rebajar el precio de automóviles de la misma marca con más años en el mercado, como el Mégane E-tech.

Y algunas dudas. Y, por último, se suman algunas dudas de los clientes potenciales que pueden estar retrasando su compra. Esto tiene mucho que ver con la salud de las baterías y el estado general del vehículo. Si convencer en España a un cliente de que compre un coche eléctrico nuevo es una tarea que puede ser complicada, lo es mucho más si hablamos de uno usado.

En ese caso, los estudios demuestran que el cliente es más reacio al coche eléctrico usado porque no tiene constancia de cuál puede ser el estado real de las baterías, cuántos impedimentos le generará esta pérdida de autonomía y cuál es el gasto si necesita hacer una reparación en el futuro. Son dudas que tienen su sentido y que pueden provocar que el usuario sea más conservador y se decante por otras opciones si tiene que comprar sí o sí un coche a corto plazo.

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Foto | Jenny Ueberberg