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El MacBook Air M1 me ha decepcionado. Así que me he comprado otro MacBook Air M1

Tras el hype del anuncio de la transición a Apple Silicon, llegaron los análisis de los primeros equipos con M1, como el del Mac mini. Después de conocer a fondo la potencia, el consumo y la eficiencia del M1, un servidor y otros compañeros lo tuvimos claro, estábamos ante una revolución.

Poco más de año y medio después de adquirir el modelo base del MacBook Air M1, mantengo casi todos mis pensamientos sobre lo que esta transición ha supuesto para la informática. Mantengo, además, el asombro que me causó el portátil en su rango de precio, considerando construcción, pantalla, micrófonos, audio potencia, autonomía, etc. Sigo pensando, sobre todo cuando hay (frecuentes) grandes ofertas, que no tiene competencia. Los M2 y sus precios inflacionarios son otro cantar.

Sin embargo, las revoluciones no tienen por qué afectar globalmente. El M1 trajo consigo un punto de inflexión en rendimiento por vatio, junto a muy buenos atributos en lo que a computación heterogénea se refiere, pero no ha modificado fundamentalmente cómo funcionan otras partes de la informática, pese a lo que pudimos prever.

Por esto, el MacBook Air M1 base, con 8 GB de RAM, me ha acabado decepcionando, pese a las concepciones que pudiera tener sobre el (espectacular) rendimiento de su memoria unificada. La realidad es que para mi día a día laboral y mi forma de usar un ordenador, no ha sido suficiente. Así que he optado por venderlo y comprar el mismo ordenador, otro MacBook Air M1, con un ligero cambio, he pasado de 8 GB de RAM a 16 GB.

El trabajo ligero ya no es tan ligero

Macbook Air M1

Cuando adquirí el MacBook Air M1 con 8 GB de RAM ya sabía que el equipo tendría limitaciones. Para algo era el modelo base del portátil menos potente de toda la familia. Sin embargo, se me presentó una gran oportunidad a nivel de precio. Y tras ver muchas comparativas y pruebas de rendimiento, pensé que aunque no me durase los 7 años que me duró mi anterior MacBook Pro con Intel, merecía la pena dar el salto. Me costaría tan barato que si el M2 mejoraba mucho, seguramente podría venderlo incluso sin perderle dinero. Y me lancé.

Por la experiencia final con el MacBook Pro de 2013, sabía que con 8 GB de RAM iba cortito. He tenido PC con Windows y hackingtosh con 16 GB y 32 GB, y el salto en multitarea era más que notorio. De hecho, ya en 2013 sabía que en poco tiempo los 8 GB se quedarían cortos, como así fue, pero no me podía permitir el salto a los 16 GB, en aquel entonces incluso más caros.

Me gusta probar todo de primera mano, pero ante la imposibilidad de hacerlo con el M1, tuve que fiarme de vídeos como este de Max Tech, que comparaban equipos con M1 con 8 y 16 GB de forma bastante exigente, con programas de un tamaño en memoria que yo generalmente no uso en paralelo. El M1 con 8 GB parecía ir bastante mejor que otros equipos sin memoria unificada, lo que parecía hacerlo suficiente para mis necesidades «ligeras».

Mi trabajo es este, escribir, algo considerado una tarea muy básica. Y lo es, pero requiere de documentación. Ello supone abrir muchas pestañas en el navegador, a lo que debo sumar, no me escondo, que no soy la persona más organizada del mundo con ellas. Sea por lo que sea, en muchos momentos tengo más de 20 abiertas a la vez, y llego a más de 30 si no gestiono en absoluto. Además de todas las pestañas de trabajo, que incluyen Dropbox, Drive, Gmail, Asana, nuestro medidor de tráfico y las fuentes para las noticias, a día de hoy siempre tengo abiertas herramientas como Spotify, WhatsApp Web, Telegram, Slack, etc.

Cualquier tarea ligera en informática puede ir hoy acompañada de tener abierto el navegador y las para nada ligeras aplicaciones de escritorio de WhatsApp, Slack, Spotify, Dropbox… Y de repente, no cualquier equipo es suficiente para no ahogarse

Y tener todo eso abierto, a nivel de memoria RAM, de ligero tiene muy muy poco. Sí, no hablamos de abrir enormes archivos de Photoshop o proyectos gigantes de 3D, pero la optimización de la web hoy en día brilla por su ausencia. En los primeros meses con el M1, recurría a lo de siempre, a instalar la aplicación de la App Store de WhatsApp, Slack, Spotify, Telegram, etc. Y dejaba Safari exclusivamente para la navegación. Pero descubrí que Safari no soportaba tan bien como Edge lo de lidiar con tantas pestañas.

