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Es 2022 y seguimos sin ver canales de la tele en 4K. Hay esperanza, y se llama DVB-I

Es 2022 y seguimos con una TDT sin emisiones 4K. Haberlas haylas, sí, pero sobre todo en modo de pruebas: ninguna cadena ofrece dichas emisiones, y el problema está en la propia tecnología DVB-T que usa la TDT. Hace tiempo que hay una alternativa en marcha: se trata del estándar DVB-I, una opción especialmente prometedora que plantea una solución híbrida que de hecho ya está empezando a implantarse.

Por qué no tenemos 4K en nuestros canales TDT. La realidad es que nuestra TDT  es perfectamente capaz de ofrecer emisiones 4K gracias al estándar DVB-T, pero el problema es que al hacerlo se tendrían que reducir el número de canales que podrían emitir: el ancho de banda que ocuparía un canal 4K sería el que ahora ocupan cuatro canales en alta definición. Por cierto: este año se dejarán de emitir canales con definición estándar.

DVB-T2 es la evolución natural. Es por tanto una opción costosa para quienes emiten contenido y para los usuarios, y de hecho había una propuesta para ofrecer una evolución de ese estándar. Se trata de DVB-T2, la segunda generación del estándar que ofrecería mayor capacidad de transmisión —o sea, más margen de maniobra y, teóricamente, emisiones 4K— y un códec más moderno.

¿El problema? Que los usuarios necesitarían un nuevo descodificador independiente o una televisión con soporte para dichas emisiones (las recientes lo son). Es una posibilidad de futuro y la evolución natural de la actual TDT:  seguiríamos viendo la tele gracias a la antena y la toma de antena de nuestros televisores. Pero ojo, porque no es la única ni mucho menos, y de hecho hay quien apuesta por un futuro en el que la tele la veremos vía conexiones 5G. No obstante, hay una opción aún más llamativa.

DVB-I y el modelo híbrido TDT-IPTV. La alternativa es el estándar DVB-I, una propuesta llamativa porque mezcla la TDT actual con la televisión vía internet (IPTV). Nuestras Smart TVs están casi siempre conectadas a internet, y este sistema haría que pudiéamos acceder a canales TDT e IPTV de forma transparente: el usuario no tendría que saber si el canal se emite por antena o por internet, y es el receptor el que se encarga de todo.

Al final el funcionamiento es idéntico al de la TDT actual, pero gracias a las prestaciones de DVB-I podríamos acceder a emisiones 4K que se emitirían en 4K a través de internet, dejando así la TDT para los canales HD convencionales, que estarían mezclados con esos canales con emisiones totales o parciales en 4K.

Hay otras ventajas en el estándar DVB-I. La filosofía de la IPTV lleva tiempo siendo usada por plataformas independientes y por las cadenas nacionales —RTVE tiene RTVE Play, por ejemplo, y el resto de grandes cadenas tienen propuestas similares—, y con ella se permite no solo disfrutar de emisiones en directo, sino de programación a la carta que además uno puede disfrutar no solo en el televisor, sino en el ordenador, la tableta o el móvil.

¿Un futuro sin TDT? Este sistema podría ser de hecho una forma de hacer una transición hacia la adopción total de la televisión por internet como modelo de futuro. Eso plantearía la obsolescencia de la tecnología TDT, y a su vez se podrían liberar las bandas del espectro que se podrían aprovechar para reforzar la conectividad móvil.

Mediaset inicia pruebas en Italia. Esta empresa ya lleva dos años realizando pruebas con la tecnología DVB-I, y ahora han anunciado la tercera fase preliminar en la que colaborarán con fabricantes como LG. Si todo va bien se espera que Mediaset inicie las primeras pruebas comerciales en 2023, y de tener éxito dicha propuesta abriría las puertas a su implantación en otros mercados.

Eso podría tardar tiempo, por supuesto: aunque nuestras teles estén conectadas a internet, probablemente necesitaríamos una actualización del software. Sin contar la obligatoria aprobación de las entidades reguladoras, que deben validar todo ese despliegue para evitar problemas e incompatibilidades.

Imagen | Nicolas J Leclerq

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