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El nuevo superportaaviones de EEUU está catapultando coches a un río. Tiene un buen motivo para hacerlo

Los portaviones entran en la categoría de esos vehículos impresionantes que parece mentida que existan. Concretamente, parece mentira que puedan flotar. Cuentan con un intrincado sistema de plataformas como si fuera el nuevo Santiago Bernabeu que sube y baja los aviones a la pista. La principal función es la de servir como lanzadera y zona de aterrizaje de los aviones. Estos se lanzan con una catapulta, pero en las pruebas no ensayan con cazas de 70 millones, sino lanzando coches al río.

Nos lo acaba de demostrar el nuevo superportaaviones de EE.UU.

El USS John F. Kennedy. Con un peso de 100.000 toneladas y casi 340 metros de largo, estamos hablando del segundo portaviones de clase Ford con propulsión nuclear que tiene la Armada de los Estados Unidos. Esta mole de más de 11.300 millones de dólares tiene capacidad para unos 90 aviones de combate y está, actualmente, en pruebas.

Una catapulta electromagnética. Estos portaviones tienen un sistema de propulsión que ayuda a que los aviones despeguen. Es como si los lanzaran y, en este buque, ese sistema es electromagnético. Es un mecanismo más eficiente, pero que necesita probarse para, en una situación de conflicto, asegurar que los aviones pueden despegar correctamente. Y no, no pienses que esas pruebas en las que algo puede salir mal se llevan a cabo con cazas reales.

Como si fueran piedras lanzadas al río. El portaaviones está encallado en el río James en Virginia y los operarios están utilizando coches. No coches de calle, sino modificados para que alcancen un peso de 36 toneladas, similar al que puede tener un avión real y son lanzados a 240 kilómetros por hora. Es una práctica bastante interesante porque es la que permite comprobar que los sistemas de catapulta funcionan correctamente y el vídeo publicado por Huntington Ingalls Industries no tiene desperdicio.

Y sí, a veces rebotan, como cuando tiras una piedra en el río o la piscina. En el minuto 1:24 puedes ver al menos un par de rebotes.

Lanzar y recoger. La idea de estas pruebas no es sólo comprobar el funcionamiento del sistema electromagnético, sino simular diferentes escenarios. por eso, van cargando los vehículos con más o menos peso para poder probar la catapulta de cara a lanzar aviones con más o menos armamento (que incorpora un peso importante a los aviones) o con diferentes niveles de combustible.

Es un ensayo para lanzar aviones reales. Como decimos, no pueden practicar con aviones reales porque el coste sería astronómico. Para que te hagas una idea, un portaviones de esta clase está destinado a albergar aviones como el E-2 Hawkeye que se usa para labores de alerta temprana con un coste de 80 millones de dólares por unidad. También los F/A-18 Super Hornet de combate de 68 millones de dólares y que es el avión de ‘Top Gun: Maverick‘.

No los dejan en el fondo del río. No pienses que los lanzan y los dejan ahí, acumulándose en el fondo del río. Los recogen y los vuelven a usar para las pruebas. Al menos, por esa parte, no contaminan dejando basura en el agua.

Fotografías | Huntington Ingalls Industries

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