Con el uso del día a día, el Air M1 ya estaba bastante ahogadete pese a ir como un tiro en las tareas concretas, por lo que decidí cambiar a Edge, y dado que al funcionar con Electron (o similares) Spotify, WhatsApp Web o Slack consumen cada una la misma memoria que un navegador por separado por la instancia Chromium que abren, decidí olvidarme de ellas como apps separadas y empecé a abrir la versión web instalada como PWA, algo que Chrome, Edge y otros permiten.

Cambiando mi uso, como conté en Genbeta lograba ahorrar, con mi uso, más de 1 GB de RAM. Para un equipo de 8 GB, eso es la vida. Otro problema del Air M1 es que, dado que los 8 GB son unificados y también se utilizan como memoria gráfica (algo bueno en los M1 Max y M1 Ultra), el consumo de memoria crece mucho cuando uso el equipo conectado a un monitor 4K con escalado activo. Y ese es mi día a día, porque uso el Air M1 como equipo de escritorio. Todos estos cambios seguían sin ser suficientes para estar cómodo con la máquina. Hablamos de una gran lentitud al cambiar de pestaña, aplicaciones cuya apertura se eterniza, clicks derechos del ratón que no aparecen al instante… Es decir, los síntomas clásicos de no tener memoria.

Teniendo en cuenta todo esto, he de reincidir en que el rendimiento del MacBook Air M1 base es magnífico, mucho mejor que el de otro Mac que haya probado hasta ahora. Pero la RAM es una limitación demasiado grande, y por muy rápido que sea su SSD, que lo era y es, al usar la memoria virtual y el swapping la ralentización es tan grande que el equipo no es suficiente. Para muchos usuarios lo será, para navegación ligera lo es, y se puede trabajar con fluidez en tareas intensivas como edición de vídeo o de audio. Pero al usar mucha multitarea, y hoy el navegador es «mucha multitarea» aunque sea el único programa abierto, el Air M1 base rasca. Mucho.

Solución: ¿M2? No, el M1, pero mejor

M2

El puerto Magsafe del MacBook Air M2 es de esas cosas que sí echo de menos en el modelo de 2020.

Ante esta problemática, tras haber probado múltiples soluciones como extensiones para suspender pestañas del navegador y viendo que con mi uso el MacBook Air M1 no me iba a dar buena experiencia, me planteé qué hacer. La solución obvia era venderlo. A precios de mercado de segunda mano, observé que estaba cotizado más o menos al precio que había pagado por él, por lo que perfecto.

Sin embargo, tocaba aguardar a la llegada del M2. Ya que cambiaba, que fuera para mejor. Esperé a su llegada, y me encantó el nuevo diseño. Pero, como casi todo el mundo, no esperaba que el modelo base del MacBook Air M1 partiera de 1.519 euros (390 euros más que el Air M1 en 2020). Personalmente, y es lo que más me acabó importando, tampoco esperaba que después de tanto tiempo con 8 GB como memoria base, en pleno 2022 Apple siguiera sin dar el salto a los 16 GB.

En muy poco tiempo, el MacBook Air M2 se convirtió para mí en una no compra de manual. Si quería superar los problemas de mi Air M1 tendría que pagar 1.749 euros por el M2 con 16 GB, es decir, más del doble de lo que ingresaría vendiendo mi Air. Pero es que ni siquiera todo era mejor en este modelo de 2022. El SSD del modelo base del MacBook Pro y MacBook Air M2 es hasta un 50% más lento que el de los modelos antiguos. Esto, que es grave, pero que para el usuario medio no tendría demasiadas implicaciones, para mí sería crucial al recurrir tanto a la escritura en el SSD si el equipo tenía que recurrir a la memoria virtual.

Por su nuevo y alto precio, por su SSD, por sus especificaciones base, por lo poquito que aportaba el nuevo chip… El MacBook Air M2 se convirtió en una no compra de manual

Superar ese problema de velocidad de SSD, para quedarme al nivel del Air M1, suponía gastar otros 230 euros para comprar un M2 con 512 GB de SSD. Sumándolo a la RAM, convertía a la operación en disparatada. Tanto, que como recordaba mi compañero Javier Lacort, acercaba mucho el precio al de una máquina exponencialmente superior, el MacBook Pro de 14″ con M1 Pro.

Ante el precio y limitaciones del M2, y teniendo claro que (pese a su lastre al hardware) en macOS estoy más cómodo en mi día a día que en Windows, por lo que no deseaba salir del terreno Apple, comencé a buscar de segunda mano el mismo equipo que tanto me gustaba en muchas cosas, con el asunto de la RAM solucionado. Y con pocos meses, dos años y medio de garantía, muy pocos ciclos de batería, en estado impoluto y por 1.000 euros, adquirí un MacBook Air M1 con 16 GB de memoria RAM y 256 GB de SSD.

