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El libro de condolencias del tanatorio ahora es una enorme pantalla con un QR para homenajear al difunto

En 2017 falleció Rafael Baeza, un fotógrafo y reportero de RTVE, en Torre Pacheco, Murcia. Su vida había estado muy vinculada a la imagen y a los contenidos multimedia, así que su hija Charo pensó en llevar una pantalla a la sala del tanatorio para proyectar un pase de fotos de la vida de su padre a modo de homenaje. El tanatorio no puso pegas y el monitor pasó el día reproduciendo aquellas imágenes.

Varios asistentes se interesaron por el monitor y las imágenes que mostraba, y dijeron que querían algo similar en el momento en que tuviesen una pérdida cercana. Incluso la funeraria preguntó a la familia de qué forma podían ofrecer algo así a sus clientes. De aquel funeral nació una idea que se constituyó como empresa en septiembre de 2018, bajo el nombre Vivo Recuerdo‘, fundada por la propia Charo Baeza y Raúl Moreno, el familiar que se encargó de montar el vídeo de Rafael. Ya van por su quinto año de vida transformando la experiencia de los tanatorios.

Condolencias escritas e imágenes del difunto

Con el paso del tiempo han ido evolucionando el producto, que consiste de un monitor LG por cada sala del tanatorio en el que se muestra un carrusel de imágenes del difunto, junto a su nombre y otra posible información relevante, como su lugar y fecha de nacimiento, el día exacto de la defunción y la hora y el lugar en el que será enterrado. Debajo, unas condolencias que también van pasando de unas a otras a modo de presentación.

Por defecto aparece la de la funeraria, pero mediante un discreto código QR, cualquiera puede enviar la suya para que aparezca en pantalla, al igual que las imágenes. Eso sí, antes de que lleguen al monitor, el familiar que ha sido designado como administrador recibe todo lo enviado en WhatsApp para revisarlo de forma privada, y así solo autorizar aquello que crea conveniente; una forma de prevenir posibles errores o contenido inapropiado.

Rafael

En el caso del funeral de Rafael, aquella primera versión improvisada, cuando ni siquiera nadie sabía que la idea sería transformada en negocio, transformó la sensación del día.

«La gente que pasaba a la sala veía esas imágenes y hacía comentarios sobre la vida de mi padre, sobre que no sabía que fuese en helicóptero o que solíamos ir de vacaciones a un sitio concreto. Hablaban de la persona, no del fútbol o del tiempo. Dentro de la pena que teníamos, hubo una transformación a algo positivo, a compartir recuerdos y momentos», recuerda su hijo, llamado igual que él, Rafael Baeza, hoy director comercial de Vivo Recuerdo. «En general, el sector funerario se está enfocando a cambiar esa tristeza por el homenaje«.

Aunque el usuario final de Vivo Recuerdo es cualquier persona que se acerque al tanatorio para despedir a un ser querido, en términos de negocio, la empresa solo se relaciona con las funerarias. Cuenta con una cartera de más de 150 de ellas, y recientemente comenzaron su expansión internacional, que va por nueve países.

Las funerarias que deciden contar con sus servicios lo ofrecen como una opción más a sus clientes. Quienes deciden utilizarlo lo configuran con unos simples pasos para introducir las primeras imágenes del fallecido y vincularlo a su número de teléfono para recibir en él lo que envíen los asistentes.

Por el tipo de producto que es, puede ser utilizado en otro tipo de ceremonias, como una boda o un cumpleaños multitudinario, pero desde la empresa señalan que se enfocan al 100% en funerarias. Desde una sala de control en Murcia, de donde es originaria la empresa, monitorizan todos los contenidos que se van subiendo a la plataforma, al tiempo que hacen de asistencia técnica por si algún usuario experimenta algún problema.

Cuando finaliza el velatorio, la empresa proporciona una recopilación de los materiales a la familia, integrados en una tablet de 7 pulgadas que en cuanto sale de la caja empieza a mostrar el pase de diapositivas con música, en una selección de dieciséis fotografías de las que hayan sido enviadas. Si hay más, se incluyen como archivos, así como las condolencias enviadas mediante mensajes escritos. También se facilita una versión digital de este contenido para consultarla vía app y compartirla con otras personas.

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Ejemplo de libro digital que entrega Vivo Recuerdo.

2019 fue el primer año completo de actividad de Vivo Recuerdo, a lo que siguió una pandemia que dejó funerales con severas restricciones de aforo, y sobre todo un exceso de mortalidad que saturó de trabajo a las funerarias.

«En esa época estaban desbordadas, no tenían tiempo para escuchar ningún tipo de nueva propuesta. Teníamos que aguantar, y aprovechamos para mejorar el producto e ir preparando la expansión internacional», rememora Rafael.

«También lanzamos Héroes, una iniciativa que pusimos a disposición gratuita de las funerarias para poder ofrecer a los familiares una forma de homenajear al difunto cuando nadie podía asistir al tanatorio». Y al margen de este lanzamiento, 2022 también fue el año en el que se consolidó la mencionada expansión internacional, que debería dejarse notar en los resultados financieros de ese ejercicio. La llegada de la pandemia marcó una tendencia a la baja en sus ingresos que a priori debería revertirse también con la vuelta a la normalidad.

Hasta la fecha, Vivo Recuerdo ha realizado más de 65.000 servicios y recibido más de 900.000 fotografías para mostrar en los funerales donde ha estado presente. Quien escribe estas líneas lo descubrió unos días antes de publicar este artículo y puede constatar que el efecto del pase de fotos se hace notar y cambia una parte de la atmósfera de un momento así.

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