Para hacer pruebas justas, con una instalación clonada, utilicé el Asistente de Migración de Apple, que lo que hace es, básicamente, clonar un equipo en otro. Y tras una semana, solo puedo decir que, con la misma instalación, un equipo no tiene nada que ver con otro. No puedo decir que 16 GB sean suficientes para todos los usos, pero en este momento de 2022, sí son suficientes para los míos. No noto ralentizaciones ni cuellos de botella, que los habrá, Por longevidad, y por pedir, querría 32 GB, como llegué a tener en un NUC de Intel con Windows 10 y macOS con hackingtosh.

Con 16 GB no vas sobrado para cualquier uso, pero ahora sí tengo la sensación de poder hacer mi trabajo sin sacrificios y con fluidez

De toda esta travesía extraigo varias conclusiones. La primera es que tendría que haber adquirido este MacBook Air M1 desde el principio, aunque sigo pensando que el motivo para comprar uno de transición era correcto. No podía saber que esta inflación iba a llegar e iba a llevarse consigo el estatus de «asequible» del MacBook Air M1, junto al de no tener competencia por su precio en el mundo PC. El M2, con lo que cuestan las ampliaciones, sí tiene ahora competencia en él.

Enlazando con esto, la segunda conclusión es que igual que en 2015, cuando los 16 GB de almacenamiento de los modelos base de los iPhone 6s eran del todo insuficientes, los 8 GB de RAM de base de los modelos con chip M2 resultan irrisorios, sabiendo que los iPad Air de 679 euros, que requieren menos recursos para mover el sistema, ya tienen esa misma capacidad de memoria.

No es una cuestión de «quieres usar un MacBook Air M1 o M2 para algo para lo que no está pensado, para eso compra un M1 Max», pues no quiero editar vídeo RAW en 8K. Es una cuestión de que para un buen porcentaje de usos del público general al que van destinados estos equipos, los modelos base pueden ser insuficientes ahora o en un tiempo, si la web y las apps siguen engordando al ritmo actual.

Una Apple que no actualiza la memoria al ritmo de las necesidades de (muchos) usuarios

Pain

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Es una pena, porque la revolución de Apple Silicon es real, pero no tan grande como para alterar las leyes de la informática. Son leyes que Apple conoce bien en iOS y en iPadOS, donde aunque también le cuesta mucho, va incrementando la RAM cada cierto tiempo en los modelos que comercializa. El iPad Air es un buen ejemplo de ello. En 2014, el iPad Air 2 dio el salto a los 2 GB de RAM. En 2019, el iPad Air 3 estrenó los 3 GB. En 2020, el iPad Air 4, con diseño de iPad Pro, estrenó 4 GB.

En 2022, el iPad Air 5 llegó a los actuales 8 GB que comparte con los modelos base del iPad Pro M1. Si contamos meses de lanzamiento, en menos de dos años, Apple ha duplicado la RAM de su segunda mejor tablet, y ahora mismo tiene una capacidad mayor que la del iPad Pro de 2020, que se quedaba en 6 GB. Sin embargo, si estos saltos en iOS son lentos, en los Mac son casi inexistentes.

Hace casi 10 años, con pantallas Retina caras, unidades SSD a precio de oro y dependiendo de lo que Intel le quisiera cobrar, Apple lanzó un MacBook Pro de 13″ con 8 / 256 GB. Hoy, con los M2 recién estrenados, seguimos igual

Tenemos que irnos a junio de 2012, hace exactamente una década, para encontrarnos con el primer MacBook Air que disponía de 8 GB de RAM como opción (con 4 GB en el modelo base). En 2016 fue la primera vez que Apple desechó (muy tarde) los 4 GB para establecer los 8 GB como la base de todos sus modelos. Y todo sigue igual, pese a que desde 2014 sí reconociera que los MacBook Pro de 15″ sí tenían que llegar con 16 GB. Eso, además, es algo que aún no reconoce que necesiten los MacBook Pro M2 en 2022, pese a que cobre 1.619 euros por ello. Por 1.729 euros, en febrero de 2013, el MacBook Pro Retina de 13″ contaba con el mismo almacenamiento y memoria base que el modelo actual, casi una década después: 256 / 8 GB.

Para acceder a 16 GB en un modelo base actual, lo más barato que encontramos es el MacBook Pro de 14″ con M1 Pro, con un coste de 2.249 euros (que son más de los 2.029 euros de aquel MacBook Pro 15″ Retina de 2014 (2.386 euros si actualizamos con la inflación, aunque esa misma inflación es probable que haga subir el precio del MacBook Pro 14″ en la siguiente generación, como ha pasado con los M2 e incluso con el M1 sin aparente justificación).

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